Laura irrumpió en medio de esa escena de angustia,Marcolina no se había movido de su lugar y Francisco no estaba dispuesto a soltar el arma,Pedro le rogaba que se quitara del medio. ¡Papá déjalo ir!,te juro por lo más sagrado que no volveré a verlo. —Por supuesto,yo lo mandaré al otro mundo por faltón y de allí no se vuelve. —Te aseguro que si oprimes ese gatillo,me matarás a mí también,mi vida es Pedro.---Sus palabras, cargadas de angustia y desesperación, resonaron en el aire, instando a Francisco a bajar la pistola Su oportuna intervención pareció tener el efecto de detener a Francisco por un instante, permitiendo que el Comisario llegara al lugar. El Comisario, era un viejo rechoncho de autoridad y experiencia, miró con determinación la situación que se desarrollaba frente a él.

