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Love's Drug

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sexo
de amigos a amantes
playboy
dominante
valiente
bxb
addiction
seductive
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intro-logo
Descripción

Traviz que trabaja en una asociacion para enamorar personas. Esta asociacion se dedica a crear situaciones a las personas que debe enamorar, si es necesario rompen relaciones, mienten y manipular, para luego darles la pildora “Love’s Drug”. A esta asociacion entra Lean, un joven que para ser un principiante es bastanete bueno. No pasa mucho tiempo cuando a Traviz se le da un caso de una familia millonaria, por lo que ponen a Lean como su compañero. Los dos encajan muy bien, los dos se traen y no quieren rollos, por lo que se convierten tambien en compañeros sexuales.

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Uno
No llamaria "malo" a lo que hago, tampoco repudiable o poco etico, simplemente tenia un trabajo diferente. No entendia porque tantas personas se asombraban y despues me hacian saber sus disgustos acerca de el cuando yo les contaba como me ganaba la vida. No me quejaria de un trabajo en el que me pagaban demasiado bien, el que me daba tiempo libre y ademas en el que me divertia... me divertia demasiado. Deje de pensar en esas tonteras cuando llegue al estacionamiento, luego de dejar mi auto fui directamente al ascensor debia ir a la oficina. Cuando a alguien le cuento que trabajo en una oficina, quedan maravillados, pensando que soy empresario, contador, administrador o hasta secretario; pero realmente para estar en ese lugar no necesite un titulo universitario, por lo tanto no se trataba de ninguno de esos trabajos. Mi oficina estaba en el quinto piso, pero en el segundo subio a quien ultimamente me hacia menos comodo el lugar. -Buen dia Traviz.- dijo con un tono odioso, pero divertido. -Buen dia Lean .- le respondi del mismo modo. Lean Celles, el nuevo empleado y casi favorito del jefe, pues decian que se desenvolvia muy bien en el trabajo, pero yo no habia tenido tiempo de comprobarlo. Me parecia un poco engreido , sin embargo algo en su mirada me decia que algo queria conmigo. Aun no lo descubria. -Te queda bien el tono azul.- me comento, mirandome de arriba a abajo. -Gracias.- respondi.- Te diria lo mismo, pero me gustas mas cuando vistes de rojo. Sonrei de costado. Como de costumbre desde hacia dos semanas ( tiempo desde que llego), el no se sonronjo ni nada por el estilo, Lean paso su lengua por el labio inferior. -Me asegurare de venir de rojo la proxima vez.. digo, para que disfrutes la vista.- me guiño el ojo. Asi era nuestra relacion, solo deciamos ese tipo de comentario cuando nos encontrabamos , regularmentre en los ascensores, pues el resto del dia estamos ocupados, y tampoco sabia mas de el; ni siquiera tenia su numero. Los dos bajamos en el mismo piso, pero seguimos direcciones diferentes, pues mi oficina se encontraba en el pasillo de la derecha, la de el, en la izquierda. Entre, acomode mis cosas y me sente. Debia esperar un cliente. Mientras tanto revisaba los archivos y datos, para planear todo, plantearselo y ver si el cliente queria de ese modo, pues si no, debia cambiarlo y eso era fastidioso. El cliente llego, mostrando su cabellera rubia. Delgado, pero sus visibles brazos se le notaba muy bien formado. -Buen dia..- dije poniendome de pie al verlo entrar.- Mi nombre es Traviz Dlass , un gusto conocerlo. -Buen dia, soy Henry, Henry Saji -Lo se señor Henry.- le señale la silla luego de sentarme yo.- Tome asiento por favor. -Bueno yo.. -Lei todo en su correo electronico, no se preocupe.- le di una sonrisa tranquilizadora.- Tambien ya planee todo, pero primero repasemos lo pedido, para ver si no hay errores. -Esta bien.- dijo. - Nombre Amber Josephine , 27 años, vive en Seul, trabaja como diseñadora grafica en los edificios Sheraton, entra a las 10 am y sale apriximadamente a las 20 horas, de lunes a viernes.- leí en la pantalla de la pc. -Si.. -Tu relación con ella, es: Solo conocidos. -Si, ella es clienta de mi cafeteria. -Bien.- me crucé de piernas y anoté la dirección del gimnasio de nuestra asociación, luego se lo tendí.- Ve en dos horas a este lugar, allí entrenaremos con nuestros actores. Miró el papel y asentió. -Ah si, el pago.- de su bolsillo sacó un sobre y me lo entregó. -Gracias. -Gracias a usted.- se puso de pie.- Hasta luego. -Si, nos vemos. Henry salió de mi oficina, y yo me quedé dividiendo el dinero; 50% para mi, 50% para la asociación. Tenia años trabajando aqui, y es por eso que me podía quedar con un porcentaje tan alto. Sali de mi oficina y fui hasta planta baja, a dejar el dinero que les correspondía. -Buen dia Karlos .- dije entrando a la oficina del tesorero. -Hola Traviz.- dijo sin levantar la vista. Me dejé caer en el sillon de la oficina, luego de dejar el sobre con dinero en el escritorio. -Cuentalo por favor, debo irme rapido.- miré el reloj, este marcaba ya las 8:30. -Confio en ti.- respondio, siguiendo con su trabajo. Puse los ojos en blanco y estaba dispuesto a levantarme e irme, pero de repente la puerta fue golpeada. -¿Puedo pasar?.- la voz de Lean Celles se escuchó detras de la puerta. Decidí quedarme. -Adelante!.- exclamó Karlos. Lean entróy fue directo a dejarle dinero en el escritorio, al cual Karlos si comenzó a contar, mientras el castaño se dejó caer a mi lado. Pasé mi brazo por detras de el, en el respaldo del sillón. -Veo que fuiste más rapido que yo en venir aqui.- por fin me miró. Bajé mi mirada a sus labios, y me atreví a mirar sus labios. -Eso es porque no me tomé el tiempo en desayunar.- alcé mi mano para quitar una miga de pan, del costado de sus labios. Su piel era suave. Lean sonrió- No puedo funcionar si no tomo leche por las mañanas. Kangin aclaró su garganta para llamar nuestra atención. -Todo correcto, Lean. El castaño asentió a Karlos y salió de la oficina. En el proceso me atreví a mirarlo bien, pues nunca me detuve a mirarlo desde atrás. Espalda ancha, cintura algo delgada, culo carnoso y bien formado. NADA MAL. -¿Tienes una aventura con el?.- preguntó Karlos una vez cerrada la puerta. -A penas lo conozco.- me encogí de hombros. -¿Y esa tension s****l?. -Solo es un juego de palabras.- me puse de pie.- Aunque no descartaria la idea de tener una noche con el, es más.. seria un desperdicio si no la tengo. Karlos negó con la cabeza, yo reí y salí de alli, asi también como lo hice del edificio. Miré en mi celular bien la dirección de la cafetería, la cual no estaba tan lejos de donde me encontraba. A las 9:03 llegué. Antes de bajar del auto, vi a la chica Amber, la cual se dirigía caminando hacia la cafetería, pero antes de cruzar la calle, se detuvo a darle dinero a un hombre que estaba sentado en una vereda. -Solidaria.- dije para mi mismo. Esperé que ella entrará y fui hasta el vagabundo. -¿Señor puede ayudarme con una monedita?.- pidió. -Puedo pagarte por algo y además tendras desayuno gratis.- me crucé de brazos.- ¿Que opinas?. -¿Por algo? ¿Que debo hacer?. -Pues ir a esa cafetería.- señalé a la cafetería de Henry.- Y pedir que te regalen un desayuno. -¿Y me pagaras por eso?.- el hombre me miró desconfiado. -Pues mira.- de mi bolsillo saqué un billete y se lo di.- Cuando lo hagas, tendras desayuno y más dinero. -¡Está bien!. -Quedate mirando, y hazlo cuando me tomen el pedido, ¿Si?. Asentió. Cruce la calle y entré a la cafetería. Henry me miró curioso. Procuré sentarme cerca de la señorita Amber, y la observé un poco, aprovechando que ella estaba concentrada en su celular. Chica guapa. -Buen dia señor.- Henry llegó hasta mi.- ¿Que desea ordenar?. Miré de reojo a la chica, e hice que Henry se acercara, para contarle en voz baja lo que tenía planeado. Simplemente confió en mi. El vagabundo entró, y todos en el lugar lo miraron, hasta Amber. El hombre se acercó a la barra, y con la voz alta pidió. -¿Puede regalarme un desayuno señorita?.- le pregunto a una empleada. -No creo que sea posible.- dijo ella.- Le pediré que se retire. -Pero tengo hambre señorita. Amber estaba apunto de hablar, pero Henry se le adelantó. -Buen dia señor, soy Henry el dueño de este lugar.- se presentó y acercó al hombre.- Venga por esta mesa y con gusto compartiremos un café o lo que usted desee. Perfecto. Los empleados quedaron estupefactos, y los clientes siguieron con lo suyo, excepto Amber que sonrió ante la situación. Disfruté mi desayuno al saber que el plan habia resultado. Amaba que todo saliera como queria. Antes de irme dejé dinero en la mesa del vagabundo. Me apresuré, pues debia ir al gimnasio con los actores y con Henry. Habia mucho que practicar para el dia viernes. *** El dia martes también fui a la cafetería, pero mas temprano que Amber. Ese dia llovia, y alguien "Por accidente" rompio el paraguas de Amber. Henry tenia uno de sobra para ella. La chica le dió las gracias, y fue la primera vez que ellos hablaron, fuera de la conversación tipica de cafeteria. El dia miercoles mientras Amber desayunaba, Henry llegó a la cafeteria con dos perritos "abandonados" en una caja. Amber se conmovió y le ofreció ayuda con ellos. Henry por fin obtuvo su numero de celular. El dia jueves, Henry llegó con los ojos llorosos a la cafeteria, se veia triste. Amber lo notó y se acercó a hablarle. Henry recibió un abrazo compasivo de su parte, por la "ruptura" que acababa de tener. Todo aquello habia sido facil. Primero romper el paraguas, encontrar perritos abandonados, manipular para que ella entregué su numero, y finalmente las gotas para que los ojos de Henry soltaran lágrimas. Lo difícil llegó el dia viernes: mi último dia con ese cliente, si todo salia bien. A las 19:55 me encontraba en un callejón que estaba a unos metros del trabajo de Amber, conmigo estaban los actores de la empresa. Repasé todo el plan en mi cabeza, y cuando volví a la realidad, uno de los actores que estaba en la calle del frente, me hizo una seña. Amber habia salido de trabajar y caminaba por alli. Sola y ante la oscuridad de la calle. Habiamos cortado la luz pública de ese lugar. Y también desviamos el tránsito. Escuché sus pasos, y al quinto todos salimos, para rodearla. Uno de los actores la tomó desde atrás para cubrirle la boca. Ella quiso zafarse, pero no se lo permitimos. -¡Sueltenla!.- escuchamos desde atrás. Henry habia llegado. Tomó del hombro a uno de los actores y comenzó a "golpearlo", lo hizo tal cual como lo practicó. Con los demás hizo lo mismo. Cuando me tocó a mi, tambien hicimos lo practicado. Puñetazo en el rostro, patada en el pecho y desmayo de mi parte. Por último "logró" que soltaran a Amber y "derribó" al último ladrón. Los dos corrieron hasta la cafetería de Henry, la cual ese dia habia cerrado temprano. -Muy bien chicos.- dije.- Buen trabajo, pueden ir a casa. Los actores hicieron reverencias, y se retiraron. Aunque queria hacer lo mismo, a mi me quedaba la parte más importante. Me quité el cubreboca que llevaba, y en el callejon me cambié la ropa, por las dudas. Rodeé la calle y con la llave que me entregó Henry, entré en la parte de atras de su cafetería. Desde la cocina escuché a Amber llorando en el salón, y a Henry intentando tranqulizarla. Busqué un vaso en la alacena, del refrigerador tomé una botella de refresco de naranja, y lo serví. De mi bolsillo saqué lo que hacia funcionar la empresa, lo que era fundamental para que nuestros planes funcionaran. La pastilla magica le llamaban algunos. Pero a mi me gustaba su verdadero nombre, sin apodos. Love's drug Con habilidad y costumbre la desarme en el refresco, y revolví con una cuchara. Henry entró y sin muchas palabras, cogio el vaso y salió otra vez. Se lo daria a Amber. Una pastilla que tenía una gran carga hormonal, adrenalina, dopamina, oxitocina y la serotonina. Una droga que servia para enamorar, para manipular, para obligar a sentir "amor" por otro. Pero no era tan fácil como para tomarla y ya. Debia haber acontecimientos previos que estimularan el cerebros, recuerdos recientes que se intensifiquen, que sean tomados en cuenta a la hora de enamorarse. Además del gran deseo s****l que provocaba. Una droga prohibida, ilegal y dañina para muchos. Sin embargo, gracias a ella, yo podía trabajar. Un trabajo deshonesto para muchos, loco, miserable y de mala persona; pero no importaba. Salí del lugar pues sabia que minutos después ellos tendrian sexo, y no queria quedarme a escuchar. No quería ir erecto a mi departamento, no queria masturbame, estaba cansado. En el camino a casa, me llegó un mensaje de Lamas, el jefe. "Ven mañana a la oficina, tienes un cliente muy importante" Bufé, no me agradaba trabajar los fines de semana. Mucho menos si debia entrar a escondidas, pues una "EMPRESA DE ELECTRODOMÉSTICOS" (Como la gente creia que era), no abria los sabados. Me sentí fastidiado hasta que leí el segundo mensaje, el cual si me hizo sonreir. "Por cierto, a este caso lo tomaras con Lean. No quiero quejas"

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