-¡Papi, Papi! ¡Papi!- volví a gritar y papá no venía. Quise levantar la bicicleta que me aplastaba pero no podía, era muy pesada. -¡¡¡PAPI!!!- volví a gritar pero está vez más fuerte y con lágrimas en los ojos. Papá al verme corrió hacia mi y levantó la bicicleta, yo comencé a llorar y él me cargó en sus brazos. -Yaaa mi pequeña, ya pasó mi cielito.- la linda voz de papá, en lugar de calmarme me hacia llorar. Papá comenzó arrullarme hasta que me tranquilice un poquito. -Solo fue una caída mi cielito.- me decía papá mientras me dejaba en el suelo. -Papi me duele mucho, mira mi rodilla.- le mostré mi rodilla raspada y llena de sangre a papá. -No es tan grave ya verás que con un besito se va el dolor, sana sana colita de rana, sino sanas hoy sanaras mañana.- papá me dió un beso en la

