Al fin había llegado el momento que más había ansiado todo un largo año, durante ese agónico tiempo no hacía más que buscar al bastado de Assler pensando en Verónica. Muchísimas veces quise tirar la toalla e irla a buscar, tomar a mi hijo en brazos como solo habías hecho la vez de su nacimiento sin embargo mi parte racional me detenía. No podía arriesgar a mi familia solo por el afán de tenerlos cerca pese a que soy el alfa más fuerte de todas las manadas. Con la mínima posibilidad que hubiera de que alguien pudiera hacerles daño perdía la cabeza por eso me había esforzado tanto por mantener su existencia en secreto. Pero ahora que finalmente me reunía con ella nada podía ser mejor. Tan caliente como la recordaba, tan preciosa y dulce. Ahora sí podía tenerla conmigo para siempre sin q

