Bajo las escaleras en compañía de Eveline aun tomada de su mano, vio la recepción iluminada con la luz del sol, vio a Abigail en el mostrador atendiendo a los huéspedes que entraban por la gran puerta que ella había cruzado hace una semana, si podía decir que eso era el tiempo que llevaba en aquel hotel. Vio al padre de Eveline cargando las maletas de los huéspedes y llevándolas escaleras arriba, todo eso parecía normal y con más vida que lo que ella había visto al llegar, vio al padre de Eveline levantarla en el aire y subiéndola al mostrador para que su madre le diera un beso en la mejilla, de pronto sintió como algo presionaba su mano con fuerza y miro a la niña a su lado, dirigió su mirada en la misma dirección y vio a aquel hombre que se hospedaba en el hotel y tenía la habitación 333, aquel hombre miraba a la pequeña de manera perversa y en ese momento ella sintió el mismo miedo que Eveline.
Subió las escaleras de nuevo con la niña tomada de su mano, por más que quisiera no podía soltarla y en ese momento pensaba que lo mejor era estar con ella ante todo lo que estaba viendo, vio a la pequeña jugar en los pasillos del hotel, subiendo las escaleras y recorriendo los largos pasillos con pasos largos, a veces se tiraba sobre las alfombras y volvía a ponerse de pie para ir al siguiente piso, cuando llego al siguiente piso su rutina fue igual, hasta que Tara escucho una puerta abriéndose, vio como el hombre salió y la pequeña Eveline se quedó quieta dejando de jugar, Tara vio como aquel hombre sacaba la mano de uno de sus bolsillos y con él una paleta de color rojo que le ofreció a la niña, ella la tomo sin dudar y Tara deseo que hubiera alguien ahí que pudiera ayudar a Eveline. De nuevo estaba en la habitación viendo al hombre sentado en la cama, vio la mesa de noche con muchas de las paletas que él le había dado a Eveline ese día, lucia demasiado impaciente como si quisiera hacer algo, pero algo se lo impidiera, bajo hasta el estacionamiento donde ella había visto algo hace un poco de tiempo, vio al hombre guardando unas maletas en una camioneta con la placa de Florida, parecía que estaba a punto de irse del hotel, pero ella sabía que no solo se iría, tenía que hacer algo y eso era algo realmente malo.
Vio a Eveline una vez más jugando en los pasillos y subiendo uno por uno como si nadie la fuera a detener nunca, pero al llegar a la puerta de la habitación 333 esta se abrió y solo pudo ver como una mano tomaba a la pequeña del brazo y la metía a la habitación rápidamente, ella corrió soltando a la otra niña que la tenía agarrada de la mano, quería intentar sacarla de esa habitación y ponerla a salvo, pero no podía abrir la puerta, solo escuchaba los gritos y el llanto de Eveline al otro lado, golpeo la puerta, pero sabía que eso no era suficiente y que no podía cambiar nada de lo que ya había pasado. Después de un tormento de espera la puerta se abrió, Tara vio a aquel hombre que parecía que se acababa de duchar y estaba arreglado salir por la puerta como si nada, ella miro la puerta entreabierta y un escalofrío recorrió su espalda, no quería entrar, pero tenía que saber la verdad de lo que había pasado en esa habitación, con temor abrió la puerta y se encontró con Eveline en la cama, tenía sangre en el abdomen y los ojos abiertos mirando el techo, pero ya no se movía.
Vio a los oficiales en la escena del crimen, tomaban fotos de cada rincón de la habitación y llevaba algunas cosas útiles para hallar al asesino, vio como el cuerpo de Eveline era puesto en una bolsa negra y después llevado fuera de la habitación, escucho el llanto de Abigail y salió para verla al igual que algunos huéspedes del hotel
-Lo siento mucho-escucho decir a uno de los oficiales hacia aquella mujer que había perdido a su pequeña a manos de un hombre que había salido por la puerta como si nada hubiera pasado
Vio a Abigail mientras despedía a todos los huéspedes, la investigación del asesino tenía que seguir y el hotel tenía que estar cerrado, le ofrecieron quedarse en otro hotel mientras eso pasaba, de nuevo Eveline estaba a su lado viendo como ella a su madre destrozada, no contestaba las llamadas del padre de Eveline, sabía que le iba a resultar difícil decirle lo que le había pasado a su hija mientras ella trabajaba en el hotel. Abigail no dormía y si lo hacía se despertaba para llorar por su hija durante horas, en silencio y completamente sola, el tiempo parecía acelerarse mientras ella veía a Abigail cada vez peor, no se había encontrado al hombre aunque ya se tenía su descripción y más niñas como Eveline habían sido encontradas muertas, esa desesperación llevo a Abigail a visitar a una mujer extraña que le dijo que había una forma de recuperar a su hija, iba en el auto en camino a ver a aquella extraña mujer, pero no tenia la menor idea de a donde se dirigían exactamente hasta que llegaron a una casa descuidada con las ventanas cubiertas con plástico de color n***o, todo en ese lugar indicaba peligro, pero eso parecía no alertar a Abigail que entro como si su vida dependiera de eso.
Se quedo quieta en una de las esquinas de la sucia habitación, Abigail se veía preocupada y algo nerviosa, pero sobre todo podía ver la desesperación en sus ojos, el padre de Eveline no había dejado de llamar preguntando por su hija y ella solo le decía las mismas cosas que antes, que ella estaba entretenida jugando o durmiendo, le impresionaba la forma en la que había llevado esa mentira hasta el punto de convencerlo de que no volviera al hotel y que irían a visitarlo.
-Pronto lo haremos-dijo Abigail hablándole a nadie en especial, estaba segura de que tenia aquella promesa en mente y lo único que quería en ese momento era ver a su hija de nuevo
Vio a una mujer de tez morena entrar por la puerta, aquel mujer no le daba confianza parecía sacada de una película de terror, algo definitivamente no estaba bien con lo que iba a pasar, la mujer se sentó frente a Abigail y la miro en silencio por algunos minutos, Abigail parecía tan asustada como para quedarse en la misma habitación, pero al mismo tiempo parecía tener una ligera esperanza que le impedía levantarse de la silla e irse.
-Tu hija necesita tu ayuda, esta sola y asustada y no merece estar donde esta, pero si quieres recuperarla hay un precio que pagar y no me refiero a dinero-dijo la mujer con tono serio, Tara se dio cuenta de que aquella mujer no era una negociadora o una persona que podría ofrecerle a Abigail traer de vuelta a su hija, eso no iba a salir nada bien
-Lo que pidan-escucho a Abigail y en ese momento sintió un aire frío
-Una vida por una vida-dijo y eso la hizo darse cuenta de lo que Abigail había hecho, pero Abigail parecía asustada, como si no quisiera ser la responsable por la muerte de alguien, aunque eso significara que tendría a su hija de vuelta, se levanto con temor y miro a la mujer
-No voy a hacer eso-fue lo que dijo con voz firme-No le quitare la vida a nadie
-Y no tienes que hacerlo, alguien más lo hará por ti, tú solo debes elegir a la persona correcta y todo estará listo, ¿qué te parece el hombre que te arrebato a tu hija?
-Es lo que he querido desde que ella murió
-Eveline murió en manos de un hombre que le hizo cosas horribles, eso deja una marca y esa marca es lo suficientemente fuerte para traerla de regreso-la mujer sonrió, pero Tara sabía que todo eso era algo malo, incluso Abigail lo sabía, pero no se iba a dar por vencida
De regreso al hotel vio a Abigail comprando muchas cosas, incluso debió contratar a más personas para atender a los demás mientras ella estaba ocupada, lo único que tenia en mente es llevar su plan al siguiente nivel y hacerlo de la mejor manera, estaba en la habitación 333 y se dio cuenta de como aquella mujer empezaba a armar todo debajo de la cama coloco un símbolo con pintura que atraería al sacrificio y a quien lo haría, puso una muñeca que debió pertenecerle a Eveline, la niña a su lado rodeo su manos y la apretó levemente. Al día siguiente Abigail estaba en la recepción como de costumbre, pero esta vez se veía nerviosa, no dejaba que nadie acomodara a los nuevos huéspedes en las habitaciones continuas, su plan debía funcionar y para ello tenia que dejar libre la 333.
-Buenos días-vio al hombre parado frente al mostrador, no podía creer que estuviera ahí, era el hombre que le había quitado la vida a Eveline
Abigail se esforzó para actuar de manera natural mientras aquel hombre llenaba la ficha con sus datos, sabia que lo que estaba a punto de pasar cambiaria todo y respondería todas sus preguntas, pero eso no sucedió hasta ese noche, estaba en la habitación, vio al hombre que pareció no darse cuenta de que estaba en la misma habitación donde había cometido un crimen o quizás lo sabia y no le importaba porque revivía el recuerdo una y otra vez. Miro al hombre dormir, tenía la sensación de querer tomar una de sus almohadas y ponerla sobre su rostro hasta que dejara de moverse, pero en realidad no estaba ahí y solo podía ver lo que estaba a punto de pasar, de un momento a otro sintió como si el lugar cambiara, no en lo físico, pero sintió como el ambiente era diferente de pronto parecía mas oscuro que antes
Se dio cuenta de que no podía salir de la habitación, intento abrir la puerta a empujones e incluso lanzo la lampara de la mesa de noche contra la ventana, pero ninguna de las dos cosas se rompía porque en realidad no estaba parada en ese habitación en ese momento, se recargo en la pared y sintió un olor entrar por sus fosas nasales, era un olor que ya conocía, aquel olor que había inundado la habitación la primera noche que estaba en el hotel, se dio cuenta de que debajo de la cama una luz de color rojo comenzaba a verse un poco mas y mas luminosa, busco por toda la habitación a aquella pequeña niña para tomar su mano, pero Eveline ya no estaba con ella y eso era lo que temía más, aquel hombre empezó a moverse de manera extraña y a convulsionarse en la cama mientras seguía dormido, pero de pronto abrió los ojos y dejo salir de su garganta un grito desgarrador.