Capitulo 9

2068 Palabras
Narra Violet   ¿Y cómo me sentía? Muy animada la verdad. Todo empezaba a tomar color de unos días hacia acá.   No podía evitar sentirme muy agitada cuando estaba al lado de Alejandro. No quería pensar que no podíamos estar juntos o que yo no era buena para él porque realmente sus acciones me demuestran que le importo y que solo tiene intenciones de ayudarme, lo que debo agradecerle a él porque es quién me está levantando el ánimo y con tan solo saber que me apoya es suficiente.   Había tenido que comprar algunas cosas en el mall, había conducido hasta la ciudad para comprar unas prendas de vestir ahora que estoy trabajando, pues mi closet solo tenía ropa ajustada que ya me quedaba muy corta o simplemente no me servía.   Yo siempre que iba a tomar las consultas anteriormente me fijaba en las secretarías de la clínica, no es que soy una fijona, para que no vayan a creer mal de mí, si no que me gusta mucho la ropa y las buenas combinaciones, así que con una parte del dinero que me había dejado mi mamá compré algunas blusas de tela fina muy elegantes, unos cuantos pantalones de vestir, unos zapatos con tacón y una falda muy formal que llamó mi atención.   También compré algunos cosméticos que le dieran vida a mi rostro, rímel, base, lápices labiales, delineador de ojos, pomada para cejas, rubor, rizador de pestañas y unas que otras cositas más. No vayan a pensar que quiero impresionar a Alejandro, claro que no, es solo que quiero verme bonita. La presentación es la primera impresión, y yo tenía que tener algo bueno que resaltar, ya era suficiente con que me señalaran.   Bueno, también quería parecerle bonita a mi jefe y psicólogo. No está de más ser coqueta.   "Por tu atrevimiento fue que te ocurrió tu desgracia"   Sacudí mi cabeza aceptando que tal vez mi subconsciente tenía razón.   ¿Pero a quien engaño? Yo me sentía atrapada, con sed de Alejandro. A veces suele acercase demasiado a mí y me confunde. Las palabras que me dice y la manera en la que me habla me pone a latir el corazón muy muy fuerte.   Los besos que nos hemos dado lo han sido todo, quisiera no irme de su lado porque cuando estoy con el me siento de maravilla a pesar de que siento que todo va muy rápido, y no quiero que suceda lo de la vez pasada.   Era extraño, por un lado, porque él era mi psicólogo y si un día quería hablarle de mi confusión amorosa entonces no podría hacerlo porque son la misma persona y me moriría de vergüenza, es más, no me saldrían las palabras.   Lo que me había pasado fue tan duro para mí que desconfiaba de mí misma, incluso a la hora de expresarme.   Ese día eran las ocho de la noche cuando ambos hablábamos por chat y yo de tonta cometí el error de "revelarle mi amor"   De tan solo pensar en él enseñándole a sus amigos el romántico listín que yo le escribí mientras ellos se reían de mí, solo me daba mucha vergüenza.   Por eso aprendí que el amor no siempre se demuestra por vía internet la cual tu no conoces la persona con la que tratas.   Se que se habla mucho que la mujer también tiene que pedirle matrimonio al hombre, pagar la cena, aportar para ir a la barbería, echarle combustible al vehículo. Yo ya me sé todas esas doctrinas que ahora quieren imponer   Yo estoy de acuerdo con que yo pueda pagar la cena, merienda o comida, pero lo de que la mujer le pida matrimonio al hombre, no me gusta. A quien si, le parezca bien, pues perfecto. Yo opinaba que lo romántico y sorprendente de una propuesta matrimonial lo tenía el hombre, sin dejar a un lado que nosotras las mujeres podíamos agradarlos con otras cosas también, ya que todo debe de ser mutuo.   A veces quisiera volver a tener una amiga, porque me gusta hablar mucho y necesito de alguien a quien contarle mis tonterías. Antes de lo sucedido, yo tenía una super amiga, como le llamaba yo. Su nombre era Susana, con ella hablé sobre Leonardo muchas veces, el chico que me humilló ante todo mundo.   Inicio del flashback   -Amiga, no sabes que anoche me pidió una prueba de amor- le comenté mientras comíamos un emparedado en la hora del recreo.   Abrió sus ojos como platos y chilló. Seguidamente le tapé la boca para no captar la atención de todos los demás en el patio de la escuela.   -Y que le dijiste? ¡Espera! ¿A qué se refiere con prueba de amor? ¿Salir juntos? ¿Comer ante toda la escuela en el almuerzo? ¿Un beso? - empezó a cuestionarme   -Pues no lo sé, no me dijo específicamente. Solo me texteó que me diría esta tarde después que se terminen las clases- le contesté   -Ay amiga! ¡Tal vez será un beso! ¡Ojalá y te proponga salir juntos! - chilló emocionada   Reí tontamente   -No estoy segura de lo que sea una prueba de amor- emití   -A ver, eso es alguna acción que llevas a cabo para demostrarle a esa persona que en verdad la quieres. Obviamente tienes que hacer lo que esa persona te diga- la escuché decirme   -Y tú qué harías en mi caso? - le pregunté   -Pues lo haría! ¡Además, es un muy guapo y tiene buena popularidad en la escuela! ¡¿Que esperas?!-   Fin del flashback   A veces quisiera nunca haber tenido esa conversación con ella. ¿Saben por qué?   Porque me di cuenta de que muchas veces hacemos las cosas por la presión social. Ella solo me dijo que lo haría si estuviera en mis zapatos solo, para que yo lo hiciera.   La gente a veces te aconseja cosas que nunca han hecho ni harían.   Luego, ella fue la primera que me señaló como mala influencia. Su madre la alejó de mí.   Otra cosa que aprendí de mi error es que no se puede confiar en nadie a la hora de contar tus cosas. Ella estuvo ahí para darme alas para hacer lo mal hecho, pero no ha estado conmigo en las consecuencias de los hechos.   Sacudí mi cabeza intentando alejar aquellos pensamientos que interferían a diario en mi cabeza. Por eso siempre trataba de mantener mi mente ocupada porque si no aquellos recuerdos se aprovechaban de mí.   Estaba a punto de irme del mall porque ya había comido y comprado lo que necesitaba, pero no pude hacerlo, aquella voz me lo impidió.   -Violet! - lo escuché llamarme   Inmediatamente me volteé mirándolo darme una linda sonrisa. Esa con la que me decía "Todo estará bien"   -Alejandro- le devolví el gesto   -Al parecer el destino nos quiere siempre unidos- me dijo acercándose a mí con sus manos en los bolsillos.   Negué con la cabeza mientras sonreía de lado.   Hoy no trabajábamos, era sábado por la tarde y la vida insistía en unirnos para que no pasáramos un solo día sin vernos.   -Es pura casualidad- le dije alzando mis hombros   - ¡Creo que me estas siguiendo, eso es! - bromeó conmigo haciéndome rodar los ojos mientras emitía una carcajada.   -Ni que me hubiese obsesionado con sus consultas- le dije mirándolo abrir su boca haciéndose el ofendido.   -Que atrevida eres- me dijo riendo   En realidad, si lo era.   Me uní a su risa disfrutando del pequeño encuentro que había alegrado mi día aún más.   -Te invito un helado, que conste que no es para que se te enfríe el corazón- me dijo muy amable   -Y entonces para qué? - le pregunté   -Para endulzarte más el día- emitió guiñándome un ojo.   A veces también era poeta, escritor, actor, payaso y novelista. Sin obviar que era mi jefe y mi psicólogo y quizás también otra cosa..   -Mmmm...-   -No lo pienses. Es más, si aceptas me estarás demostrando que las consultas están siendo efectivas y que no te importa lo que diga o piense la gente. El mall está repleto de personas hoy, está perfecto el día- me habló   -Eres un tramposo, pero dale, acepto tu invitación - le dije mirándolo sonreír   -Buena chica, subamos al segundo nivel. Déjame ayudarte con esas bolsas- se ofreció   -No pesan, tranquilo- le dije apenada   -No importa- insistió tomando todas las que llevaba en mi mano izquierda.   Genial... ahora la gente pensaría que somos pareja.   Aunque... nos besamos como si fuéramos una.   -Gracias- le dije un poquito avergonzada   -No hay de qué. ¿Qué hacías hoy aquí? ¿Tenías una cita de la cual no me has contado? -  me tiró un pequeño gancho   - ¿Ah, mi cita eres tú? - fui atrevida mirándolo morderse el labio.   Ay doctorcito, no me haga esas cosas.   Utilizaba su psicología inversa a su antojo.   Me sonrió ampliamente pero justo cuando estuvo a punto de contestarme una mujer se acercó a él de mala manera.   -Así que aquí te encuentro?!- le habló con un tono enojado algo fuerte.   Él la miró extrañado.   - Hola Lucy- le saludó Alejandro con cortesía a pesar de que su rostro se mostraba enojado.   -Que hola ni que ocho cuartos! ¡Te he estado llamando todos estos días y no me contestas! Voy a tu casa y resulta que te has mudado, no me contestas los mensajes y no he ido a tu consultorio porque no me dejan pasar en la entrada de la clínica, ¿ahora resulta que sales con esta? - me miró fijamente después de que se lo comió con insultos.   - ¡Por Dios, pero si es la muchacha de las fotografías del año pasado! ¡Es enserio! ¿Por ella me has cambiado? - le cuestionó   -Quieres bajar la voz? Ten mucho cuidado como hablas de Violet. Tu y yo no tenemos nada y ya te lo dejé claro el día que terminamos. No tengo por qué darte explicaciones- le habló con un tono moderado, pero en el cual se podía sentir molestia.   -Es que tú a mí no me puedes terminar, solo yo puedo hacerlo, ¡pero no tu a mí! ¡¿Que te sucede!? ¡Yo soy la indicada para ti! -   ¡Pero que arrogante! ¿Que se creía esta mujer?   La tal Lucy era de tez blanca con un corte de pelo por sus hombros, cabello color n***o, alta, semejante a la estatura de Alejandro y de ojos negros. Iba vestida muy coqueta con una falda rosada por encima de sus rodillas y un top verde chillón algo de costado.   -Ni que fueras la reina de este planeta, Lucy. Ya te expliqué como un caballero que no quiero nada contigo, no me gustan los espectáculos y tú estás haciendo uno, ya deja el drama- le habló esta vez más fuerte Alejandro.   -Es que no quiero que me dejes! - le reprochó   -Pues ya lo hice, ahora ella es mi novia. ¡Así que hasta luego! - me tomó de la mano y me hizo caminar con él por unos largos minutos hasta llegar a un área del mall muy poco ocupada.   -Que fue eso? - le pregunté mirándolo pasar sus manos por su cabello mientras respiraba profundamente.   -Ella era mi novia- me contó   -Ahora me lo dices? ¿Cuándo has terminado con ella que se encuentra así de desesperada? - le cuestioné   Tardó unos segundos en responderme.   -Hace unas semanas, justo dos días antes de conocerte - me contó   - ¿¡Y aun así, con una relación recién terminada me andabas besando!? - le reclamé   -Lo importante es que no estuviera yo dentro de una relación. Ni tu ni yo estábamos comprometidos con alguien, ¿por que te enojas? - me preguntó   -Porque me parece una falta de respeto- le contesté   -No lo es. Yo no tengo por qué esperarme después de terminar una relación. Te besé estando libre- me hizo la salvedad.   Me quedé callada mientras lo miraba a los ojos. El esperaba una respuesta de mi parte, pero yo no entendía del todo el por qué mi molestia si las cosas eran como Alejandro me las decía.   Ardía por dentro y no sabía si era de celos, o por otra razón. Yo no entendía mis sentimientos en estos momentos.   -Es mejor que dejemos el helado para después. Nos veremos luego- dije arrebatándole las bolsas de su mano.   -Otra cosa, no me vuelvas a besar-
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