Noah la miró, decidido a revelar la verdad. —Ese hombre eras tú… Fuiste tú todo el tiempo. Eres el padre del hijo que ella espera —dijo Noah, dejando caer la bomba. En ese momento, Kevin sintió que le caía un balde de agua fría. Su mente se llenó de confusión y shock. —Es mentira, no le creas. Lo dice por dañar mi boda. Mi hermano es un mentiroso —decía repetidamente Lucrecia, tratando de sembrar dudas en Kevin. Kevin se levantó, tambaleándose, tratando de procesar la información. —Noah, ¿estás seguro de lo que dices? —preguntó Kevin, con la voz temblorosa. —Sí, Kevin. Lo siento, pero es la verdad. No podía seguir ocultándolo, así que haz memoria —respondió Noah, con sinceridad. Lucrecia, viendo que Kevin empezaba a creerle a Noah, se desesperó. —¡Noah, cállate! ¡Estás arruinando to

