Capítulo#1 QUE MIERDA HICISTE
El despertador no deja de sonar y ya me está fastidiando la vida, lo alcanzó agarrar y lo estrelló contra la pared, lo único que se escucha es el crujir del plástico al chocar contra la pared. Me vuelvo a dormir, pero pasando unos segundos alguien me destapa y me sarandea por los pies.
—¿Que rayos pasa?— abro los ojos enfadada y miró a la persona que me a levantado.
—Cariño se te hace tarde es tu primer día en la prepa y es tu último año, no quiero que llegues tarde.— mi nana me obliga a levantarme.
—Okay nana ya voy.— me siento en la cama y mis pies tocan el frío piso lo que me hace brincar.
—Te apuras, tengo que despertar a tus hermanas y ver el desayuno, te quiero mi niña.— mi nana se apura y sale del cuarto.
Me voy un baño para acabar de levantarme y me dispongo a ponerme el asqueroso uniforme que me choca, es una falda de cuadros azul marino arriba de la rodilla, camisa manga larga de botones color blanca, la asquerosa corbata negra que nunca podré aprender a ser el nudo, sacó n***o y los calcetines negros, que grandioso uniforme. Doy gracias al cielo porque ya es mi último año en instituto apesar de que voy un año de retraso por asuntos que no quiero recordar.
Soy Azul una chica de 17 años en último año de instituto. Una chica que es todo un desastre, estatura media, cabello n***o y un poco largo, ojos azules, piel blanca, soy delgada con poco pecho y algo de pompas, no soy tan guapa cómo Emily porque ella sí que es perfecta cómo mamá, ambas son idénticas, rubias, populares, con un gran cuerpazo y yo toda un desastre.
Agarro mi mochila y bajo a desayunar, el comedor es un completo desastre mis hermanas no dejan de gritar y hacer berrinches, papá trata calmarlas pero no lo logra.
Les había comentado que tengo 4 hermanas, Emily es la más grande tiene 19 años, es idéntica a mi madre toda una fashionista y eso me choca, odio a la gente hueca.
Después sigo yo Azul de 17 años, Valeria es la tercera y tienen 16, la chica es toda una santa. Buena e ingenua y es la niña de los ojos de mi padre él la adora, siguen las gemelas de 11 años Sofía y Samantha las cuales son todo un huracán, las pelirrojas son muy berrinchudas y molestosas. Y mamá ella es lo mejor del mundo, ella es perfecta y está embarazada de 6 meses de Babi mi futura hermanita.
—Buenos días.— los saludo y me siento en el comedor.
—Buenos días cariño— responde papá, sirviéndose la fruta a las gemelas.
—¿Y mamá dónde está?— me sirvo un poco de jugo y le doy un sorbo.
—Esta con Emily, mira ahí viene.
—Buenos días papito, como
amaneciste— Emily se acercó a papá y le dio un beso.
—Bien cariño y tú.
—Excelente Papi.
Mamá volteó a verme y movió la cabeza en desaprobación.
—Azul ya te he dicho que no arruges tanto la camisa y esa corbata, Sam ayuda a tu hija con ese nudo.
—Tranquila amor, vamos cielito ven acá.
Me acerca a mi padre y el arreglo el nudo de la corbata, en eso llego Valeria y mi padre se levantó a llenarla de besos.
—La niña de mis ojos bajo a desayunar.
—Papá basta, me estás despeinado.— Valeria se acomodó el cabello y se sentó en su lugar.
La escena me causo mucho asco y me levanté para irme, papá insistió en que terminaramos de desayunar pero yo le insistí y termino accediendo.
Llegamos a la prepa y me aleje lo más que pude de Valeria, llegue a los casilleros donde me encontré con Romina y Laura dos de mis mejores amigas.
—Hola tontas.
—Hola pitufina— respondió Romina.
—Odio que me digan así.— Romina solo hizo un puchero.
—Hola tonterra ¿Qué tal las vacaciones?— dijo Laura.
—No tan mal, saben que las niñas son un dolor de cabeza.
—Si lo sabemos— dijeron ambas.
En eso todo mi mundo se detuvo Michelle estaba llegando, mi futuro novio, era tan guapo y popular que todas las chicas querían con él pero Michelle aún no tenía novia y eso cambiaria pronto.
—Tierra llamando Blue, tierra llamando a Blue.
—¿Que pasa?.
—No que te pasa a ti más bien, mira estas babeando.— Romina paso su mano por mi boca.
—Cállate, es mi futuro novio. —Le pegó en la mano para hacer que se caye.
—Esta bien niña, solo hace falta que se lo digas a él.—Romina comenzó a burlarse de mi y yo le di un pequeño sape en la cabeza. —Oye.
—Eso es para que no te burles de mi, además pronto se lo diré. —Les guiñe un ojo y Laura comenzó a reír.
—Blue tiene razón y porque no lo haces realidad, dile que te encanta y te vuelve loquita. —Cuestionó Laura.
—Estas loca Laura, no, no puedo.
Abrí mi casillero y saqué unos libros para ir a mi primera clase.
—Vamos, andá Blue díselo y qué tal tú también le gustas.
—No Laura, dile algo Rom.
—Estoy de acuerdo con Lau, tienes que decírselo señora mayor.
No podía hacerlo Michelle me ponía muy nerviosa y yo soy una cobarde.
—No.— me encaminé a mi salón y las chicas no dejaban de insistir.
—Anda Blue, no seas cobarde.— Laura se puso delante de mí.
—¡Vamos chica! Di que sí.
No podía seguir siendo una cobarde, este año me había prometido ser diferente y aventada tendría que empezar con ésto.
—Okay, a la hora del almuerzo lo hago.—que acababa de decir, por Dios.
—¡Ehhh! Esa es mi chica.— Laura comenzó a brincar junto con Romina y yo no pude más y entre al salón.
Estaba sudando y mi piel comenzaba a calentarse, la clase esta por terminar y yo me moría de los nervios, no podría hacerlo. La profesora de calculo dió por finalizada su clase, recogí mis cosas y trate de escapar pero las chicas me detuvieron agarrándome de la mochila y casi caigo de culo.
—Tontas casi me tiran.
—Vamos, no seas cobarde es hora de hacerlo.— Laura me llevaba a empujones.
—No puedo Lau, Romina ayúdame— le pedí ayuda a Romina pero ella solo negó con la cabeza.
—Lau tiene razón vamos.
Entre las dos me llevaron jalando literal a la cafetería donde se encontraban Michelle y sus amigos. La cafetería estaba llena y las dos me agarraron de la mano y me llevaban a su mesa; valor, se fuerte, no seas una cobarde, tú puedes, eres fuerte, a quien engañaba yo no podía hacerlo.
—No puedo.— me detuve a unos metros de su mesa.
—Vamos Blue tú puedes.
Ni las palabras de Lau, ni los apretones de mano de Romina me ayudaban, estaba sudando y pensé que me desmayaría en ese momento. Entonces paso lo inesperado Liana mi principal enemiga y la líder de las huecas se puso de pie y se subió a una mesa llamando la atención de todos.
—Chicos y chicas necesito su total atención, voy a darles una grandiosa notícia.— todos los ojos estaban sobre ella incluyendo los míos.
—Y ahora que quiere la hueca número 1.— Romina no solo la despreciaba, ella la odiaba a muerte.
—No sé Rom.
Nos quedamos en silencio hasta que ella decidió hablar.
—Ya que estamos todos aquí les diré las dos noticias, la primera es que Michelle y yo somos novios— esa noticia me cayó como un balde de agua fría y me congeló por completo.
Todos estallaron en gritos y aplausos y yo no podía ni moverme.
—Azul, Azul ¿Estas bien?.— las dos me sarandeaban para volverme a la realidad.
—La segunda noticia es que... Azul por qué no vienes aquí conmigo para decirles a los chicos la segunda noticia.— Liana me tendió la mano y todos me quedaron viendo, por Dios iba morir de la pena.—Vamos ayuden a Azul para que venga aquí.
No pude reaccionar hasta que unas manos me empujaron hacia delante, eran las compinches de Liana, me safe de su agarre y miré hacia atrás, mis amigas caminaron rápidamente hacia mí y se pusieron a mi lado.
—¿Qué quieres?...
—Porque no les dices a nuestros compañeros tu secreto.
—De que hablas.— estaba confundida, que quería decir Liana.
—Te voy a refrescar la memoria, es acerca de Michelle mi novio.— todos quedaron viéndome y yo iba morir en ese instante, Dios por favor que no sea lo que estoy pensando.—Vamos diles a todos que estás enamora de mi novio o más bien diles que siempre has estado enamorada de él.
No sabía que decir, la respiración me faltaba y las manos me sudaban más que nunca, estaba roja lo podía sentir y podía sentir las miradas de todos sobre mi incluyendo la mirada de confusión de Michelle.
—Eso... Es... Mentira.— la voz me temblaban y estaba tartamudeando.
—Por Dios pitufina di la verdad, todos aquí queremos saber la verdad
incluso Michelle— Liana señaló a todos y después me quedó mirando a mi.—Piensas que no lo sé, se perfectamente que amas a mi novio y déjame decirte Pitufa, que te quiero lejos de él, me entendiste o atente a las consecuencias.
Todos comenzaron a burlarse de mi Liana lo había conseguido, ella me había humillado públicamente delante de toda la escuela, delante de Michelle. Estaba apunto de llorar cuando sentí las manos de mis amigas que me apretaban y Romina dió un paso al frente
—Eso no es cierto además mi amiga tiene novio y para qué querría Azul a Michelle un niño de 17 años teniendo al novio que tiene.— Romina retó con la mirada a Liana, la cual se bajó inmediatamente de la mesa.
—Eso es mentira y lo saben, además la pitufina no tiene novio porque siempre ha estado enamorada de Michelle.
—Pues estás mal informada porque hace semanas Azul está saliendo con alguien y es mucho más guapo que Michelle, lo siento Michelle pero es la verdad y además él si es un hombre.
No podía creer todo lo que estaba escuchando, Romina estaba diciendo una gran montaña de mentiras.
—¡Eso es mentira!.
—Quieres probar o tú eres la que está celosa de mi amiga.
—Te he dicho que todo lo que estás diciendo es mentira y si es verdad dinos quien es el misterioso chico.
—Se llama Alex, tiene 19 años y estudia en la universidad de al lado.— la seguridad con que lo dijo daba miedo, juro que me iba a morir.
—Eso es mentira, ese chico es super raro y jamás andaría con alguien como Azul.
—Es verdad y te lo vamos a probar, vámonos chicas dejemos a esta loca con su circo.
Lau y Romina me agarraron de la mano y me sacaron de la cafetería, no sé cuanto caminamos pero cuando viene a sentir estamos en el patio trasero.
—Enserio Romina dijiste Alex, estás loca ese chico está muy por abajo de nuestros estándares y mira a la pobre de Azul aún no reacciona.— Lau me dijo una sarandeada más y reaccioné.
—Azul estás bien.
—¡NO! ¡No estoy bien! ¡Rayos Romina qué mierda hiciste adentro!.
—Trataba de ayudarte, Liana y sus compinches te estaba haciendo pedazos poco faltó para que lloraras.
—Claro y no se te ocurrió mejor idea que decir que ese chico raro andaba conmigo, pudiste elegir a alguien mejor incluso el barrendero, lo que se dicen de él es aberrante, horroroso.
—No es para tanto Azul, además la mayoría de las cosas que dicen de él es mentira.
—Y tú como lo sabes, imagínate las burlas de todos al enterarse que todo lo que dijiste es mentira, me quiero morir.
—Yo me haré cargo, ya te dije.
—Alex, es enserio.
No había otra cosa más que seguir con la mentira, pero por Dios no pudo haber mencionado otro chico, porque a ese chico raro.