Helen. Despierto por el incesante ruido de mi celular. Lo tomo con una mano y veo como me indica que tengo una llamada entrante de mamá. Algo se remueve en mi interior al ponerme en todos los peores escenarios posibles y decido contestar de inmediato. —¿Mamá? —pregunto aún adormilada. Escucho mucho ruido al otro lado de la línea y veo la hora de reojo. 15:00 hrs. —Hija, tengo malas noticias —dice ella con la voz cargada de tristeza. Trago saliva con dificultad. —¿Qué ocurre? —pregunto con ansiedad. Me siento sobre la cama, para obligar a mi cuerpo a despertar del todo. —No me aprobaron el crédito en el banco…—susurra. Suspiro y cierro los ojos con fuerza. Esto es muy malo. —No te preocupes, ya encontraremos una solución —intento animarla—. ¿Cuánto plazo tienes para pagarl

