Hoy todo había ido bien, pero eso solo significaba que Cecilia aún no había hecho ningún movimiento difícil. Aria tampoco sabía si tendría la oportunidad de salvarse si Cecilia la atacaba con la misma ferocidad con la que lo había hecho Zoe. Solo podía prepararse y enfrentarse a ella. Era todo o nada. No podía exponer a Cecilia sin correr riesgos. No se rendiría en su búsqueda de la verdad sobre lo que ocurrió hace un año, y mucho menos dejaría de intentar que Cecilia pagara por ello. La gente de la cubierta ya se había ido. Cuando Aria miró hacia atrás, solo Adrián estaba de pie detrás de ella. El viento levantó su cabello y rozó el hombro y el cuello del hombre. Si hubiera habido alguien más presente, la escena habría parecido ambigua. Pero cuando Adrián habló, su voz fue fría y

