CAPÍTULO TREINTA Y UNO (EL NOMBRAMIENTO A CEO)

1780 Palabras

El lunes por la mañana abrí los ojos sintiéndome… en paz. Hacía tiempo que no tenía un fin de semana tan tranquilo. Me encerré en casa sin ver a nadie, sin responder mensajes ni correos, sin reuniones inesperadas. Dormí hasta tarde, leí un poco, cociné. El silencio fue mi mejor compañía. Lo necesitaba. Estaba convencida de que esta semana sería especial. Me puse mi blusa blanca favorita, esa que me da seguridad, y la americana gris que siempre usaba para reuniones importantes. Los tacones que me hacían sentir dueña de mi espacio. Y, como cada lunes, pasé por la cafetería de la esquina. Pablo, el barista, ya tenía mi café, un americano sin azúcar preparado. Me guiñó el ojo como siempre, y yo le sonreí. Todo parecía estar en orden. Todo… encajaba. Cuando llegué a la oficina, no había pasad

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