34. Efecto Víctor

1798 Palabras

Helen Luego de pasar una horrible noche en prisión, por fin llega el policía a informarnos que somos libres para irnos a casa. Desde la conversación que tuvimos anoche en la celda con Víctor, no volvimos a dirigirnos la palabra. Yo había dicho todo lo que sentía y pensaba, literalmente le vomité todos mis sentimiento encima, pero aun así no me sentía tranquila, porque sabía que Víctor no me estaba dejando todo en claro. Había algo más, algo que no estaba diciendo y yo quería saberlo. Me sentía cansada y lo único que anhelaba era llegar a mi casa y dormir como un bebé, aunque antes de eso me daría una larga y reconfortante ducha. —Te esperamos aquí en la entrada —dice Georgia al teléfono—, por favor no tardes, estamos agotados. Mi amiga suspira y corta la llamada. Nos observa a to

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