- Estás bien, pequeña, - le canturreó, con los pulgares frotándole suavemente las caderas. - Aún te queda mucho castigo, pero iremos despacio. No voy a hacerte más de lo que puedas aguantar. - No sabes lo que puedo aguantar, - murmuró mirando al suelo, los nervios le producían náuseas. - Te vigilaré de cerca, te lo prometo. ¿No me detuve cuando empezaste a entrar en pánico? Carly se mordió el labio antes de asentir. Sí, había parado, pero la había llevado al límite antes de hacerlo. ¿Iba a volver a hacerlo? ¿Llevarla al borde del pánico? ¿Amenazarla con hacerle perder el control? Josh soltó su agarre sobre ella y le dio un suave empujón. - Vamos. Desnuda y temblorosa, obedeció, caminando tan despacio como se atrevió hacia la cocina, mirando por la ventana en busca de alguna señal de

