-¡Eres un canalla!¡Un vil gusano, Jordan Fox!¡Te desprecio con mi vida!- Jordan se reía mientras ella despotricaba en su contra. Había despachado a Fiorella más porque ya se sentía satisfecho con el castigo a su esposa que porque no quería estar con ella. Pero debía admitir, aunque fuese para sí mismo, que los ojos de Emira brillaban mientras hacía suya a Fiorella y él sólo se enfocó en ellos mientras poseía a la otra mujer. -Te soltaré una esposa, sólo una- le dijo sentándose en la orilla de la cama, la despeinada y desnuda mujer sudada y enojada lo miraba con intriga. Emira se preguntaba si sería real o si era en cambio otro de sus absurdos castigos mezclados con juegos macabros que parecía adorar. -¿Qué ganarías con eso?- Jordan le sonrió. -¡Muy bien! Vas aprendiendo- la felicitó y a

