Camino para entrar en su departamento, ella no aparta su boca de la mía y yo mucho menos de ella, extrañaba muchísimo besarla, mi cuerpo parece de gelatina, pero me esfuerzo por entrar y cerrar la puerta. Apoyo su espalda contra la puerta, muerdo su labio inferior, para empezar a recorrer su mandíbula, hasta llegar a su oreja. - V-va… vamos a mi pieza – su voz en un jadeo y yo más me caliento. - ¿No viene nadie? – hablo contra su cuello, mientras observo como su piel se eriza. - N-no… mamá sale a la noche – agarra mi cabello y tira un poco de él, mientras yo suelto un gruñido. – Mi papá tampoco viene hoy. - Cierto que ahora tengo suegro – suelta una pequeña risa – Por favor Mer… - beso su clavícula mientras pronuncio cada palabra – Perdóname – sigo b

