Estamos volviendo a casa de lo que fue un fin de semana inolvidable. Hace más calor de lo habitual, pongo la radio y comienzo a cantar al ritmo de Becky G, mágicamente mi madre no ha mandado ningún mensaje, lo que me parece raro. Se que quiere a Marcos, pero jamás pensé que le tenía tanta confianza. Aunque es un alivio que tus padres amen a tú novio, resulta un poco raro que le tengan más confianza que a ti, está bien tiene 24 años, está por recibirse gracias a que es un cerebrito y adelanta clases. Lo espera un trabajo del otro lado del mundo y su familia es perfecta. - Llegamos amor – lo observo porque no reconozco donde estamos - ¿A dónde vinimos? - ¿Sabes que día es hoy? – me observa y me siento desconcertada. - Domingo – contesto muy segura de

