LUNA DE MIEL A DISTANCIA.

1181 Palabras
Comienza la nueva etapa en la vida de los nuevos recién casados, [O sea, Yari y yo, ya somos una naranja completa] y como es de costumbre, muchos esperan el cierre mágico, donde los novios salen en algún descapotable  cubierto de flores y con largos guindalejos con latas atadas, -Tortura para los pobres caninos por las calles- pero no; no fue así; por situaciones limitadas debido a la condición económica que mantenía en aquel entonces, esa especial y mágica noche, se convirtió en una LUNA DE MIEL A DISTANCIA.  Al dar por terminada la ceremonia, me toco ir a dormir en la sede de los Bomberos donde prestaba servicio, y mi nueva compañera de vida paso aquella noche donde la conocí, -En casa de los primos- a pesar también que muchos colegas ofrecían como regalos, viajes a pintorescos estados de Venezuela, como Mérida o Trujillo, donde suelen ir los nuevos matrimonios. Todo era nuevo para ambos, el único enfoque que manteníamos era comenzar una vida prometida por ambos; crear un hogar lleno de esas promesas, donde le daríamos el todo por el todo a nuestra huésped anticipada, pero habían normas que debíamos cumplir. Una de ellas era que no podríamos vivir en casa de ningún familiar a fin de mantener parámetros con ellos y desprendernos de tradicionalismos y costumbres; así que haríamos nuestras propias costumbres y hábitos. -Hubo algo que me incomodo muchísimo- Y les contaré antes de continuar. Desde los 12 años de edad, vivía con mi abuelo materno. -Todo un personaje y el principal héroe de mi vida. - Nací en una pequeña vivienda de un sector de mi localidad, era reconocido como El Aserradero; donde uno de los fundadores del sector era nada más y nada menos que el señor Luis Villarreal Trejo; sí, ese mismo héroe de quien les hablo, un caballero de una edad bastante avanzada, que naturalmente contaba con 103 años de edad al momento de su muerte, pero por error de cedula de identidad en Venezuela, tenía 96 años. Y casi podía apostar que sus hijos se veían más ancianos que él. -Es que del material que estaba hecho no los fabricaron más, pero bueno Él es otra historia. - Mi vida casi entera la compartir a su lado, pues una parte de ella la conviví con mi padre desde los 6 años de edad hasta los 12 años. Mi abuelo tenía un carácter fuerte, aunque conocía al ver, sus ojos, que su corazón siempre fue muy dulce, pero esa impresión la adopto cuando en el año 1977 fallece mi madre. -Su hija- Y dos años más tarde, fallece mi abuela Margarita. -Su esposa y madre de mi madre- Fue una estocada muy fuerte del destino para su ya longevo corazón. El tiempo en que nos llevaron a mis [4] cuatro hermanos y a mi a casa de mi padre, quedo sumido en una profunda soledad y tristeza, que hizo de él, un cascarrabias, intolerante y mal visto por algunos vecinos. Al extremo que cuando enfermaba, nadie sabía si solo estaba guardado en su casa o tal vez había fallecido. Mi tía Flor; que era su vecina, -siempre caritativa con todo mundo- en especial con él ya que mi abuelo era su suegro. Ella muy preocupada, llamaba a niños del barrio para que saltaran la cerca de la vivienda de mi abuelo y pudiera husmear a ver si estaba vivo, porque pasaba días y días sin salir, cuando se aseguraba que aún estaba allí, ella muy amorosamente le ofrecía alimentos. Fue en el año 1984 donde decidí mudarme con él para atenderle, a pesar que de la oposición de mi padre porque después de la separación de mi madre con él que surgió una enemistad familiar. -Que solo yo hacía puentes de comunicación. - Es posible que les comenté sobre este particular caso en otros capítulos. Si bien, a lo que quiero llegar es que por la situación de volver a dejar a mi abuelo Luis, nuevamente en soledad, tuve que sentarme a consultar con mi nueva compañera de vida porque implicaría romper con una norma que habíamos trazado ella y yo, al no convivir con familiares. Le explique lo terrible que sería si al irme de casa, abuelo volvería a su vida de ermitaño y me llegara la noticia de su muerte en ese encierro que le guardaba tantos recuerdos y sufrimientos. Después del matrimonio nos ubicamos unos días después en un ático de la vivienda de la suegra de su primo, fue por petición de la Doña Anita –Ya fallecida- como se conocía. Accedimos a quedarnos por intervalo de tiempo de tan solo [3] tres meses allí, hasta que decidimos ir donde abuelo el Luis. Era una humilde vivienda, que sirvió en un tiempo como bodega, y tan solo de aquellos tiempos permanecía la estantería de madera que el mismo abuelo Luis fabrico y una cava enfriadora de refrescos. El único decorativo en ella era el exceso de telaraña, polvo acumulado y decadencia. –Que, por cierto, es allí donde mi esposa Yari adquirió su actual alergia. - Más tarde, seria Yaritza quien transformaría de una casa en penurias y tristezas a lo que sería nuestro Hogar dulce, hogar. Fueron épocas duras pero maravillosas para ambos, porque supimos el valor del sacrificio, el ser conformes con lo que Dios nos ponía en manos y le estamos altamente agradecidos. Al año siguiente ya para el año de 1995, nace nuestro c*****o, Jessica; con todas las ganas de vivir y de conquistar el mundo. -He tenido el infortunio de no poder estar en el nacimiento de mis hijas por motivos netamente laboral, mis cuñadas me han suplido como padre postizo al momento de dar las buenas nuevas del nacimiento de mis vástagos. - Pero como dije, solo por razones laborales me he perdido de esas oportunidades de la vida, pero con la mayor alegría y gran bendición de traerlas.  Tuve dos hijas más. La segunda fue en el año de 1997; llamada Jennifer. A quien no pudimos tenerla pues desgraciadamente murió en el vientre de su madre.  Un episodio más que vivimos y sufrimos. Y la tercera en el año 2002 su nombre es Jeraldine. -mi gordita bella- Quien nos bendijo con su llegada. -Aunque me adelanto con este comentario- Pero cada una de ellas cuenta con historias y momentos maravillosos, que me hacen sentir orgulloso al igual que mi esposa, de ser padres de estos ángeles. Ingresamos a un mundo lleno de más promesas, un mundo fuera de los malos hábitos que la sociedad ha impuesto, perturbando así; el hogar, la familia y valores: asechado continuamente por las adversidades. Conocimos la verdad restaurada, a través de dos ángeles, [Un par misioneros] que nos enseñaron ‘A estar en el mundo sin ser del mundo’, y es cuando conocemos una religión que fue particularmente interesante la manera en que esta llego a impactar nuestras vidas, y es donde hasta ahora pertenecemos y vemos el mundo que conocemos de otra manera, esta es la verdad que conocemos hoy y esto seguirá. 
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