Capítulo XVI

1990 Palabras
Abigail retiro su mano y miro a las tres personas frente a ella, no podía creer lo que estaban diciéndole, ella había visto a su hija durante mucho tiempo e incluso había hablado con ella. -Ella es mi hija, lo sé-dijo con una ligera sonrisa -Me hizo esto-Tara se levantó la maga del suéter y dejo al descubierto las marcas que para fortuna aún conservaba en su piel, Abigail las miro con temor como si las reconociera y también se levantó la manga de su pijama Tara se dio cuenta de que al igual que ella Abigail había sido marcada por eso, Abigail se quedó viendo sus marcas y paso sus dedos por ellas como si se hubiera despertado de un sueño bastante extraño. - ¿Qué hice? -susurro y después los miro de nuevo con expresión confundida, algunas lágrimas salieron de sus ojos y rodaron por sus mejillas-Yo lo deje entrar - ¿A quién? -dijo Linda y Abigail los miro a todos con temor en los ojos, Tara no sabía a quien se refería la mujer, pero parecía bastante asustada como para decirlo en ese momento -Cuando Eveline murió, yo estaba llena de muchas emociones y una de ellas era la ira que sentía contra aquel hombre que me la había quitado, quería que pagara por lo que hizo, así encontré a la mujer, hay muchas de ellas y se caracterizan por servir a demonios en específico-cuando ella dijo eso Tara sintió un escalofrió, no podría o no quería creer que Abigail hubiera hecho algo así, se dio cuenta de que no había prestado mucha atención en los recuerdos que guardaba aquella habitación - ¿Un demonio de ira? -dijo Christopher un poco confundido, Tara no lo estaba mirando, pero sabía que podía estar con una expresión incrédula en el rostro -Esta mujer me dijo que tenía que concentrarme en una emoción o un sentimiento, pero que pensara en ese hombre y eso es todo lo que sentía-sonrió levemente, Abigail definitivamente se estaba quebrando con los errores que había cometido-Amón-susurro y ellos la miraron-Ese es el nombre del demonio que traje en lugar de mi hija - ¿Sabías que no era Eveline? -Lo note después de la primera vez, sabía que había cometido un error, pero después de unos días vio a mi hija corriendo por las escaleras como siempre, pero note que siempre estaba cerca de esa habitación-la mujer miro a un punto de la cama, parecía que hablaba sin pensarlo-No podía dejar que nadie viera a Eveline, todos sabían que estaba muerta y lo horrible que eso había sido para mí, así que la mantuve oculta en aquella habitación a la que nadie podía entrar - ¿A la que nadie podía entrar? -Christopher se acercó al otro lado de la cama y miro a Abigail-Dos personas murieron en esa habitación por lo que hizo, eran mi hermano y su esposa-la expresión de Abigail cambió por completo, parecía que la hubieran golpeado muy fuerte después de la confesión de Christopher -Me he lamentado sus muertes desde entonces-dijo sin mirar a los que estaban ahí - ¿Por qué el hotel sigue abierto? -dijo Tara, era algo extraño, además la respuesta de Christopher la primera vez que había preguntado no la había convencido del todo -Porque eso es lo que quiere, intente cerrar el hotel, pero Eveline desapareció hasta que decidí que seguiría operando bajo algunas condiciones, entonces volví a verla -Tienes que dejarla ir-dijo Tara reafirmando lo que ya había dicho antes, aunque le dolería todo lo que había visto sobre Abigail y la muerte de su hija no podían hacer nada para cambiarlo -Creo que es momento de hacerlo-dijo Abigail convencida- ¿Cómo podemos hacerlo? -Eso es la parte difícil de todo esto-Tara los miro, todos los que estaban en ese momento sabían que solo había una cosa que podían hacer y no estaban seguros de si funcionaria-Pero todos los demás huéspedes no pueden estar aquí cuando terminemos nuestro plan -Hay que inventar una escusa para eso, cualquiera será buena, además la mayoría de los huéspedes están a punto de irse-dijo Christopher y ellas asintieron Tara subió sola a su habitación, mientras subía las escaleras era como si pudiera ver todo lo que Eveline le había mostrado, la luz que ella era para sus padres se veía reflejada en como era el hotel antes, en ese momento todo se veía bastante apagado como para haber sido uno de los mejores hoteles de la ciudad, suspiro y llego a su piso, esta vez no vio a los niños que siempre estaban ahí jugando y corriendo, se dijo que tal vez ya se habían ido y ella ni siquiera lo había notado. Camino cerca de aquella puerta que le había dado tantas cosas para temer cuando se dio cuenta de que la puerta estaba totalmente abierta, pudo tomar por el rabillo del ojo que había dos figuras cerca de la ventana y aun lado de la cama, tenia tanto miedo de darse la vuelta y mirar, pero algo dentro de ella le dijo que eso era lo que tenía que hacer. Lo hizo lentamente solo girando la cabeza, mientras que el resto del cuerpo estaba preparado para salir corriendo si algo malo pasaba, lo que vio la hizo sentirse aterrorizaba, Eveline estaba parada cerca de la cama y algo la tenia rodeada de los hombros y le cubría la boca para impedir que ella gritara o que se fuera, Tara se movió y cuando quiso acercarse a la habitación la puerta se cerro y escucho unos gritos, miro a su alrededor y vio envuelto en llamas que estaban a punto de alcanzarla también. Abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba al final de las escaleras todavía, parecía que ni siquiera se había movido para llegar a su habitación, pero haber visto aquello le dio una idea bastante arriesgada, pero que quizá funcionaria para salvar a todos. Lo primero que hizo al entrar a la habitación fue tomar su celular y lo revisó, no tenía ningún mensaje o respuesta de parte de su madre a su extraño mensaje de voz que había dejado, no sabía si tenía que sentirse aliviada o preocupada por eso, lo pensó hasta que su celular vibro y se dio cuenta de que era una llamada de su madre. - ¡Mamá! -dijo con mucha alegría y alivio en la voz -Hola cariño-su madre sonaba de la misma forma, parecía que ambas la habían pasado realmente mal después de que aquel mensaje fuera enviado- ¿Cómo estás? -Estoy muy bien ahora que escucho tu voz, no sabes lo feliz que me hace -Estoy aliviada, pero sobre ese extraño mensaje que dejaste-su madre sonaba muy confundida-Me preocupe mucho por ti, ¿dónde estás cariño? -Ya te lo dije mamá, estoy en un hotel donde estaré solo un par de días más, no debes preocuparte, pronto estaré ahí y solo tienes que recordar que te amo y también a papá-colgó antes de que su madre pudiera decir alguna otra cosa más Tara se quedó sentada unos minutos más, miro su computadora y decidió que lo mejor que podía hacer era investigar un poco sobre incendios antes de hablar con los demás sobre su descabellado plan, el Internet estaba lleno de información sobre como provocar incendios de gran magnitud en edificios o incluso espacios abiertos, necesitaba hacerlo, pero no estaba segura de que Abigail estuviera de acuerdo con quemar lo que había sido de ella y lo único que tenía, ni siquiera había mencionado que Arthur pudiera estar de nuevo casado con otra mujer. Estaba tan entretenida investigando que no se dio cuenta de la hora que era hasta que alguien llamo a su habitación, aparto la vista de la pantalla de su laptop y miro a su alrededor como si esperara que alguien mas saliera y abriera la puerta, se dio cuenta de que no podría ser ninguno de ellos o ya la hubieran llamado por su nombre para que abriera. - ¿Quién es? -dijo mientras se levantaba lentamente de la silla, miro para todos lados en su habitación asegurándose que estuviera en la suya- ¿Quién es? -repitió un poco más desesperada, definitivamente era algo que no le gustaba Alguien volvió a golpear la puerta, esta vez era un golpe duro y seco en la madera, ella sintió que su corazón se aceleraba y decidió caminar hacia la puerta con pasos lentos, muy lentos, levanto la mano temblorosa y la acerco al pomo de la puerta, estaba muy frío y la hizo sentir escalofríos, lo giro con lentitud y abrió la puerta rápidamente solo para encontrarse con el pasillo totalmente vacío, salió de la habitación y miro hacia ambos lados, no había nadie. -Cálmate Tara-se dijo a si misma, no estaba loca, simplemente lo que estuviera en aquel hotel estaba jugando con su mente mas que con la de los demás, regreso a la habitación y cerro la puerta, se dio media vuelta y vio encima de la cama una caja, era una de las cajas que estaban en aquella habitación de Abigail detrás de la recepción: “Cartas de Arthur”. Se acerco lentamente a la caja como si esperara que algo saliera y le diera un susto de muerte, pero cuando llego nada de eso paso, la caja estaba cerrada con cinta adhesiva y parecía como si nadie pudiera abrirla o no tendría que hacerlo. Comenzó a retirar la cinta con cuidado y levanto las pestañas de la caja, había muchos sobres dirigidos a Abigail de parte de Arthur, algunos de ellos habían sido abiertos, pero había algunos que aún estaban cerrados, tomo uno de los primeros que estaba abierto y saco la hoja de él. “Querida Abigail. Han pasado dos años desde que me fui, también desde mi última carta, pero quiero que sepas que no he dejado de pensar en ustedes, lamento no poder regresar o más bien, lamento no querer hacerlo, pero el hecho de que no has enviado ninguna carta o llamado ni una sola vez solo me confirma lo que ya me temía y descuida, acepto tu decisión, pero siempre estarás en mi corazón al igual que nuestras hija”. Tara leyó la carta y se dio cuenta de que parecía de verdad una despedida de parte de Arthur, pero no sabía bien porque había enviado más cartas después, vio las fechas y todas eran de meses después de esa, la mayoría no habían sido abiertas, tomo otra y la abrió con cuidado. “Abigail. No sé cómo empezar a escribir esta carta, puede ser la segunda vez que intento poner todo en orden y decir las cosas que quiero decir, pero siento que tienes el derecho de saberlo y que es mi obligación decirlo, encontré a alguien más, te juro que no era mi intención, pero de pronto ya no pude hacer nada para negar todo lo que estaba sintiendo por ella, incluso si lo nuestro no se ha acabado del todo, creo que debes saberlo y de esa manera los dos podremos continuar con nuestras vidas, no te pido que me perdones, sino que entiendas que algunas veces debes dejar ir todo lo que tenías y hacer las cosas que sean mejor para ti, espero que estas palabras hagan eco en ti y entiendas que es mejor dejar ir algunas veces Con amor, Arthur” Tara dejo aquella carta sobre la cama, Abigail jamás la había visto o al menos no la había querido abrir después de la última, se tomó el tiempo de leer cada uno de las demás cartas que ya estaban abiertas y las que aun no lo estaban, Arthur escribía durante mucho tiempo y en cada una de ellas se disculpaba con Abigail, pero también le contaba como era su vida ahora, aunque no obtuviera ninguna respuesta, ella lo había dejado, pero él no.
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