Malos ojos son cariño.

1991 Palabras
Nadia quiso volver junto a Francisco,el hombre conociendo la larga lista de amantes que habían pasado por la cama de su ex,se negó a recibirla en sus aposentos. —Francisco,no sabes como me arrepiento de haberte dejado. ¡Ay mujer!,ya lo nuestro es pasado,además la chancla que yo tiro no la vuelvo a recoger. —Claro,yo si te tuve que aguantar a tus mujeres. ¡Bah!--‐Bufeó Francisco moviendo la manos y se retiró. Nadia se encontraba muy cabreada y aprovechó la ausencia de Marcolina para alebrestar a las otras concubinas de Pancho. —¿No les parece injusto?, le presta más atención a Marcolina y ella toma las decisiones importantes de la casa. Teresa,una de las mujeres se apresuró a decir—No es nada fácil llevar las riendas de la hacienda y el mando de la casa,Marcolina hace todo el trabajo y no se queja. ¿Qué me dicen de su preferencia por los hijos de Marcolina? ¡No hables tanta estupidez mujer!---Se quejó otra de las mujeres del don. —El otro día le escuché decir que cuando el nieto mayor de Marcolina sea grande manejara esta hacienda,¡pónganse abusadas! Laura que era una adolescente muy prudente estuvo oyendo a escondidas la conversación,ella siguió a su madre y le preguntó.---¿Madre por qué tanto odio hacia Marcolina?,ella es buena. —No vuelvas a decir eso,ella es una mala mujer. —Eso no es cierto,Marcolina me trata como a una madre mientras tú te diviertes. No había terminado de hablar cuando una mano le cruzó la cara de una bofetada.La muchacha salió corriendo cuajada en lágrimas. En Mundo nuevo el tiempo pasaba en un suspiro y la soledad de la hijas de Nadia había abierto una brecha entre ellas y su madre. ¿A dónde vas jovencita? —Es extraño que preguntes,voy a donde me da la gana. —¡Laura!, ¡mocosa infeliz!, vuelve aquí. Los gritos de Nadia se pierden en el viento,las hijas no la respetan y han desarrollado una especie de rebeldía hacia ella. Yuliannis va con sus niños al río, los pequeños chapotean en la orilla, sus hijos son hermosos,el mayor es Celestino de ocho años y el pequeño Alfredo de siete,son risueños y sanos,los consentidos de Pancho; quien le dijo a su hija que si se marchara alguna vez de la hacienda le dejara al pequeño Alfredo,el hombre le tenía mucho apego. —Mamá vino Manuel . Le decía Celestino señalando al jovencito que se acercaba ,este era hijo de don Francisco,el don había tenido una aventura con una mujer casada, su marido se ausentaba durante largos meses,al quedar embarazada lo mantuvo oculto y al nacer el niño se lo llevó a Pancho quien a su vez lo puso al cuidado de Marcolina que lo amaba como propio y le destinó una vaca para darle leche, Manuel creció fuerte y robusto, tuvo una infancia feliz que se vería truncada por las manos asesinas de un cobarde. Ese fatal día Esteban Báez, esperaba en el paso del río a Pancho para matarlo, ya que años atrás habían tenido una discusión por unos novillos que el susodicho se había robado. En la tarde lo aguardó con un machete bien afilado para matarlo,Francisco venía en su caballo tenía puesta una ruana que le cubría los brazos,en la mano llevaba un palito macizo que le regaló el brujo del pueblo y que decían que estaba preparado, le había indicado el hechicero —Este palito lo cuidará de sus enemigos a quién usted toque con él se muere o queda loco. Pancho lo recibió y sonrío dando poco crédito al brujo Matías. Esa tarde cuando el desalmado de Esteban Báez le salió al paso lanzando machetazos,le tiraba al cuello y Pancho metían el palito, su enemigo le cortó en la mano, Francisco logró darle en la cabeza con el palito de madera y el hombre cayó al piso dando gritos de dolor.---¡Ay mi madre! desgraciado Pancho me has herido —decía mientras corría la sangre. Báez no murió, pero quedó loco; le daban dolores de cabeza y se arrastraba diciendo —¿ por qué Pancho no me mató? Francisco por su parte fue llevado a curar a la medicatura rural; se le dañó un tendón y quedó manco de la mano derecha,de esa rencilla habían pasado cinco años y ya nadie se acordaba. El pequeño Manuel Alegre siempre,un jovencito lindo de buen parecer rubio como su madre ,ya tenía doce años todo un hombrecito, el orgullo de Marcolina. —Mamá Marcolina,¿ qué hay de comer? _ Pabellón con barandas, pero primero llévale la comida a tu papá que no regresó de los cultivos , toma esta empanada y luego cuando vengas comes. Marcolina no pensó que sería la última vez que lo vería con vida. —Bendición mamita— dijo el pequeñín tomando la bolsa de la comida. ¡ Dios te bendiga mi Angelito! Marcolina lo besó en la mejilla. Amaba a este niño como si lo hubiera parido. Se quedó un rato mirando como se alejaba el pequeño Manuel; se pasó las manos por los brazos y dijo—¡que escalofrío tengo!,ya me voy a preparar una limonada caliente, con hojas de Santamaría.---Susurró la mujer. Para llegar al sembrado había que pasar un río,allí interceptó Esteban al pequeño. ¿A dónde vas criatura? Le preguntó. —A llevarle la comida a mi papá.-respondió el niño sin malicia. ¿Quién es tu padre?-le interrogó Báez. —Francisco Castillo, señor— le respondió el niño. Horas más tarde Marcolina le encontró muerto a orillas del río. Le dio una crisis de llanto. ¡ Ay ; Mi Dios bendito!,¡ mi Manuel!,¿ quien te hizo esto?--- lloraba de rodillas mientras abrazaba el cuerpo inerte de su pequeño. Marcolina no durmió ni probó bocado en tres días y estuvo deprimida un largo tiempo, descuido la casa, no salía ni a barrer el patio , las hojas se amontonaban y se metían para adentro de la casa y ella fuera de sí; sumergida en el dolor de su pérdida. Con los días se supo que había sido Báez, porque estaba tomando licor en una cantina el día del crimen y le dijo a los presentes .---A Pancho Castillo le mataron un hijo. Una comisión de guardias junto con el comisario lo apresaron, confesó su crimen y fue llevado a prisión. Francisco Castillo era un hombre recio, sin embargo, por primera vez se le vio llorando por la muerte de su hijo. —Hubiese preferido que me matara a mí y no a mí, hijo,Anastasia me lo entregó apenas lo pario. —Viejo, nos mataron a nuestro muchacho; ¡ay mi hijo querido, Manolito hijo! Lloraba Marcolina a todo pulmón. Pancho la sujetaba; porque la mujer se desvanecía a cada rato.Todo Mundo Nuevo se estremeció con la muerte de un inocente . Se dice que el destino de cada persona está escrito; y que tiene que cumplirse. En medio de su dolor Marcolina recordaba a una vieja adivina que llegó al pueblo años atrás,la gitana iba de casa en casa y por unas cuantas monedas leía la suerte y el signo de la persona,sólo con sostener una prenda de la persona. Marcolina le dijo— vea la suerte de mi pequeño; yo tengo la certeza de que será un hombre influyente en la región; porque lo vamos a preparar para ello; irá a estudiar a la capital. —La adivina le preguntó—¿ de verdad quiere saberlo?, mire que esto es irreversible,yo digo lo que veo. —Sí, dígame la suerte de mi pequeño Manuel—insistió Marcolina dándole unas monedas y una camisa del pequeño Manuel que tenía apenas dos añitos. —Este niño va a crecer sano y fuerte, sin embargo va a morir muy joven,demasiado temprano; antes de la adolescencia,muerte trágica , veo mucha sangre y a usted llorando. —Marcolina se enojó y le pidió a la mujer que se retirara. ¡Cómo es verdad que hay tanta gente charlatana!, yo también de zoqueta; creyendo en adivinos.,¡válgame Dios!,protege a mi muchacho.--- Dijo esto persignándose. Ahora lo recordaba la vieja pitonisa estaba en lo cierto,el destino de cada quien está escrito antes de nacer y nadie puede cambiarlo. Marcolina secó sus lágrimas y dijo—descansa en paz mi angelito; no te voy a llorar más, para dejarte ir tranquilo y que encuentres el camino a la luz. La mujer salió de su encierro y volvió a tomar las riendas de la casa grande, unos la veían con lástima y otros con admiración. Pancho le tenía mucho cariño al pequeño Alfredo; el segundo hijo de Yuliannis; jugaba con el chico y lo sentaba a su la lado hablaban largo rato, el niño era un hombrecito inteligente y muy coordinado en su forma de hablar, Pancho le decía— tú serás el capataz de esta hacienda, cuando crezcas la vas administrar mejor que yo, así que anda haciéndote a la idea Alfredo; tus vas a mandar en todo esto y todos tendrán que obedecer res mi continuación querido nieto. Nicolás, el hijo mayor de Pancho; escuchaba la conversación de su papá con el pequeño. Francisco Castillo fue a la ciudad por unos días y Yuliannis se encontraba acostada pasando los achaques del embarazo de su tercer hijo. Nicolás llamó al chico —ven Alfredo; si vas a ser el capataz de esta hacienda tienes que aprender a montar a caballo. Había sacado del establo un caballo n***o azabache muy brioso que todavía no estaba bien domado,lo ensillo y le dijo ¡monta este caballo capataz! Alfredo obedeció y con ayuda de Nicolás montó al animal.--- El hijo de Francisco le dio una nalgada fuerte al caballo y la bestia salió desbocada, el pequeño se agarró fuerte y el animal iba sabana adentro, el muchacho iba dando gritos. — ¡ auxilio!, ¡socorro! Pedro Ruiz un trabajador de la hacienda que andaba arreando un ganado se percató del peligro y enlazó al animal para detenerlo,justo a tiempo porque ya el pequeño Alfredo tenía las manos doloridas de lo fuerte que se sujetó. Pedro lo llevó a la casa grande,Laura lo recibió. —Señorita,aquí le traigo a su hermano,iba montado en un caballo salvaje. —Es mi sobrino,le agradezco que lo haya salvado. Ella volvió a agradecer al guapo vaquero. ¡Por favor quédese a almorzar! —No quiero molestar. La chica apreciaba los fuertes brazos del joven que llevaba una camiseta y un chaleco sin mangas. —Lo invité de corazón,no me desprecie. —Siendo así acepto. Los ojos claros del joven se posaron sobre la chica,una extraña sensación invadió a Laura,su corazón palpitó muy rápido. Desde que Laura miró a Pedro quedó encantada con su sonrisa y grandes pectorales. El joven era uno de los peones de la hacienda de no haber sido por sus manos rústicas por el trabajo hubiese podido pasar por un hijo de familia pudiente. Desde esa tarde hicieron amistad y paseaban a las orillas del río con frecuencia. ¿Tienes novio? —No,mi padre no me da permiso. Dice que soy muy joven para eso. ¡Eres linda!,pero algo tonta. ¿A quién llamas tonta?, pata en el suelo? —Pero decente a mucha honra,ya quisieras que te diera un beso este campesino. Ella se molestó y decidió marcharse. —¡Anda huye!,te espero mañana a la misma hora. —Siéntate a esperar porque parado te vas a cansar. ¡Malos ojos son cariño,Laura! Cuando Pancho regresó de la capital,Laura le contó el incidente de su nieto. Francisco llamó al niño —Alfredito mi nieto,dime algo,Nicolás ¿no te ha hecho ninguna maldad en mi ausencia? Alfredito trago seco respiro y contestó —No abuelo,él me trata bien. —Ok, mi nieto. Alfredo ocultó lo sucedido por miedo,en meses anteriores había ocurrido la muerte del pequeño Manuel y él no quería correr la misma suerte.
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