Lucrecia quería cada detalle de lo que le estaba pasando a la mujer que más odiaba. Se alegraba de lo que le había sucedido, pero ahora su boda estaba en juego por su culpa. —Entonces, ¿es verdad que abusaste de ella? —preguntó a Noah, con una mirada acusadora. —¿Que fue abusada? No lo sé, pero el criminal es otro —respondió él, tratando de mantener la calma. —No entiendo… —Lucrecia se sentía tonta por no comprender al enigmático de su hermano. —Lo entenderás todo cuando se lo diga a Kevin. Es mejor que no te ilusiones mucho con esta boda —dijo Noah, con un tono sombrío. —Noah, no me arruines mi momento —dijo Lucrecia, con una mezcla de desesperación y advertencia en su voz. Noah la miró con seriedad, sus ojos reflejaban una mezcla de tristeza y determinación. —Lucrecia, hay cosas q

