Capítulo 30-3

1937 Palabras

Cuando fue a coger el teléfono, lo oyó. Esta vez no una explosión, sino una voz. Ni siquiera una voz. Un gemido grave. Apagó la tetera cuando estaba a punto de hervir, esperó, escuchó y esperó, conteniendo la respiración. Volvió a oírse, muy débil, pero se oyó. Un gemido claro. Con mucho cuidado, se acercó a la tetera y cogió un cuchillo de trinchar del soporte magnético de la pared, encima de la cocina. No tenía ni idea de lo que haría con algo así, pero la hizo sentirse un poco más segura. Sin embargo, su improvisada arma no impidió que le temblara la mano mientras caminaba por el pasillo hasta la puerta. Apoyó la oreja contra los maderos. Sería una tonta si saliera a investigar, lo sabía. ¿Y si era un truco, alguien que la atraía para atacarla, entrar en su casa, saquearla o algo peor

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