Definitivamente no quería ir a la escuela, me había costado mucho levantarme y para colmo la maldita corbata me odiaba. Valeria no iría hoy a la escuela por un recital que aún estaba ensayando, yo quería que el mundo me tragara, no sabía si sería capaz de hacerlo, de acostarme con Mariano. Ayer les había contado todo a Jenna y Laura, ellas estaban indignadas pero no podía hacer nada Mariano tenía pruebas las cuales me las había enviado ayer en la noche. Al pisar un pie en el instituto, mi corazón comenzó a taladrar y pensé que se saldría de mi, tenía que tranquilizarme. Fuí con las chicas y ellas trataron de tranquilizarme, Laura se tuvo que ir pronto, pues pertenecía a las porristas y deberían de estar ensayando. Jenna se quedó conmigo, me daba abrazo y me prometió que el cerdo de Maria

