Acheron gruñó recordando las palabras textuales que le había dicho una de sus empleadas de aquella discusión que habían tenido Samara y Verónica. Estar cerca de Samara siempre resultaba un dolor de cabeza innecesario, sin embargo, ella seguía apareciéndose en cualquier lugar donde estuviera pese a que siempre le dijera que no quería tenerla cerca. Pero esta vez se había pasado. Se había metido con quien no debía. Verónica era su compañera, no podía vivir sin ella y eso tendría que entenderlo su madre, de no ser así definitivamente la alejaría y él más que nadie tenía el poder para hacerlo. Cruzó el pasillo para llegar por fin con su compañera pero un cuerpo suave se impacto contra él. Rápidamente Acheron la tomó en brazos para no dejarla caer y Verónica alzó la mirada haciendo que s

