Francisco toma su café tinto mientras le da lectura a un libro que compró en la capital,los pasos de su hija lo hacen mirar a la entrada de su sala de lectura. ¿Te quedarás todo el día parada allí?—Dijo mirando por el rabillo del ojo sin despegar la mirada de su lectura. Laura permanece recostada en el marco de la puerta. —Quiero hablar contigo padre,pero veo que estás en tu tiempo libre. El hombre cierra el libro y esboza una sonrisa,conoce bien a su hija y sabe que algo le viene a pedir,abrió el cajón de su antiguo escritorio y sacó un fajo de billetes. —¿Cuánto necesitas? ¡Oh,no!,¿por qué piensas que todo se trata de dinero? —Entonces dímelo tú que ya me estoy preocupando. Ella dudó por un momento y respiró profundo para tomar el valor necesario. —Papá,yo no te vengo a pedir pe

