Trató de moverse, pero le dolía hasta la conciencia, agradecía que fuese domingo pues no podría ni entrenar, sería una pesadilla. A su lado Shinsõ dormía plácidamente, su rostro sereno y tranquilo daba a entender que tuvo una noche excelente, y cómo no, sí le dio a Ojiro cómo bombo en fiesta por varias horas. -Ni la cola me puedo- pensó tratando de girarse. -Mmm, buenos días amor- despertó de pronto el pelimorado abrazando a su presa- ¿Quieres más?. -Pervertido!! Dame un respiro!. -Y mi buenos días- dijo con un puchero. -Qué buenos días ni nada, tengo hambre- le reclamó el rubio. -Bien mi amor, iré por nuestro desayuno, vamos a hacernos mimos todo el día- le dijo dándole un beso para luego salir de la habitación. Unas puertas más allá, Todoroki se desperezaba, sobre su pecho dormía

