Eduardo llega a la recámara y Leticia continúa estando de espalda. —Parece que jamás vas a dejar de ignorarme, pero pensé que todo te había quedado claro Leticia esta es la vida que te toca, solo acostúmbrate mi amor de nada servirá que continúes llorando. Siempre pienso en consentirte, aunque ahora que eres mi esposa te lo quiero demostrar más que nunca, esto es para ti, quiero que te lo coloques justamente para que disfrutemos nuestra primera vez. —sonríe Eduardo. —Te puedes quedar con esa porquería. —Leticia tiembla. —Ya lo viste, está hermoso, con esa lencería simplemente quedará más resaltada tu belleza. Solo pretendo que todo lo que vivamos sea mágico. —Eduardo no puede evitar sentir ilusión. —Toda esa magia la sentiría, pero con Marcelo, a tu lado no Eduardo. —Leticia blanque

