Entonces su padre le dijo:
.— ¿Qué locuras dices? ¿Reacciona Peter? Esa es una de las familias más poderosas de este pueblo. Esa es una mujer linda, y bien educada. ¿Qué más quieres de una mujer?
Entonces Peter guardo silencio, y yo me levante de la silla que estaba sentado y me fui. Salí caminando rápido hacia la habitación de mis hermanas, para contarle a la Nena lo que había escuchado.
Cuando llegue al cuarto. Todos estaban en esa habitación, hasta mis padres, estaban allí, cuando abrí la puerta y entré, todos me miraron.
Y mi padre tomó la palabra y dijo:
.— Cierto día se anunció que el diablo iba a subastar todas sus herramientas de trabajo. Cuando llegó la fecha de la subasta, colocaron todas sus herramientas a la vista de todos los participantes, cada herramienta tenía colocado en un aviso grande el precio inicial de la subasta.
Había todo tipo de instrumentos Ominosos (indeseables, despreciativos).
Estaba por ejemplo el ODIO con su precio, la ENVIDIA con su precio, los CELOS con su precio, la DUDA con su precio, la MENTIRA con su precio, el ORGULLO con su precio, y así por el estilo.
Pero separada del montón estaba una herramienta que parecía Inocua (que no hace daño físico) muy usada, tanto que parecía desgastada, pero su precio era muy alto, de hecho tenía el precio más alto de la subasta. Era un instrumento imposible de comprar.
Un astuto comprador le preguntó al diablo:
.— ¿Qué herramienta es esa?
El diablo respondió:
.— ¡Ah! Es el DESALIENTO.
El astuto comprador preguntó:
.— ¿Por qué tiene un precio tan alto?
El diablo le respondió:
.— Porque me sirve más que las otras herramientas. Con esa herramienta, puedo abrir y meterme en el corazón de una persona, cuando no puedo acercarme a ella, con ninguno de los otros instrumentos.
Una vez que logro entrar en su corazón, puedo hacer con él lo que se me antoje. Está muy desgastada, porque la uso casi con todas las personas, puesto que pocos saben que es mi herramienta más eficaz.
Mi padre agregó:
.— El precio que el diablo le puso al desaliento fue tan alto, que nunca la vendió. Todavía la usa, y es su principal instrumento, nunca dejes que el diablo use esa herramienta en tu vida, es una herramienta mortal.
Tampoco te dejes usar por el diablo, para desalentar a otra persona.
Así que abre bien tus ojos, si algún día te sientes desalentado, sal de ese estado lo más rápido posible, no te quedes allí postrado.
Hermosa reflexión la de mi padre, no solo sirvió de aliento para mi hermana Nena, sino que sirvió de aviso para todos nosotros. Ya faltaban pocas horas para salir del hotel, rumbo al terminal de pasajeros, pero unas tres veces, Peter había tocado la puerta de nuestra habitación preguntando por mí, pero mis hermanos le decían que yo estaba en el baño, a la cuarta vez Salí a preguntarle que necesitaba.
Y él me dijo:
.— Necesito hablar con la Nena.
¿Le puedes decir si quiere atenderme?
Yo le dije:
.— Creo que los que no van a querer que la Nena hable contigo, van hacer mis padres.
Él me dijo con los ojos llenos de lágrimas:
.— Créeme Joche, que yo estoy enamorado de la Nena.
Nosotros teníamos un plan. El plan era que yo voy a Venezuela a pedir la mano de la Nena a tus padres. Pero no nos dio tiempo copiar la dirección y el número de teléfono de tu casa.
Así que te pido por favor, que le digas a la Nena que quiero hablar con ella.
Yo le respondí:
.— Está bien, ya le digo eso.
Con muchas dudas en mi mente, pero con un poco de ganas de ayudar a Peter, fui lentamente caminando hacia la puerta de la habitación de mis hermanas, mientras caminaba lentamente, pensaba en lo que Peter le había hecho a mi hermana, y al mismo tiempo veía su rostro arrepentido y sus ojos llenos de lágrimas.
Llegamos al cuarto y toque la puerta y preguntaron:
.— ¿Quién es?
Les respondí:
.— Soy Joche.
Ellas me dijeron:
.— Puedes entrar, la puerta está si llaves.
Abrí la puerta y desde allí dije:
.— Nena ¿Puedes salir un momento?
Y mi hermana María dijo:
.— Si es para habla con Peter, no va a salir. Dime Joche; ¿Es para hablar con Peter?
Yo miré a Peter y le dije:
.— No les puedo mentir a mis hermanas
Luego les dije a mis hermanas:
.— Peter está aquí conmigo, y está arrepentido de lo que pasó. Y solo pide una pequeña oportunidad para decirle algo importante a la Nena.
María respondió:
.— Ya todo está dicho, no hay nada más que decir, todo fue muy bonito, pero ya todo llegó a su fin. (Eso fue un poema que escribió mi hermana Nena en esa experiencia vivida)
Peter desesperado dijo en alta voz:
.— Nena por favor, todo fue un malentendido, regálame solo un minuto, para hablar contigo antes de que te vayas.
Entonces la Nena respondió:
.— Peter, ya el minuto de hablar contigo se terminó, y cuando hablaste, te burlaste de mí, solo me queda decirte adiós. Joche cierra la puerta.
Obedeciendo lo que dijeron mis hermanas, cerrada la puerta de la habitación, acompañe a Peter hasta la planta baja del hotel. Mientras caminábamos para ir al área recreativa del hotel, Peter solo repetía, que él no tenía la culpa de lo que había pasado, porque esa era una relación que ya se había terminado, desde hacía mucho tiempo. Pero yo siempre recordaba las enseñanzas de mi padre.
Y le pregunté a Peter:
.— Peter ¿Cuántas novias has tenido en este trabajo? Porque este trabajo se presta para tener muchas novias.
Peter me respondió:
.— eso es verdad Joche, este trabajo se presta para tener las novias que uno quiera tener. Por eso he tenido muchas novias.
Yo le dije:
.— Mi padre siempre me repite una enseñanza bíblica, que se cumple muy continuamente en todas las personas.
Y la enseñanza que mi padre me dice es “que todo lo que el hombre siembra, eso recoge”, si siembras vientos recoges tempestades, eso quiere decir; que si siembras injustamente dolor y decepción en muchas mujeres, algún día vas a sufrir dolor y decepción por una mujer injustamente. Creo que estás recogiendo lo que sembraste.
Peter me dijo:
.— Joche, gracias por lo que me dijiste, eso es una gran verdad, mi familia toda es Cristiana, y mi madre me ha aconsejado, que no engañe a las mujeres, porque ellas sufren desilusión, y yo no le he hecho caso, pero ahora si me doy cuenta, que estoy recogiendo el dolor de todas las mujeres que he hecho sufrir.
Yo le dije:
.— Debo ir a la habitación. Dentro de un rato nos vamos.
Peter me estrecho la mano, y me dijo que había aprendido muchas lecciones todos esos días que estuvimos allí, yo le dije que le daba las gracias por la atención que había tenido con nosotros, y después de hablar un rato me fui a mi habitación, contento por haber tenido tantas experiencias en Colombia. Pasado un buen rato, ya teníamos todo en orden, listos para irnos al terminal de pasajeros, las maletas ya estaban todas ordenadas y cerradas, estaban colocadas en las puertas de las habitaciones, esperando la hora que llegara el microbús, y subieran los maleteros del hotel a buscar los equipajes.
Siempre pensé que yo era el único que sabía la historia de la Nena y Peter, pero después que ocurrieron estos eventos, me di cuenta de que todos mis hermanos y hasta mis padres sabían lo que había sucedido.
Mientras preparábamos nuestra salida, me daba cuenta como toda mi familia era solidaria con la Nena. Mi madre se le acercaba y le acariciaba el cabello, mis hermanas la peinaron, la maquillaron, mis hermanos varones le hacían chistes y ella se reía, de tal manera que la Nena se veía muy fuerte, como si nada le hubiese pasado.
Ver eso me llenó de alegría, porque sabía que la Nena no iba a sufrir por Peter.
Estando en la habitación de las mujeres mis hermanos y mis padres, todos juntos
Mi hermano Necon dijo:
.— La que más disfrutó estas vacaciones fue la Nena, porque hasta tuvo un novio desechable, ja, ja, ja. Solo serbia para usarlo por tres días, y luego tirarlo a la basura, ja, ja, ja.
Lucho dijo:
.— Cuando llegamos, Peter era un muñequito de torta, pero cuando le dio el sol, el muñequito de torta se derritió, y se transformó en Chuky, ja, ja, ja.
Todos nos reíamos a carcajadas escuchando los chistes de mis hermanos, y todo lo trágico se transformó en alegría. La Nena gozaba mucho con las ocurrencias de sus hermanos.
Mi hermano Jorge dijo:
.— Todos creían que era una linda ovejita, pero cada vez que yo lo veía, yo le decía a la Nena; ¡Es el lobo! ¡Es el lobo! Y la Nena no me creía.
Hasta que se le cayó el disfraz de oveja, y se le vieron los colmillos de lobo.
Mientras conversábamos llegaron los trabajadores del hotel, para llevar nuestros equipajes, porque ya había llegado nuestro transporte. Cuando los Botones del hotel comenzaron a llevarse nuestros equipajes, yo comencé a sentir algo extraño dentro de mí. Exactamente eran sentimientos encontrados, sentía ganas de reír, sentía ganas de llorar, sentía ganas de cantar, sentía ganas de correr, sentía tristeza porque dejábamos aquel hermoso lugar, pero también sentía alegría porque ya íbamos a casa. Yo nunca en mi vida había experimentado ese estado de ánimo tan variante. De pronto alguien decía algo y yo me reía, pero lo que la persona había dicho no era para reírse, y otra persona decía otra cosa, y a mí se me salía una lágrima, y no habían dicho nada triste. Hoy me di cuenta después de haber aprendido más de la vida, que eso eran sentimientos encontrados.
Cuando salimos de nuestras habitaciones, para embarcarnos en nuestro transporte, nuestra madre nos reunió en el pasillo.
Mi madre tomó la palabra y nos dijo:
.— Cuando salimos de Venezuela para venir a este país, todo el viaje fue un éxito, porque Dios ha estado con nosotros. Los 8 días que estuvimos aquí, todo salió bien, y las cosas malas, pudieron haber sido peores, pero Dios, transformó las cosas malas en aprendizajes de la vida. Pero ahora vamos de regreso a nuestra casa, vamos a pedirle a Dios que nos lleve en paz, por todo el camino, y que nos libre de todo accidente. Dios ira delante de nosotros como poderoso gigante.
Mi madre tuvo una palabra de oración con todos nosotros en el pasillo. Cuando llegamos a planta baja, nos estaban esperando, el Gringo con su hijo Peter, y otros empleados del hotel, con los cuales mis hermanos habían hecho amistad.
El Gringo nos estrechó la mano a cada uno de nosotros, y nos dio las gracias a cada uno por haber elegido ese hotel para pasar nuestras vacaciones de carnaval, igual lo hicieron los otros empleados, pero Peter hizo algo diferente.
Peter dijo con voz audible:
.- Estoy muy feliz de haber compartido estos días con esta familia tan hermosa, todos y cada uno de ustedes se quedarán grabados para siempre en mi corazón, fue tan cálida la amistad que me brindaron, que me parte el alma, saber que ya se marchan a su tierra Venezuela.
Peter hizo silencio, y se secó unas pocas lágrimas que salían de sus ojos, respiró profundo, tomó un poco de agua, todos algunos de sus compañeros estaban sorprendidos de las palabras de Peter, pero el padre de Peter estaba con él funjo ceñido, extrañado de la actitud de su hijo, no daba crédito porque a su hijo se le salieron algunas lágrimas.
Y Peter continuó diciendo:
.— Algo grande me ocurrió en esos días, yo sentí que la Felicidad me había llegado, lo que nunca imagine, que solo me había llegado por pocos días, la felicidad me dejo en su visita, el amor más grande de mi vida.
Y ahora veo alejarse, todas mis alegrías, y mi fría vida ha vuelto a comenzar.
Cuando Peter termino de hablar, mi hermana Nena dijo:
.— ¡Qué hermosas palabras!
Peter, mirando a su padre el Gringo le dijo:
.— ¡De ella me enamore! (Lo dijo señalando a la Nena), pero junto con este amor, llego la factura de mi mal comportamiento, con las otras mujeres, a las cuales yo engañe, diciéndoles que las amaba.
Hubo más de tres minutos de absoluto silencio en la sala, todos se miraban a las caras, también miraban a la Nena, miraban a mis padres, miraban al Gringo, pero nadie hablaba.
De repente la Nena dijo:
.— ¡Bueno, esto ya terminó! Así que vámonos, que se hace tarde, y nos puede dejar el autobús, no veo la hora, que todo esto pase, y estemos en Venezuela.
Las palabras de la Nena fueros desgarradoras, todos tragamos en seco al mismo tiempo, ahora sí que la Nena le había puesto punto final a ese caso. Todos esperábamos una despedida diferente, entre la Nena y Peter, pero realmente la Nena había perdido toda la confianza que tenía en Peter, porque él le había dicho a mi hermana que no había nadie, quien pudiese interferir en la relación de ellos. Pero el final fue inesperado, ahora solo quedaba hacer lo que la Nena había dicho. No embarcamos en el Microbús, y salimos rumbo al terminal de pasajeros.