CAPÍTULO XXXMiss Crawford se sintió muy aliviada con esta conversación, y regresó a la rectoría con el ánimo de resistir casi otra semana en círculo tan reducido y con el mismo mal tiempo, de haberse tenido que someter a esta prueba; pero como aquella misma tarde volvió de Londres su hermano con su completa, o más que completa, jovialidad habitual, no tuvo ella necesidad de medir su resistencia. El hecho de que él siguiera negándose a contarle por qué había ido a Londres fue tan sólo motivo de diversión. Un día antes, pudiera haberla irritado tal actitud, pero ahora resultaba una broma muy chocante, que sólo daba lugar a la sospecha de que ocultaba algo planeado como una grata sorpresa para ella. Y la sorpresa la tuvo el día siguiente. Henry había dicho que se llegaría tan sólo a saludar a

