El amor hizo de las suyas y Laura no pudo resistir el encanto de Pedro. Con tan solo dos años de diferencia de edad entre ellos el joven era mayor que ella,tenía diecisiete pero aparentaba veinte,el trabajo de campo desarrolló su cuerpo, los adolescentes corrían y reían por los verdes prados de la hacienda, disfrutando de la libertad y la felicidad que solo la juventud puede brindar.
Era un día radiante y jugaban a perseguirse. Pedro, con su agilidad y velocidad, siempre lograba alcanzar a Laura, quien se dejaba atrapar por él sin poner mayor resistencia. Sus risas resonaban en el aire y sus miradas se encontraban.
¡Te tengo!---Los fuertes brazos de Pedro la envolvieron,ambos perdieron el equilibrio y cayeron de forma graciosa uno encima del otro en ese instante, Pedro sintió un impulso irresistible de darle un beso.El chico admiró la linda sonrisa de Laura, no pudo contenerse y la besó en los labios.
El beso fue correspondido y en él se fundieron la inocencia y la pasión de dos jóvenes que descubren juntos las primeras chispas del amor. El mundo a su alrededor se desvaneció por un momento, dejándoles solamente a ellos.Las caricias no se hicieron esperar,las mejillas de Laura sonrojadas y la respiración agitada de Pedro los hicieron volver a la realidad.
—Debo volver a casa.
¿Te ofendí de alguna manera?
—No,para nada,sólo que Marcolina dice que el hombre es fuego y la mujer estopa y luego viene el diablo y sopla.
¿Nunca lo has hecho?
—¿Hacer qué?
—El amor tonta.
¡Tus nalgas son tontas!
—Hey señorita,ya vas a empezar con tus ofensas.
—Tú iniciaste.
Ella se giró para marcharse y Pedro le dijo—Oye,¿así tan seco
te marchas?
Laura se dejó llevar por las emociones y abrazó a Pedro con ternura, sintiendo la calidez de su cuerpo junto al suyo. Ambos se miraron a los ojos, dejando que el amor y la complicidad que existía entre ellos se hicieran más fuertes.
¡Lamento lo que dije!,aunque campesino y rústico, también soy un caballero.
—Yo soy la que debe pedir disculpas a veces se me vuelan los tapones.
Un tierno beso selló la disculpa,
Pedro se sintió afortunado de haber encontrado a Laura, y ella se dejó llevar por la dulzura y el cariño que él le brindaba. Juntos, exploraban los rincones secretos de la hacienda, creando recuerdos imborrables que guardarían en sus corazones para siempre.
El cambio en Laura se hizo notable para todos los que la rodeaban. Cada día amanecía con una sonrisa en el rostro, cantando y silbando alegremente. Además, empezó a arreglarse más de la cuenta, cuidando cada detalle en su apariencia. Todos notaban que algo le sucedía, pero nadie podía adivinar la verdadera razón detrás de su felicidad radiante.
¿Por qué tan feliz Laura?---Le preguntó Marcolina cierto día.
¡Es hermosa la vida!---Respondió ella al tiempo que entrecerraba los ojos y dejaba escapar un suspiro.
Marcolina siguió revolviendo la olla y agregando los ingredientes de la sopa.
—¡Adolescentes!---Añadió Marcolina mientras movía la cabeza.
Lo que nadie sabía era que Laura y Pedro habían hecho de los paseos por la hacienda al atardecer una costumbre. Ellos dos miraban juntos el ocaso entre susurros, caricias y besos cada encuentro era único. Sin embargo, también se esforzaban por mantener el respeto y contener su apetito s****l. Cuando las cosas se calentaban demasiado, Laura se retiraba alborotada, dejando a Pedro con un deseo ardiente y suspiros de frustración.
—Cada vez es lo mismo,enciendes el fuego y luego huyes,cobarde.
—Todos los hombres son iguales y quieren lo mismo,cuando lo obtienen se van.Yo no soy igual a mi madre.
—Yo no respondo por los demás,no soy así,te agradezco que no me metas en el mismo costal y de paso yo no mencioné a doña Nadia,ella es dueña de su cuerpo y nadie debe criticarla ni compararla contigo o con tus hermanas.
¿Estás enojado?
—Sí,mejor me voy porque cuando este campesino bruto se enoja,dice lo que no debe.
¡Pedro!,mi amor no te vayas,yo te amo,pero tengo mucho miedo.
¿Acaso de la primera vez?,prometo no ser rústico,nadie te ama más que yo.
—Lo sé,yo siento lo mismo pero mi temor no se debe a lo que piensas,quiero ir con calma.
Caminaban por las orillas del río que atravesaba la hacienda, Laura y Pedro se detuvieron a contemplar las aguas cristalinas que reflejaban los últimos rayos del sol. Pedro, con una mirada cargada de deseo, no pudo contenerse más y le susurró—Cada día que pasa, mi amor y deseo por tí crecen más profundamente. Pero no quiero presionarte ni obligarte a nada que no quieras, te amo y estoy dispuesto a esperar todo el tiempo que necesites.
Laura, conmovida por las palabras de Pedro, lo miró tiernamente y le respondió:
— Pedro, no tienes idea de lo feliz que me haces sentir. También te amo con todo mi corazón.Dame tiempo para descubrir lo que quiero y necesito.
Pedro la abrazó con suavidad y acarició su rostro, transmitiendo todo el amor y comprensión que sentía por ella. Ambos sabían que su relación tenía una conexión única y especial, y estaban decididos a seguir adelante y defenderla a toda costa.
Dos años pasaron y el inocente romance siguió de forma clandestina,Francisco que notaba que sus hijas se veían más hermosas en especial Laura,se mostró cómo un padre celoso,pero los enamorados siempre encontraban la forma de verse.
— Pensé que ya no venías. Me alegra verte.
— Mi padre anda como policía. En cuanto pude, me escapé,fui al río y no te ví,así que deduje que estabas aquí en el potrero.
—Ya es hora de dar la cara y pedir tu mano. Quiero estar contigo sin tener que escondernos.Además eres mayor de edad,pero por respeto a tu padre le pediré su bendición.
— Pedro, deja que sea yo quien hable con mi papá. Él es de carácter difícil, pero tiene un buen corazón. Quiero convencerlo de que nuestro amor es real y que deseamos estar juntos.
—Podemos ir ahora mismo,yo tengo buenas intenciones contigo y no pienso que tu padre se niegue a aceptar lo nuestro.
Lo haremos mañana, ahora vamos de paseo al río,hay algo especial que te quiero mostrar.
Pedro y Laura se encontraban a orilla del río, abrazados por la suave brisa que les acariciaba el rostro. Ella le sonrió con ternura, tomando su mano y guiándolo detrás de un árbol.
¿Qué estás pensando, Pedro? preguntó Laura, mirándolo fijamente.
—-Que eres lo más hermoso que he visto en mi vida— respondió él, con una sonrisa sincera en el rostro.
Se quedaron un momento en silencio, disfrutando el sonido del río y la compañía el uno del otro. Laura, repentinamente, se despojó de su ropa, quedando desnuda frente a Pedro.
¿Qué estás haciendo?--preguntó él, sorprendido.
¡Nuestro día llegó!,---dijo ella con voz suave, acercándose a él y besándolo con ternura.
Pedro la abrazó con delicadeza, sintiendo el cálido tacto de su piel desnuda. Se amaron en silencio, entregándose el uno al otro con pasión y ternura.
¡Te amo Pedro!
—Yo también te amo y ahora más que nunca tengo que darle la cara a tu padre.
—No le vayas a decir que tú y yo….
—Si le digo eso al patrón me quita la cabeza.
—Por lo mismo te digo.
¿De qué te ríes mi amor?
—Vas a pedir mi mano y ya te di más de eso.
El joven sonrió ,ellos se fundieron en un abrazo.Al llegar a la casa grande Laura preguntó por su padre y le dijeron que había viajado a la capital por unos días,los enamorados siguieron sus encuentros furtivos.