Ocho

1213 Palabras
Una vez dicho esto, Santiago me pago y salio de mi oficina.A los pocos minutos, Lean regreso. -¿Y el chico?.- pregunto. -Se fue. -Lo necesitamos. La señora Gliin me paso los chats,y se encontraran esta noche para hablar, en el departamento de Letón. Debemos hacer que Michael los encuentre juntos. -No.- dije suspirando.- No podemos hacer que se separenpor el, Letón podria generar un rechazo hacia Santiago. -Pero tu dijiste... -Lo se, y fue un error. Primero haremos que se separen, y luego los juntaremos con otras personas. -Esta bien...- se sento.- ¿Que crees que podemos hacer? -Besarnos.- Bromee para que deje de estar tan tenso. Lean sonrio. -Me agrada ese plan... -Ven entonces.- movi un poco hacia atras mi silla, y le señale mi regazo. Sin dudarlo se puso de pie, y se dejo caer de costado en mis piernas. Se apodero de mis labios, y rodeo el cuello con los brazos, no tarde en tomarlo de la cintura y acercarlo mas. Tal y como esa vez en el coche, me mostro lo buen besador que era. Su lengua se colo dentro de mi boca, una vez que lo permiti entrar, lamio mi lapadar justo antes de encontrarse con mi lengua; los dos peleamos para tomar el control. Baje mi mano a su hermoso trasero para apretarlo, ante eso Lean dejo mis labios para lamer el camino desde mi oreja hasta mi cuello. -Me gusta tu perfume.- susurro.- pero la proxima vez colocatelo en la ropa... en la piel me molesta cuando quiero lamerte. -Lo tendre en cuenta.- le dije.- Pero ahora mismo tendo piel no perfumada. -mmm ¿Como cual?.- mordio mi oreja. -Como mi verga.- le dije y deje un beso en su cuello. -Me encantaria degustar, pero debemos trabajar. -¿Debemos? -No tenga pensamientos irresponsables señor Dlass Traviz... Tome aire, tenia razon. no podia dejarme llevar en la oficina. -Pues levantate entonces.- solte su culo y le di una nalgada.- Hermoso. Lean rio, dejo un beso en mis labios y se puso de pie. -Bien ¿Que hacemos entonces? -Primeramente ir al departamento de Leton Nicolás, alli debemos hacer algo.- bufe.- no tenemos tiempo de planear algo fuera. -¡Tengo una idea! vamos!.- grito de repente. -¿Que cosa? -Te lo explico en el camino..- declarp serio y salio de mi oficina. No me quedo otra que seguirlo. Se dirigio directamente al estacionamiento. -¿Esta vez iremos en tu auro?.- pregunte. -Una tu.- guiño un ojo.- y una yo. Solte una carcajada por el doble sentido y me subi en el copiloto. Alli me explico todo... y realmente era un buen plan. Pero para eso, necesitaba a Santiago. -¿Hola?.- pregunto. -¿Estas libre? Necesito que hagas algo: -Emm.. si. -¿Donde estas?.- pregunte. -Estoy yendo a mi departamento. -Bien.- dije.- Necesito que llegues y busques una excusa para que Nicolás vaya a tu hogar. -¿Eh? -Cualquier cosa, mover cjas, arreglar algo.- sugeri.- No se, lo que se te ocurra y puedas retenerlo un buen rato. -Esta bien, ya se que hacer. -Hablale cuando te lo diga. -Bien. Corte la llamada y le hice saber a Lean que estaba todo bien. Llegamos al edificio y fui directamente a hablar con Roque el guardia de seguiridad, mientras Lean fue a comprar algunas cosas. -¿Puedes o no?.- le pregunte. -Si Traviz, pero puedo meterme en problemas si pasa alho en su departamento. -No te preocupes, no pasara nada.- pude los ojos en blanco y saque varios billetes de mi bolsillo.- Toma. Eldudo un poco, pero finalmente lo tomo y fue en busca de la tarjeta que abria la puerta del departamento de Nicolas. Hasta que Lean regreso, mande unos cuantos mensajes a los conocidos que tenia en television, especialmente en la parte de publicidad. Ya habia hablado con ellos antes, y supuertamente lo que les pedi seria para Gliin Michael pero con el cambio de planes, habia un anuncio en particular que queria que viera Letón Nicolás. -¿Tienes la llave?.- Lean llego hasta a mi, con una bolsa en sus manos. Saque la tarjeta que me entrego Roque y se la enseñé orgulloso. -Muy bien guapo.- pasó la punta de su dedo por mi mandíbula. -Vamos.- lleve mi mano a su espalda baja para guiarlo hasta el asensor. -¿Compraste todo?.- pregunte. No lo besaba, solo porque había más gente en el lugar. -Todo y un poco más. Me puse ansioso ante sus palabras, queria saber de que se trataba el "algo más". Nos bajamos en el piso donde se encontraba el departamento de Nicolas, justo cuando este salia, y se dirigia donde supuse viva Santiago. Con Lean tuvimos cuidado de no hacernos ver con el, especialmente yo que estuve el sabado en la noche con Gliin Michael en el baño de la discoteca. Nos quedamos en el pasillo hasta que quedó vacio unos minutos después. Rápidamente pasé la tarjeta en la puerta, que al abrirse nos dio paso a un lujoso departamento. -Rapido.- dije. Lean buscó el baño, mientras yo busqué el control remoto del televisor para dejarlo en el canal que queria. Busqué el baño también, y encontré a Lean maquilladose un poco, ya tenia puesta la peluca de color naranja. Cualquiera en esa situacion, se veria ridículo pero Celles Lean se veia sexy, ya con una camiseta sin mangas, esa peluca y sus ojos delineados. -Sexy.- dije entrando y colocándome trás el, lo rodee por la cintura y apoyé mis manos en su pecho. -No me maquillaré los labios.- dijo girandose para enfrentarme.- Mejor dejamelos tu de color rojo. Chocó su nariz con la mia, giré mi cabeza hacia un lado y me apoderé de sus labios. El hombre entre mis brazos, se pegó a mi cuerpo, y su entrepierna quedó alineada con la mia. Al mismo tiempo comenzamos a mover nuestras caderas, y no bastó mucho para que los dos estuviéramos erectos. -Chupame fuerte.- susurró ofreciendo su labio inferior. Claro, el debia verse como alguien que recien tuvo sexo. Me dediqué a chupar y a morder sus labios, al mismo tiempo que el puso sus manos en mi trasero, para pegarme a el y a su entrepierna. El cuerpo de Lean se sentía duro, y musculoso.. y a decir verdad no era de mi tipo, pero habia algo en el aparte de su rostro que me hacia desear todo lo que ofrecia. Pense que quizás era su manera de mirar, sus juegos de palabras. Deseaba a Lean más de lo que deberia. -Quiero follarte.- le dije al morder con fuerza su labio superior. El gimió, pero de inmediato puso sus manos en mi pecho para empujarme. Nos miramos jaqueantes, por mi lado me sentí orgulloso de lo rojos e hinchados que dejé sus perfectos labios. -Me lastimaste.- tocó su labio inferior con un dedo el cual se manchó con un poco de sangre. Aún asi no sentí molestia en su voz. -Disculpame..- quise acercarme, pero me alejó otra vez. Me miró travieso. -Vete.- Sonrio.- Que debo hacer mi trabajo con esa tanga, y tu... debes llevar el teléfono a otro lugar y buscar donde esconderte. -Juro que cuando te folle, no podras caminar una semana.- bufé. -Lo estaré esperando...- cantó
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