xiv.

3311 Palabras
.:. CHAPTER FOURTEEN .:. ( ELIZABETH GREY )                         -¡AH, HOLA, MAFALDA! -saludó Umbridge- Te ha enviado Travers, ¿verdad? -¡S…sí! -chilló Hermione. -Bien, creo que servirás -y se dirigió al mago de la túnica negra y dorada- Ya tenemos un problema solucionado, señor ministro. Si Mafalda se encarga de llevar el registro, podemos empezar -consultó sus anotaciones y añadió- Para hoy están previstas diez personas, y una de ellas es la esposa de un empleado de la casa. ¡Vaya, vaya! ¡También aquí, en el mismísimo ministerio! -subió al ascensor y se situó cerca de Hermione; asimismo, subieron los dos magos que habían estado escuchando la conversación- Vamos directamente abajo, Mafalda; en la sala del tribunal encontrarás todo lo que necesitas. Buenos días, Albert. ¿No bajas? -miro a Lyra- Elizabeth, querida ¿Que haces aquí? Lyra se dio cuenta que Elizabeth en realidad era ella. ¿Que se suponia que tenia que decirle? -Necesito que haga algo para mi -se apresuro a decir Harry- Tenemos que bajar. Lyra suspiro cuando salió del ascensor. -¿Qué lo trae por aquí arriba, Runcorn? -preguntó el nuevo ministro de Magia. El individuo, de negra melena y barba estaba parado frente a ellos. Lyra noto que el ni siquiera la había mirado. -Tengo que hablar con… -comenzó Harry- Arthur Weasley. Me han dicho que está en la primera planta. -Hum -repuso Pius Thicknesse- ¿Acaso lo han sorprendido relacionándose con algún indeseable? -No, qué va -respondió Harry- No…no se trata de eso. -¡Ya! Pero sólo es cuestión de tiempo. En mi opinión, los traidores a la sangre son tan despreciables como los sangre sucia. Buenos días, Runcorn. ¡Grey, ven conmigo! Lyra y Harry compartieron una mirada antes de que ella siguiera al ministro. Thicknesse no hablo hasta que llegaron a su despacho, Lyra se dedico a recorrer el despacho con su mirada en busca de algo sospechoso. Thicknesse se sento en su escrito y se inclinó para servirse un poco de whisky de fuego. -¿Que haces aquí, Grey? -preguntó llevandose el vaso a la boca- ¿Te aburriste de tu estúpido marido? La última vez te dije que no volvieras a menos que... Por el aspecto seductor que Pius Thicknesse tenía, Lyra supuso que eran amantes o algo demasiado parecido. -¿Vas a quedarte ahi, Elizabeth? -preguntó de nuevo mirando su cuerpo sin nunguna discreción. Lyra de quejo internamente porque siempre le tocaba lidiar con estúpidos; el traje que tenía puesto Elizabeth Grey era muy favorecedor a su figura y eso siempre atraía a los estupidos. Thicknesse comenzo a inquietarse asi que Lyra decidió sentarse para no parecer sospechosa, obviamente iba a tener que hacer algo para deshacerse de él. Él ministro hizo un ruido con la boca mientras negaba cuando ella había corrido la silla para sentarse. -Estamos en privado -le informo- Nadie va a entrar. Ven aquí, Elizabeth. Conteniendose las ganas de vomitar, Lyra de acerco hasta Thicknesse para luego sentarse en su regazo. -Estas tímida -le susurro mientras ponia una mano en su cadera- ¿Tuviste problemas con el idiota de Rabastan? ¿No sabe como complacerte? -se rio en su oído- Azkaban lo destrozó, aunque supongo que nunca supo como complacerte. Lyra sintio un escalofrio cuando Thicknesse comenzo a dale besos en el cuello. -Si soy sincero -volvio a susurrar- Pense que no ibas a volver, pero ahora me doy cuenta que.. siempre vuelves a mí. La chica se alejo un poco para mirar a Thicknesse directo a los ojos, su pecho subía y bajaba rápidamente. -Hoy no... no puedo -le dijo intentando pararse. Pero Thicknesse que aun tenia sus manos en su cadera no la dejo. -Si puedes, Elizabeth -le dijo olvidando cualquier signo de amabilidad. -Estoy en mis días, Pius. -Eso nunca nos ha impedido hacer lo que queramos. Lyra se estaba comenzo a asustar porque no sabía como sacarse a Thicknesse de encima sin parecer sospechosa. Ella rogó porque alguien golpeara la puerta para liberarla de esa situación, pero obviamente nadie se iba a atrever a interrumpir a el ministro. Con una repentina oleada de valentia Lyra decidio sacar su varita para hacerlo dormir pero la puerta se abrió y en un repentino movimiento ella termino en el suelo. -¿Que haces? -preguntó Thicknesse acomodandose el traje- ¿Eres estúpido o no sabes leer? Vete de aquí y ni se te ocurra a hablar. Lyra se levanto del suelo sin importarle arreglar su traje. -Pero, señor... -Vete ahora. El empleado que estaba temblabdo de pies a cabeza salio del despacho sin levantar la vista de sus pies. -Voy a tener que dejarle una carta a Umbridge por este incompetente -aviso Thicknesse antes de mirarla- Vuelve a tu casa, Elizabeth. Y sin más Thicknesse se fue dejándola completamente sola en el despacho. Lyra decidió mirar un poco antes de que el decidiera volver. Era obvio que no iba a encontrar el guardapelo ahí, pero quizas si un poco de información que los ayudara luego. Lyra abrio la mayoría de los cajones del escritorio solo para encontrarse con papeles que no eran de importancia. Decidió irse antes de encontrarse de nuevo con Thicknesse. Sin saber muy bien a donde se dirigía, Lyra trato de recordar el camino que había hecho antes y volver a ascensor. Para su suerte estaba vacio cuando ella entro o eso penso hasta que vio a Harry sacarse la capa de invisibilidad. -¡No hagas eso! Me asustaste -le dijo llevando una mano al pecho. Harry sonrio pero fue realmente extraño ver la sonrisa en el rostro de aquel hombre. -Lo siento. ¿Como te fue? Encontrarte algo. -Me fue del asco -se quejo Lyra- Y no encontre nada. ¿Y tu? -Tampoco. Cuando el ascensor se detuvo en la planta dos, un Ron, empapado y con los ojos muy abiertos, entró. -B-buenos días -tartamudeó hacia ellos. -¡Ron, somos nosotros! -¡Harry! ¡Nix! Caray, me había olvidado del aspecto que tenian… ¿Por qué no está Hermione con ustedes? -Tuvo que bajar a las salas del tribunal con Umbridge, no pudo rechazarla, y… El ascensor se detuvo otra vez: las puertas se abrieron y el señor Weasley entró, hablando con una bruja. -… entiendo muy bien lo que me dices, Wakanda, pero me temo que no puedo participar en… El señor Weasley se interrumpió; se había fijado en Harry. -Oh, hola Reg -dijo el señor Weasley, mirando a Ron- ¿No estaban hoy interrogando a tu mujer? Eh… ¿qué te ha pasado? ¿Por qué estás tan mojado? -En la oficina de Yaxley está lloviendo -dijo Ron- No pude pararlo, así que me enviaron a buscar a Bernie… Pillsworth, creo que dijeron… -Sí, últimamente ha estado lloviendo en muchas oficinas -dijo el señor Weasley- ¿Intentaste una Maldición Meteorológica Recanto? A Bletchley le funcionó. -¿Maldición Meteorológica Recanto? -susurró Ron- No, no lo probé. Gracias p… quiero decir, gracias, Arthur. Las puertas del ascensor se abrieron; la vieja bruja salió, y Ron la siguió hasta perderse de vista. Lyra y Harry intentaron seguirlo, pero no pudieron porque Percy Weasley les bloqueó el camino y las puertas se volvieron a cerrar. Cuando Percy levantó la vista, vio a Arthur, se puso rojo como un rábano y salió del ascensor en cuanto las puertas se abrieron otra vez. Ahora Lyra y Harry intentaron salir pero el señor Weasley se puso en el camino de Harry y Lyra no pensaba quedarse sola de nuevo. -Un momento, Runcorn. Oí que pasaste información sobre Dirk Cresswell. -¿Perdón? -dijo Harry. -No finjas, Runcorn -dijo el señor Weasley que no parecia importale hablar en la presencia de Elizabeth Grey- Localizaste al mago que falsificó su árbol genealógico, ¿verdad? -Yo… ¿y qué si lo hice? -Que Dirk Cresswell es diez veces mejor mago que tú -dijo el señor Weasley- Y si sobrevive a Azkaban, tendrás que responder ante él, por no decir ante su mujer, sus hijos y sus amigos… -Arthur -le interrumpió Harry- ¿sabes que te están investigando, verdad? -¿Eso es una amenaza, Runcorn? -No ¡Es un hecho! Están vigilando cada movimiento que haces… Las puertas del ascensor se abrieron. Habían alcanzado el Atrio. El señor Weasley lanzó a Harry una mirada cáustica y salió del ascensor. Ellos se quedaron. -Nos vamos -aviso Harry sacando su capa de invisibilidad- Vamos por Hermione primero. Luego de un momento ambos encontraron la forma de entrar en la capa sin que se les vieran los pies. Salieron del ascensor y vieron una puerta que marcaba la entrada al Departamento de Misterios. Pasaron por aquella puerta y bajaron por las escaleras hasta la salas del tribunal. -¿Sientes eso? -preguntó Harry en un susurro. -Si -asintió Lyra sintiendo repentinamente el frio- Dementores. Y cuando alcanzaron la base de las escaleras y se giraron a la derecha vieron que estaba lleno de Dementores. Lyra tomo la mano de Harry y siguieron caminando. Pero entonces, abrupta y asombrosamente entre el silencio congelado, una de las puertas de las mazmorras de la izquierda se abrió de golpe, y resonaron gritos en su interior. -No, no, tengo sangre mezclada. ¡Les digo que tengo sangre mezclada! Mi padre era un mago, lo era, compruébalo, Arkie Alderton, es un conocido diseñador de escobas voladoras, les digo… quítame las manos de encima, quitame las manos… -Esta es tu última advertencia -dijo la voz de Umbridge- Si te resistes, serás sometido al beso del dementor. Saquenlo de aquí. Dos dementores se lo llevaron. -Siguiente… Mary Cattermole -llamó Umbridge. Una mujer pequeña se levantó; cuando la puerta empezó a cerrarse, Lyra y Harry entraron detrás de ella. Detrás de una balaustrada, se sentaba Umbridge, con Yaxley a un lado, y Hermione al otro. A los pies de la plataforma, un gato de pelo largo y brillante color plateado merodeaba de arriba abajo, y Lyra se dio cuenta de que estaba allí para proteger a los acusadores de la desesperación que emanaba de los dementores. -Siéntese -dijo Umbridge. La señora Cattermole fue tropezando hasta una silla solitaria en el medio del suelo delante de la plataforma. En el momento en que se sentó, unas cadenas se cerraron en los apoyabrazos de la silla y la inmovilizaron a ella. -¿Es usted Mary Elizabeth Cattermole? -preguntó Umbridge. -Tiene mi nombre -susurró Lyra. Harry la hizo callar y luego nego. Ese ni siquiera era su nombre verdadero. -¿Casada con Reginald Cattermole del Departamento de Mantenimiento Mágico? -No sé donde está, ¡se suponía que se iba a encontrar conmigo aquí! -¿Madre de Maisie, Ellie, y Alfred Cattermole? -Están asustados, creen que tal vez no vuelva a casa… -Ahórrenos eso -le espetó Yaxley- Los mocosos de los sangre sucia no despiertan nuestra compasión. Lyra y Harry se acercaron hacia los escalones que llevaban a la elevada plataforma. Despacio y con mucha cautela bordearom la plataforma por detrás de Umbridge, Yaxley, y Hermione, sentándose detrás de esta. Entonces Umbridge elevó la voz para dirigirse a la señora Cattermole, y Harry aprovechó su oportunidad para hablarle a Hermione. -Estoy detrás de ti. Hermione saltó con tanta violencia que casi derramó el bote de tinta. -Le fue confiscada una varita a su llegada al Ministerio hoy, señora Cattermole -dijo Umbridge- Veintidós centímetros, madera de cerezo, núcleo de pelo de unicornio. ¿Reconoce esa descripción? La señora Cattermole asintió. -¿Podría decirnos por favor de qué mago o bruja tomó esa varita? -¿Tomar? No se la quité a nadie. La compré cuando tenía once años. Me eligió. Harry golpeo a Lyra en el brazo y señalo a Umbridge. Cuando ella miro se encontro con el guardapelo colgando del cuello de la vieja arpía. -No -dijo Umbridge- no, creo que no, señora Cattermole. Las varitas sólo escogen a magos o brujas. Usted no es una bruja. Aquí tengo las respuestas al cuestionario que le fue enviado… Mafalda, pásamelas. Hermione rebuscó en una pila de documentos colocados en la silla que tenía a su lado, finalmente sacando un fajo de pergaminos con el nombre de la señora Cattermole. -Eso es… eso es bonito, Dolores -dijo, señalando el relicario. -¿Qué? -replicó Umbridge, bajando la vista- Oh, sí… una vieja reliquia familiar. La S es de Selwyn… estoy emparentada con los Selwyn… De hecho, hay pocas familias de sangre pura con las que no estoy emparentada… una pena -continuó en voz más alta, pasando sobre el cuestionario de la señora Cattermole- que no se pueda decir lo mismo de usted. Profesión de los padres: verduleros. Lyra se sorprendió por el repentino movimiento de Harry pero aún asi no lo impidió. -¡Desmaius! Hubo un destello de luz roja; Umbridge se derrumbó y su frente golpeó el borde de la balaustrada. Yaxley, confuso, miró alrededor buscando la fuente del problema pero Harry seguía siendo más rápido. -¡Desmaius! Yaxley se deslizó hasta el suelo para yacer enroscado. -¡Harry, la señora Cattermole! Ambos se quitaron la capa y vieron como los dementores se acercaban a la mujer. -¡EXPECTO PATRONUM! El ciervo plateado salió disparado de la punta de la varita de Harry y saltó hacia los dementores. -Tomen el horrocrux -les dijo Harry mientras se dirigía a la mujer. Lyra sonrió mientras agarro a Umbridge por los pelos y la mantuvo derecha mientras Hermione le sacaba el guardapelo. -Hermione, ¿cómo me deshago de estas cadenas? -preguntó Harry. -Espera, estoy intentando algo aquí arriba… -Hermione, ¡estamos rodeados de dementores! -Lo sé Harry, pero si se despierta y no tiene el medallón… necesito duplicarlo… ¡Geminio! Así… esto debería engañarla… Hermione bajó corriendo las escaleras y Lyra dejo caer la cebeza de Umbridge sin sentir pena por el ruido que hizo cuando choco con la mesa, luego siguio a Hermione. -Va a salir de aquí con nosotros -dijo Harry a la señora luego que Hermione lo ayudara- Vaya a casa, tome a sus hijos y haya, salga del país si es necesario. Disfrácense y escapen. Ha visto como es, aquí no conseguirá un proceso justo. -Harry -dijo Hermione- ¿cómo vamos a salir de aquí con todos esos dementores fuera de la puerta? -Patronus -dijo Harry- Tantos como podamos conseguir. Lyra saco su varita rápidamente y conjuro el patronus para dejar ver a un perro que realmente era muy parecido a Apolo, se unió al ciervo y a la nutria de Hermione. -Vamos -dijo Harry, y las guio hasta la puerta. Cuando los patronus se deslizaron fuera de la mazmorra hubo gritos de asombro de la gente que esperaba fuera. -Se ha decidido que todos ustedes deben irse a casa y esconderse con sus familias -comentó Harry a los nacidos muggles- Salgan del país si pueden. Simplemente aléjense todo lo posible del Ministerio. Esa es la… eh… nueva postura oficial. Ahora, si siguen a los patronus, podrán marcharse desde el Atrio. Consiguieron subir por las escaleras de piedra sin ser interceptados, pero cuando se acercaban a los ascensores este se detuvó con un ruido metálico delante de ellos. -¡Reg! -gritó la señora Cattermole, y se lanzó a los brazos de Ron- Runcorn me liberó, atacó a Umbridge y Yaxley, y nos ha dicho a todos que abandonemos el país. Creo que será mejor que lo hagamos Reg, de verdad. Vamos a casa y tomemos a los niños y… ¿por qué estás tan mojado? -Agua -dijo Ron, libeándose del abrazo- Harry, saben que hay intrusos dentro del Ministerio, algo acerca de un agujero en la puerta de la oficina de Umbridge. Calculo que tenemos cinco minutos o así… El patronus de Hermione se desvaneció con un estallido mientras le dirigía una mirada horrorizada a Harry. -¡Harry, si nos atrapan aquí…! -No lo van a hacer -dijo Lyra rápidamente tratando de tranquilizar a su amiga. Harry asintió y miro al grupo que los seguía atrás. -¿Quién tiene varita? Alrededor de la mitad levantaron la mano. -Muy bien, todos los que no tengan varita tienen que pegarse a alguien que sí tenga. Tenemos ser rápidos para que no nos puedan detener. Adelante. Pudieron de meterse apretados en dos ascensores. El patronus de Harry se quedó como centinela ante de las puertas doradas hasta que estas se cerraron y los ascensores comenzaron a elevarse. -Planta ocho. El Atrio. El Atrio estaba lleno de gente que se movía de chimenea en chimenea, sellándolas. -¡Harry! -gritó Hermione- ¿Qué vamos a…? -¡ALTO! -dijo Harry con voz de trueno, y la poderosa voz de Runcorn resonó por el Atrio. Los magos que sellaban las chimeneas se quedaron paralizados- Siganme -susurró al grupo. -¿Qué pasa, Albert? -Este grupo tiene que salir antes de que sellen las salidas -dijo. -Nos han dicho que sellemos todas las salidas y no dejemos que nadie… -¿Me estás contradiciendo? -soltó Harry- ¿Quieres que haga que examinen tu árbol genealógico como hice con el de Dirk Cresswell? -¡Lo siento! -dijo el mago- No quise decir nada, Albert, pero pensé… pensé que los habían llevado para el interrogatorio… -Su sangre es pura -dijo Harry- Más pura que la de muchos de ustedes, debo decir. Salgan todos -les dijo a los nacidos muggles, que se apresuraron hacia las chimeneas y empezaron a desvanecerse en parejas. -¡Mary! La señora Cattermole miró por encima de su hombro. Era el verdadero Reg Cattermole. -¿Reg? -miró de su marido a Ron, que maldijo con fuerza. -Eh, ¿qué está pasando? ¿Qué es esto? -¡Sellen la salida! ¡SELLENLAS! Yaxley había salido de repente del ascensor y estaba corriendo hacia el grupo que se encontraba ante las chimeneas, por las que todos los nacidos muggles salvo la señora Cattermole se habían desvanecido. Cuando el mago levantó su varita, Harry levantó un enorme puño y le golpeó, enviándolo volando por el aire. -¡Estaba ayudando a escapar a nacidos muggles, Yaxley! -gritó Harry. Los compañeros del mago iniciaron un tumulto, que aprovechó Ron para agarrar a la señora Cattermole, empujándola a la chimenea todavía abierta, y desapareciendo. Confuso, Yaxley miró de Harry al golpeado mago, mientras el verdadero Reg Cattermole gritaba: -¡Mi mujer! ¿Quién era ese que estaba con mi mujer? ¿Qué está pasando? -¡Vamos! -gritó Harry que tomo la mano de Lyra que a su vez tomo la de Hermione y juntos saltaron a la chimenea mientras la maldición de Yaxley pasaba por encima de la cabeza de Harry. Giraron durante unos segundos antes de salir en un inodoro y pasar al cubículo del retrete. Harry abrió la puerta. Ron estaba parado delante de los lavabos, todavía luchando con la señora Cattermole. -Reg, no entiendo… -¡Suélteme, no soy su marido, tiene que irse a casa! Se produjo un ruido en el retrete que tenían detrás. Yaxley acababa de aparecer. -¡VÁMONOS! -gritó Harry. Agarró a Lyra de la mano y a Hermione del brazo, ella agarro a Ron y giró en el lugar. La oscuridad los tragó, junto con la sensación de manos que le comprimían, pero algo iba mal…, no podían respirar ni ver. Y entonces vieron la puerta del número doce de Grimmauld Place, pero antes de poder tomar aliento, hubo un grito y un destello de luz púrpura; la mano de Hermione los agarró de repente como unas tenazas y de nuevo todo se volvió oscuro.
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