La entrada rustica del lugar llama mi atención, parece un complejo de cabañas, observo a Marcos que solo sonríe. - Ya vengo – se acerca para dejar un pequeño beso en mi nariz. “Paraíso” el nombre aparece en un gran cartel de madera justo arriba de la entrada, está cercado con troncos marrón oscuro, todo se ve muy verde. Las flores silvestres de la derecha le dan un toque más romántico y hogareño, a los lejos una fuente de agua con algunos pajaritos alrededor. Marcos sube al auto y se adentra por un camino de tierra con piedras blancas a los costados. Aparcamos en la última cabaña del lugar, justo al lado de lo que parece una pileta, pero con arena, nunca en mi vida vi una así, pero es bellísimo. Camino detrás de Marcos para entrar en la cabaña, todo es de madera oscura, los pis

