MENTIRAS VERDADERAS
Una mañana del mes de Octubre por allá en el año 1992, me encontraba cumpliendo mi respectiva guardia en una estación de bomberos de mi localidad; un pueblito pintoresco de la Costa Oriental del Lago en el estado Zulia. Mi sitio de guardia era una vieja receptoría de la estación con una espléndida vista a la carretera principal, donde una de las mayores distracciones era ver el tránsito de los vehículos y en especial, de los estudiantes del Liceo Nacional; no había mucho que ver y así que me acompañaba un pequeño reproductor de música de cintas magnéticas conocido como casette.
Tenía tan solo 21 años para ese entonces, veía muy lejos la posibilidad de conquistar a quien pudiera fijarse en alguien con rasgos étnicos y de contextura delgada, además una de mis cualidades era ser distraído.
– ¡VAYA PROSPECTO DE INDIVIDUO!
No había la tecnología que ahora conocemos como: celulares inteligentes, internet satelital y garantizado a todo el público, ni todo aquello que nos convirtió en “Zombis tecnológicos”; en fin. Dentro de mi pequeño mundo, esa mañana todo cambiaría, cuando por primera vez vi entrar por el portón principal a una preciosa chica que pasaba cada día a sus clases, esta vez tuvo un desviación hasta la estación de bomberos, y como era costumbre de prestarles el teléfono a las personas para hacer llamadas breves - a veces no tan breves-. Pero bueno era un servicio más. -Hasta que cada final de mes nos halaban las orejas por las excesivas cuentas en la alcaldía.- En fin.
Recapitulando al encanto que cruzo el portal de nuestra estación; tuve el placer de ser yo personalmente quien la atendiera; pero para mí sorpresa, -el cual no cabía en mí- cuando al dirigirse a mí me dice que es conmigo que deseaba conversar. -Se me activo enseguida mi torpeza y el diccionario de palabras apropiadas habían desaparecido de mi mente, los nervios me habían embargado, y con la mente en blanco, las manos sudorientas, y partes de mi cuerpo temblando solo salía de mí, una tonta sonrisa.-
La pregunta que me salió -Gracias Dios me salió alguna frase que responder en ese momento-, con mucha seguridad por fuera, pero consumiéndome por dentro le conteste: ¿PARA QUE SOY BUENO?
– ¡Ufff! No era mucho pero seguía adelante con muchos nervios- Para mayor gran sorpresa, más adelante me entere de que alguien le había contado de que yo hablaba inglés y que si podría ayudarle con unos ejercicios para los exámenes finales para su cierre clases en el Liceo a donde ella pertenecía De inmediato me salió ‘LAS MENTIRAS VERDADERAS’, -Por que literalmente no hablo inglés, solo que era mi materia preferida, pero este 'Bonche' [que significa que no perdería de esta fiesta de emociones] no lo perdería por nada.
Para ese entonces yo también cursaba el bachillerato y tenía un compañero, que le apodaban ‘Perucho’; -mi buen gran amigo, que si dominaba muy bien el idioma; pues, el seria quien no me dejaría como un mentiroso- así que decidí pedirle un curso intensivo de inglés básico para apoyar a la bella damisela. -Por supuesto tuve que darle explicaciones a mi amigo para que accediera ayudarme con este aprieto en que me metí en el nombre del Amor-
El curso personal con mi amigo Perucho duro una semana, -entre burlas, regaños y conocimiento del idioma-, hasta que el día de las clases personales con la visita inesperada había llegado.
Llego el día, me dirigí a la casa donde residía, y me presente con mucho valor puesto que ella vivía con unos primos que la trajeron de su tierra natal para que le ayudara en su casa a cambio de apoyarla con su educación. - Yo me encontraba muy nervioso cuando entre, pero contaba con un magnifico material didáctico para lo que me tocaba enseñar.-
Al empezar de manera muy entretenida y animada clase de inglés, -rogando no olvidar lo aprendido, puesto que así sumaria puntos con mi nueva amiga Yari. -Mientras lográbamos así conocernos más y más durante las clases- Todo marchaba bien, solo faltaba que saliera mejor en sus evaluaciones en el liceo, sino volvería a mi encierro en la receptoría, para seguir viendo pasar la vida entre mis manos sin mucho que contar.
¡Fue una tarde estupenda! -Hasta muy tarde por la noche, muy amena velada y conversación, aparte de lo aprendido, claro. Me despedí de ella aquella noche con una sonrisa que me duro todo el camino a casa, tome mi vehículo de tracción sangre [Mi Bicicleta] y me aleje de su residencia, junto con mi Walkman [reproductor de música portátil muy usado en los 80`s] era cada momento vivido en esa platica, que acorto mi trayecto a casa, y ligando que todo lo enseñado diera frutos. Así que la música lograba crear esos momentos de películas recientemente vividos que no quería sacar de mi cabeza.
Los días transcurrieron y me encontraba nuevamente sentado en la tan mencionada receptoría de la Central de Bomberos. –Sí, un día más.- Allí estaba de nuevo cruzando el portón de entrada esa pequeña figura atractiva que me activo la gran sonrisa; pero, ¡Un momento! -Entre en duda y nerviosismo, y me preguntaba entren sí ¿habrá salido bien en sus evaluaciones o simplemente recibiría reclamo por unas quizás mediocres clases?-
Para mi sorpresa, ella muy contenta me dijo que había pasado sus evaluaciones de inglés. –Inmediatamente me vi en mi infantil mente vestido de Superman con una capa que ondulaba con el paso de una brisa de aire.-
– ¡No lo podía creer, estoy tan feliz! Le respondí.
Pensé directamente: Un pase directo a las grandes ligas, pues me gane las sucesivas visitas que terminarían en lo que ya sin lugar a dudas sería ‘Un Compromiso Oficial’, ya mi mente cochambrosa me lo decía-. Aún no sucedía eso pero tampoco sentía que no estaba en error.
Pero en los aconteceres días platicábamos mucho más de lo normal, eran visitas informales –podría decirse- hasta que tocamos temas importantes de su vida pero algo no estaba bien, quería irse a su tierra pues alguien había roto su corazón y era nada más y nada menos que un compañero que trabajaba conmigo en la central de bomberos. –Me entero que tenía un pretendiente cerca, pero esta era mi oportunidad.
–Nuevamente entro al ataque, no podía permitir que su partida sucediera, –me salía todo lo romántico, lo poeta y lo tonto dentro de mí ser, hasta que decidí sacar el pecho y ponerle fin a todo lo que llevaba por dentro. Tomaría la decisión al proponerle ser quien la acompañara como compañero sentimental –novios le dicen por ahí.
– ¿Y adivinen que paso?
– ¡ME ACEPTO! punto para el étnico guajiro.
Ahora sí, comencé a arreglarme con sentido a partir de ese día, también desde ese momento las visitas a su vivienda eran oficiales, y las flores tenían forma de Pringles [papitas onduladas] y los chocolates -en todas sus versiones-. Pero para evadir las interferencias durante las visitas, me llevaba tres literales ramos de flores en potes de lata llenas de papitas; una para los primos que la aceptaban gustosas ya que se encerraban a ver películas en su habitación mientras se distraían comiéndolas, otra mediana para el pequeño primo que tenían, -A quien dejaban con mi nueva compañera, en calidad de lamparita- le daba su ración y corría a su habitación a disfrutar sus onduladas papás.
Ya nos quedaba el que compartíamos durante la visita, que se prolongaban hasta más o menos las diez de la noche. Todo transcurría de maravillas, pues venia lo mejor.
Los días pasaban totalmente diferentes a como veía pasar los días detrás de la ventana en la vieja receptoría de la central de bomberos; momentos mágicos, lleno de ilusiones y promesas. –Promesas que al siguiente año se harían realidad de manera progresiva, ya que a mi nueva compañera la sentía como parte de mí, –hasta el extremo que la afilie a mi seguro médico como si ya fuera mi esposa; pero había un requisito que parecía loco y era emocionante a la vez; debía sacar una carta de concubinato para que fuera legal aquel tramite.
Le comente, lo que había hecho y lo que me estaban pidiendo; y ella accedió, así que lo pudimos hacer, –con cierto temor que pronto me llevo al nivel de asombro- porque luego supe que una promotora del seguro fue a casa para preguntar si en realidad convivía con ella, aunque estuve ausente ese día, mi abuelo y hermana mayor, se comportaron como todos unos cómplices, pues sin dudarlo declararon que en realidad teníamos un año conviviendo y continuaron de manera tan natural que la promotora se había tragado todo el cuento y salvamos nuestro tramite por la mentirita blanca que mi familia había apoyado fielmente.
– Queridos espectadores ustedes saben lo importante que es la salud, así que sentía la necesidad de cuidar y proteger a quien compartiría mágicos momentos a mi lado pero tampoco quería que solo fuese una mentira más.
Ya me había lanzados a la búsqueda de un futuro sin planificación, afianzado en la voluntad de nuestro creador quien siempre nos mete la mano para enderezar nuestras sendas torcidas. Con el paso de los días, en mi mente resonaba la idea de darle sentido al unir nuestras vidas para legalizarla ante Dios nuestra unión, estaba muy enamorado y sabía que tanto para ella como para mi este acto sagrado era algo importante para ambos en el nombre del amor; así que tuve que nuevamente armarme de valor.
Al siguiente día, nos vimos como de costumbre a compartir, -pues sucedió lo imaginable cuando dos se encuentran en una relación sincera y desmedida- Yari me tenía que decir algo muy importante que recientemente se había enterado, pues había huésped entre nosotros; sí, un bebé. Nos llenamos de maravillosos sentimientos indescriptibles y hasta pensamientos que no quiero mencionar, solo quería seguir adelante con más fuerza y comenzar a crear nuestro hogar.
Pasaron los días; y en el Mes de Septiembre de 1993, me había cambiado de sede y comencé a trabajar en otro Municipio, buscando alternativas económicas mas fortalecidas, fue cuando por fin, me arme de gran valor y le propuse matrimonio; a sabiendas nada más lo que teníamos para empezar, solo era nuestro deseo de ser uno como esposos; pero las circunstancias de la vida y la intervención natural de la oposición. -Pues esta me jugo una mala pasada.-
En unas labores de inspección en un área devastada por las aguas de las torrenciales tormentas que afectaron algunas zonas del Municipio, caí a través de un alcantarillado abierto, oculto bajos grandes cantidades de agua residual y lo que evito mi muerte inminente fue que la abertura de la alcantarilla, que era más pequeña que yo; –para mi entonces, delgado cuerpo- así que quede obstruido hasta el torso, perdiendo mi carpeta de informes que portaba en mi mano izquierda, mientras que aferraba con la derecha mi radio portátil; pero aun así no podía realizar la transmisión de lo sucedido, ya que la corriente de agua no me permitía coordinar movimientos.
–En ese momento me invadió el pánico, pasaba por mi mente las cosas que aún estaba por acontecer en mi vida. Había encontrado una joven a quien amar, con quien quería formar un hogar y tener hijos- Acontecía en ese instante que poco a poco me tragaba el ducto abierto y sin poder hacer nada.
– ¿Sería este mi fin?
Aún recuerdo la cara de algunos transeúntes sorprendidos, en shock, solo me veían luchando por salir; hasta que reaccionaron y se abocaron a socorrerme.
– ¡Qué loco! Pase a ser de rescatista a rescatado por la comunidad!
Me había liberado de la trampa donde peligrosamente me había encontrado, gracias a la intervención de los ciudadanos circundantes. Hubo alguien, un señor de edad que me arrebato el radio, y de manera muy graciosa para mí; este con un tono desesperado intento alertar de mi caso a la central de bomberos, por lo que causo desconcierto porque no sabían quien estaba a través de la línea radial, así que cuando pude salir de hoyo en que estaba me percate que mi brazo izquierdo no estaba en su sitio; –Pues me lo había dislocado- pero pude quitar el radio al samaritano que lo tenía, así que pase la información a la central explicando lo acontecido.
Al cabo de unos minutos vi venir una ambulancia que intentaba llegar hasta donde estaba, sentado con mucho dolor sobre una alta acera, en vista de la cantidad de agua, mis compañeros pidieron a la guardia nacional que les acompañaba, me sacaran del sitio en una de sus unidades rusticas, y me acercaran hasta donde estaba la ambulancia. -Fue la segunda vez en mi vida que veía y sentía la muerte de cerca; pero sabía muy dentro de mí, que no me tocaba ese día.-
– No puedo dejar de pasar la oportunidad de contarles cuándo y cómo fue un poco la primera mala experiencia, de cuando casi muero por inmersión- Fue en el año 1982, tenía tan solo [11] once años, vivía con mi padre a la orilla de Lago de Maracaibo, en un conjunto residencial cerca de unas instalaciones petroleras, vivienda que nos fue cedida por la misma matriz petrolera para que fuesen habitadas.
Una mañana de Marzo, de ese mismo año; llegaron unos amigos de la familia y nos invitaron a bañarnos en el lago. –Aunque siempre sufrí de hidrofobia, no dije que no- Así que les acompañe; uno de los mayores que nos acompañaban; El Señor Araujo, -como le conocía- adscrito a la Guardia Nacional, y compadre de mi papá, si pudo deducir que no era muy adepto al agua, y me dijo aparte que entraríamos al agua pero me llevaría en sus hombros hasta llegar a un área elevada aguas adentro y fue así, el agua apenas pasaba mi cintura, –algo si me indico- que cuando llegarán olas muy grandes me levantara para que no me hundiera, y así lo hice.
Lo que no me percate es que cada vez que lo hacía, la corriente me arrastraba y no me daba cuenta hasta que en un salto por eludir una ola grande, me hundí en un foso que doblaba mi tamaño. Preso del pánico intente dar brazadas para alcanzar salir de agua y poder gritar para pedir ayuda; pero al salir a la superficie, sentí como cantidades de olas me golpeaban y no me permitían salir del foso, en un intento pude salir y por fue por cuestión de segundos que logre ver al grupo que estaría a unos 100 metros aproximadamente de mí, fue cuando volví a bajar al fondo.
Caí sentado, mirando hacia arriba; –veía todo difuso y obscuro, vino a mi mente inmediatamente el pensar que ese sería mi fin, una absurda muerte sin poder hacer algo que valiera la pena en este mundo- pero luego hice mi último intento y con la poca fuerza que me quedaba, logre salir de nuevo a la superficie; alcance a ver al señor Araujo dando brazadas para llegar hasta donde yo estaba, pero me desanime por lo lejos que se veía venir, y me deje hundir por la corriente una vez más. Y sin más fuerzas al ir fluyente con el agua, sentí que alguien me tomaba por un brazo y me sacaba de agua.
– Era el Señor Araujo. Sorprendido mi mente me relato.
Quede tan impresionado de lo rápido que llego para salvarme de las aguas, pronto me llevo a la orilla y muy nervioso me dijo que no le dijera nada a mi padre, pues él era responsable de haberme llevado y de pensar que algo me hubiese sucedido, podría traer consecuencia sabiendo el terrible carácter de mi papá.
Le dije al Señor Araujo una vez que recobre mis fuerzas y mi respiración: Nada paso. Pues le prometí no mencionar el incidente.
El en recompensa supongo, debido a nuestra complicidad hace un momento me dio a beber en una pequeña copa una bebida llamada Ron. -Que al ingerirla casi me ahoga- Lo más gracioso es, que donde me había quedado para pasar el susto, casi pisaba una Raya. (La Raya, es tipo de pez produce un aguijonazo que le saca el orine a cualquiera) Pues menos mal que mi acompañante lo evadió con una lanza que improviso y la clavo por una de sus aletas, pero escapo el animal entre las olas.
Después de esos sucesos tome la decisión de buscar camino para irme a mi casa. -estábamos solo a un par de minutos ese lago de mi hogar- Finalizando ese hecho traumatizante donde casi me cuesta la vida.
Volviendo al accidente de la alcantarilla, me invadió una frustración después de lo sucedido, pues ya que tenía fecha para nuestra boda ese mismo mes de Septiembre, por lo que inevitablemente debía ser suspendido.
Fui remitido al centro asistencial donde nos cubría un seguro contra accidentes, así que fui atendido por personal médico de guardia; me colocaron un yeso sintético.-Parecía una tortuga, lo que pareció absurdo que me colocaran semejante yeso para algo que solo podría mantener un “Cabestrillo”. O sea; una especie de manga que permitía el reposo de brazo lesionado.
Pero al hacer la sugerencia, el médico me regaño diciendo que recordara que él era el especialista y sabía lo que hacía. Luego me percate de su trampa ya que no era por profesionalismo, sino por cobrar un poco más al seguro por algo sumamente costoso para algo que no ameritaba.
– ¿Qué le vamos hacer?
Pues ocurrió lo que no quería que ocurriera, se post puso la boda un mes más, pues es lo que debía estar con el yeso.
–¡Qué contrariedad! Un largo mes, fue algo tan desesperante, frustrante y absurdo al ver el yeso en mi mano, lo único que quería era unirme con el amor de mí vida.
Solo había pasado una semana cuando surgió algo imprevisto –más bien previsto pero ignorado por mí- desde muy adentro del cascaron ¨el yeso¨ que me habían colocado, comenzó a salir un olor muy diferente a lo que yo podía oler, algo nauseabundo y sentía un irritante escozor, la impotencia era el no poder rascarme, pues gruesas capas de material duro y sintético no me permitían llegar donde sentía el problema, solicite de inmediato una ambulancia para ir directo donde me habían convertido en parte de mi cuerpo, una “Tortuga Ninja” pero versión bombero.
Arribando al consultorio del “Supuesto Profesional”, le explico la razón de mi visita, por lo que recibo nuevamente un regaño agregando que él fue preciso al decir que el yeso debería estar por [30] treinta días, me enoje muchísimo me levante de la camilla donde estaba y le dije muy directamente que me quitara lo que había hecho en mi brazo que me estaba matando en vida y si debía firmar un papel para hacerme responsable de lo que me pasara lo firmaba, así pues; con disgusto accedió a retirar esa horrible cosa de mi cuerpo.
Recuerdo que en el consultorio se encontraba una niña que estaba siendo tratada con yeso en uno de sus tobillos, mientras el Galeno retiraba el mío, cuando pudo ser retirado todos en la sala estaban sorprendidos y asqueados, la niña vomito al sentir el olor que desprendía mi cuerpo, mi piel se había necrosado; es decir había entrado en una etapa de descomposición por la humedad interna causado por el mal tratamiento. –Hasta el medico mostró una cara de sorpresa.-
Allí fue donde con mucha molestia e ironía le respondí: ‘¡¿Te fijas que si me dejo esto por [30] Treinta días, como me lo pedías, no solo me quitarías el yeso en treinta días, sino también mi brazo?!’
Así que el medico trago sus palabras y opto por el tratamiento que en un inicio le sugerí: Un bendito y barato Cabestrillo.
Un compañero Paramédico que estuvo conmigo durante la consulta, me condujo a un baño, me pidió que me despojara de la ropa que usaba y como un bebe grande me coloco bajo la ducha pero amarrando mi brazo en el tubo del cortinero, elevándolo para así realizar una Asepsia y retirar la piel putrefacta que podría causarme gangrena. -Un amigo como ninguno, hasta perfume me aplico para no oler a cadáver.- Salimos del centro asistencial riéndonos de la mala experiencia ya pasada.
-Que por cierto, no escapamos de la critica del Galeano Siniestro, el nombre de aquel 'Profesional' que aún se sentía como todo un gran Medico, pero bien. Ojala mejore su técnica de tratamientos.-
Pasaron los días, que se volvieron semanas hasta que logramos llegar a la tan esperada fecha, y se fijó para el día 30 de Octubre del año en curso 1993, donde aun a pesar de ciertos desafíos al momento de los preparativos, se logró una sencilla e inolvidable boda civil, pero nos propusimos solo invitar la familia más cercana para mantener la sencillez. –Mis allegados solo fueron 5 las invitaciones, pero la futura Señora entre sus más allegados la lista ascendió a 30. Fue muy gracioso pero todo resulto bien-
Y así surgió la Familia Morales Almao.
Con esto finalizo esta historia de amor; apodándolo así Mentiritas Blancas, y Experiencias Duras. Mi nombre es Félix Antonio Morales Villarreal, la chica del portón es Yaritza del Rosario Almao, –ahora de Morales- y esta es la historia de una parte de mi vida, la que llevo dentro de mí como el más valioso tesoro; por esta vida y por todas las eternidades, donde las mentiras sanas logran convertirse en MENTIRAS DE VERDADERAS.
Dedicando así este relato al primer retoño de esta unión Jessica; mi primogénita, mi pequeña gran niña, te amo bebe grande.