La boca de Eduardo se llena de saliva, sus ansias luego de tantos años por fin serán llenadas, sus manos tiemblan mostrando la inseguridad que él tanto quiere esconder. —Sabes que ni la lencería será necesaria, quiero tenerte desnuda, que tú no cubras tu cuerpo ni siquiera con un manto. —Eduardo termina soltando el sostén que cae a los pocos segundos al suelo. —Eduardo yo te ruego que no me hagas daño. —Leticia no deja de llorar. —Jamás lo haría, seguro luego de este instante que vivamos me vas a querer mucho más porque yo te demostrare lo que es el amor. —Eduardo coloca las manos sobre la cintura de Leticia. —Solo estás cometiendo errores Eduardo, ahora sí estoy empezando a desear que te pudras en una cárcel —Leticia grita mientras siente que Eduardo la deja completamente desnuda

