Abro mis ojos lentamente y llevo de manera automática mi mano hasta mi cabeza. Sentía que se me iba a explotar. Tuve que levantarme rápidamente para vomitar todo lo que había consumido la noche anterior. Al terminar de vaciar mi estómago, me fijo en que aún tenía puesto el vestido, pero... ¿Por qué me dolía tanto mis partes privadas? ¿Qué sucedió anoche? ¿Por qué no consigo recordar qué pasó? Sentía que moría lentamente, no era capaz de caminar bien, ni siquiera para ir a ducharme. Toc... toc... toc... Salgo con dificultad del baño para abrir la puerta. Me acerco y no me fijo en cómo me veía ante los demás. Abro la puerta y observo que la persona que ha tocado la puerta es el teniente Cruz. Él me mira con expresión muy seria y sus brazos cruzados sobre su pecho. — A mi oficina y trae

