Pasaron las semanas y el equipo de rodaje no fue más que una pequeña molestia para el funcionamiento cotidiano del pueblo. De hecho, mientras gastaban su dinero en la tienda local y en el pub, la gente agradecía su prolongada estancia. Salmon pensaba mucho. La mayoría de las tardes, después del trabajo, se sentaba en el banco y observaba las idas y venidas. A veces Robeson le saludaba, otras no. De vez en cuando veía a Cathy por la calle y ella sonreía. No se dirigían la palabra. Helen le invitó a su casa para seguir haciendo el amor. Fue durante la tercera de esas visitas cuando, al darse la vuelta y mirar hacia el techo, se armó de valor para preguntar: "¿Has visto mucho a Fearn?". "Oh Peter, eres tan mojigato a veces." Giró la cabeza. "¿Un mojigato? Helen, tienes una relación con él

