Cap. 26

1471 Palabras
—¿Qué haces? —Buscando un patrón. Se alejaron así de su padre que tenía una cara evidentemente preocupada. Una vez lejos del hombre, tomó a Stiles del brazo, pidiéndole un favor, necesitaba que el chico de lunares la cubriera en las siguientes clases; porque ella necesitaba ir con Derek. El muchacho oía atento, notando cómo cada cierto tiempo su hermana ponía cara adolorida o incluso se le cortaba la respiración. Sabía que necesitaba irse y él no se lo impediría, sin embargo investigaría sobre es extraña marca en el cuello de su hermana; se le hacía extraña pues era un lobo y normalmente ya habría sanado. ( . . . ) —Ni siquiera oíste mi propuesta. —Quieres que mate a mi manada—, dijo Derek tras mucho esfuerzo. —No. Solo a uno de ellos. Haz eso y no necesitaré decirte que mates a los otros. Lo harás tú solo. Y... tal vez puedas entregarme a esa dulce omega. El enojo en Derek crecía cada vez más. Y así, también su deseo de venganza. ( . . . ) Iba de camino a la salida, fijándose bien en no encontrarse con la señorita Blake, pues tenía clase con ella y si la veía su plan se estropearía. Caminaba con la cabeza agachada intentando cubrir su rostro con su cabello. Pasó por las puertas hacia el estacionamiento, viendo allí a Isaac y a Allison sobre la moto de uno de los gemelos. En su mente no dejaba de sonar ese pequeño recordatorio de que Derek seguramente estaba bajo peligro, pero no pudo evitar acercarse a sus amigos. Allison le pidió que la ayudara en algo. Y a pesar de saber que Scott ya le había contado sobre la vez que su madre casi los mata, aceptó ayudar; con la insidiosa voz en su cabeza regañándola por no irse corriendo a ayudar a su alfa, sabiendo lo mucho que su omega estaba sufriendo. Scott se acercó. Ambos abrieron sus bolsos, metiendo en el de Scott varias piezas importantes y en el de ella una sola. Con una sonrisa llena de malicia caminaron hasta el salón de clase. Mi profesora favorita. Pensó llena de sarcasmo al ver entrar a la señorita Blake. Pues desde un inicio algo en ella no encajaba, ella tenía algo que simplemente le hacía erizar la piel. Scott se sentó junto a uno de los gemelos, y ella detrás de Scott. Blake empezó a hablar a la vez que Scott sacaba de su bolso las piezas de una de las motos, logrando su objetivo de alertar a los gemelos. —Scott, se te cayó esto—, y de su bolso sacó un engranaje bastante grande, tendiéndoselo a Scott quien no dudó en mostrárselo a los alfas. Un motor siendo acelerado retumbó por los pasillos, sabiendo bien que Isaac estaba en movimiento y que era solo cuestión de segundos para que Ethan o Aiden corrieran a ver qué pasaba con sus motos. Olían a ira pura, rabia y su omega casi lloró de miedo. Se mantuvo serena solo para que su plan funcionara. Uno de ellos salió corriendo, con los gritos del otro a sus espaldas. Efectivamente, como lo habían planeado. Lograron su cometido pues Aiden había sido suspendido al ser encontrado con su moto en los pasillos. Y corrió a su auto. Con destino al apartamento de Derek. ( . . . ) —Dios. Y su primer deseo fue estar en su lugar, que él no sufriera ese dolor. Quería quitarle el dolor y sabía que podía, pero no sabía cómo. Se lanzó al suelo sin importarle lastimarse las rodillas o ensuciarse de sangre. Su alfa estaba en el suelo, vivo a duras penas. Notó a la chica de la otra noche frente suyo, también en el suelo. No sabía quién era, y tampoco qué hacía ahí cerca de su alfa. Una chispa de celos se encendió en su interior. —Ayúdame—, le dijo con un tono demandante y autoritario, más de lo que pretendía. Pasó su brazo por la espalda de Derek, Cora imitando su acción. Lo cargaron por el departamento hasta recostarlo en su cama. Y muy a pesar de saber que no tardaría en sanar, no podía evitar preocuparse. No se separó de él, jugaba con su cabello, acariciaba su rostro con la punta de sus dedos, le susurraba que estaría bien. Y casi le parecía ridículo lo que estaba haciendo, él era un lobo -un alfa- por supuesto que estaría bien. Pero la preocupación no bajaba, solo por el hecho de haber pasado el día entero sintiendo aquellas punzadas en su pecho, sabiendo que fue el quien las vivió. Y tal vez solo susurraba esas palabras alentadoras y tranquilizantes, para ella misma, para convencerse de que Derek estaba a salvo. —Gracias... ( . . . ) —Entonces... Cora, ¿verdad? —Sí. —Valeska. —Veo que mi hermano por fin sentó cabeza—, apuntó a la marca en el cuello de la teñida, generando en respuesta un gruñido de fastidio -secretamente protector, no queriendo los ojos de nadie sobre la marca de su chica- por parte de Derek quien no dudó en mirar a su hermana. —Supongo... Había anochecido hacía unas horas y hacía unos minutos había recibido tres mensajes. Su padre, Stiles y su madre. "Tu madre quiere hacer una cena en familia. El FBI está investigando así que creo que tengo la noche libre". Su padre. "Entonces, el FBI investiga, encontré un patrón bastante interesante. Y hay una mujer en la sala de mi casa hablando con papá sobre mi, no sé tu, pero no me agrada. Es maligna". Stiles. Rió al recordar que hablaba de Matt de la misma manera. "¿Cena familiar esta noche? No debería preguntar, estoy en la sala, te estamos esperando". Su madre. Se despidió de Cora, quien a decir verdad le había agradado y de Derek. Él la tranquilizó, sintiendo exactamente lo que ella y eso era preocupación pura. ( . . . ) —Lacrosse. —Vaya... eso es... muy... varonil. —Gracias Lilian, sé que siempre cuento con tu apoyo. —Entonces, Lilian, ¿Qué te trajo a Beacon Hills?—, intentó cortar la tensión su padre en la cabeza de la mesa. —Quería hablar con mi hija, no es un delito, jefe Stilinski. —La verdad, Lilian. Creo que fueron ya bastantes años de mentiras, ¿no?—, la teñida jugó con un tenedor en sus manos viendo a su madre frente a ella. —Hablemos de otra cosa—, cambió el tema descaradamente con una sonrisa fingida en su cara—. ¿Entonces ambos están en Lacrosse? —Sí—, dijo Stiles con cara neutra. —Pensaba salirme del equipo a decir verdad. Extraño mi alocada vida de destruir casilleros y salones de clase—, lo dijo con el claro propósito de hacer enojar a su madre. Teniendo un rotundo éxito. —¿Y tu novio? No creo que tolere esas niñerías. Y la ira se encendió en su sistema, sabiendo bien que sería cuestión de minutos o incluso segundos para recibir un mensaje de Derek preguntándole qué pasaba. Muy a su pesar de no querer tocar el tema, lo haría porque si a ella le dolía, a su madre aún más. —Pero yo sí debía soportar la inmadurez de una madre que le roba el novio a su hija para demostrar que es mejor. Para demostrar por qué soy tan insignificante e inútil para un hombre. ¿Verdad, madre? ¿Qué tal todo con Calvin, por cierto? Los dos hombres en la mesa quedaron mudos. Stiles haciendo una nota mental para no olvidar preguntarle después a su hermana sobre el tema. La mujer pareció quedar igual. —Tres palabras, Lilian—, se inclinó sobre la mesa para acercarse a la mujer—. Con él no. Y antes de poder retirarse, los dedos huesudos de la mujer se envolvieron en su brazo, al girar la vista solo recibió una bofetada. Después un tirón de pelo, pues la mujer juraba haber visto algo en su cuello y quería asegurarse de que fuera lo que creía. Sabía que aquella marca amoratada demostraba otra cosa. Y no parecía que de ella se formaba un lazo que entrelazaba su vida con la de Derek. —¿Cuánto llevas con él? Lo suficiente como para tener sexo, seguramente. No pudiste con Calvin pero con un completo extraño en un lugar así, sí. Y jamás en su vida había sentido la necesidad de golpear algo, tanto como en ese momento. Su celular sonó, sabía que era Derek. Stiles saltó hablando bastante nervioso, empujando a su hermana hacia la cocina. —Tus garras. Mierda. -V
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