—Pero soy muy bueno con estas—, escuchó a Isaac decir, y luego notó las garras propias de un lobo, en sus manos.
Por el marco de la puerta, y, aprovechando que nadie sabía que ella estaba allí, sacó sus garras, pasando estas con delicadeza por el cuello del muchacho.
Escuchó después el sonido de varias armas, cuando le quitan el seguro.
—Soy yo. Tranquilos—, se asomó por la puerta, finalmente dejando que los Argent -y para su sorpresa también Stiles, advirtieran su presencia.
Notó, casi al instante en el que "guardó" las garras, que el padre de Allison la miraba con duda, como si quisiera entender algo. Hizo una pequeña nota mental para luego preguntarle.
( . . . )
Había pasado una noche terrible. Se sentía fatal. No sólo por haber estado mirando mapas, haciendo planes, y especulando sobre cosas, con los Argent, Stiles y Isaac; sino porque su omega, principalmente, muy apegado al deseo de querer correr con su alfa -sabiendo lo mal que la estaba pasando debido a la situación de Cora- no la dejaba descansar.
Eso, y que el mismo Derek, había pasado toda la noche, sino es que su mayoría, tomando el dolor de Cora.
Sufría con él por ello, y sabía que él no era consciente de esto.
La marca plateada en su cuello quemaba, cada tanto pasaba una mano sobre ella en un intento por aminorar el dolor y el escozor. Pero era inútil.
Estaba débil. Con nauseas casi. Un asombrosamente, infernal dolor de cabeza. Recordó los dos tarros de morfina en su bolsillo, pero se abstuvo de usarlos -de siquiera pensar en ellos.
No. Como una reprimenda a lo largo de toda la noche, y de lo que iba del día.
( . . . )
—¿Por qué hizo eso?
—No lo sé. Pero ahora necesita ayuda.
—Allison, tenemos que irnos—, dijo ella en un tono más alto, alejada de ellos completamente.
Aún sintiendo pequeñas corrientes eléctricas correr por su cuerpo. Empeorando su estado.
Pero es que, el Señor Argent -como ella le decía- electrocutó a Isaac, esposó a Allison y la dejó a ella para el final, también electrocutándola que por cierto, también fue un golpe considerable; en especial por el estado en el que se hallaba. Y después se entregó a Jennifer.
Como un sacrificio. En todo el sentido de la palabra.
Se mantenía tirada en el suelo. No queriendo moverse ni un poco, pues cada parte de sí, dolía como los siete infiernos de Dante.
Escuchó a Allison hablar en voz baja con Isaac. Estaban teniendo un momento juntos. Literalmente se arrastró hasta salir de la bodega, donde vació todo el contenido de su estómago.
( . . . )
—Entiendo que no le ves el lado negativo a esto porque no ha sido precisamente El Alfa del año. Pero piensa en lo que podrías perder.
—No me importa poder. Ya no más.
—¿Qué hay del poder para defenderte? Corrígeme si me equivoco, pero el ultimátum de Kali sigue en pie, la luna llena es mañana. Y si no pudiste vencerla como Alfa ¿Cómo crees que vas a hacerlo como Beta?
—No me interesa nada.
—¿Qué pasaría si es exactamente lo que Jennifer espera? Ella sabía que la única manera de salvar a Cora es renunciando tu poder. Tal vez es lo que te iba a pedir en el hospital.
—¿Por que?
—Para que no pudieras enfrentarte a los alfas sin ella. Ella quiere que vayas con ella. Todo es parte de su seducción. Y todavía está seduciéndote. Ella te necesita a su lado.
( . . . )
—Okay, pero... ya tenía a los tres, desde mucho antes. ¿Por qué molestarse raptando también al señor Argent?
—O sea, no es por llevarme el foco de atención, pero... yo creo que se llevo a mi madre solo para joderme un rato. Los sacrificios que siguen son Los Guardianes, y mi madre lo es todo, menos un guardián. ¿Y qué si nunca estuvo en sus planes, y solo lo hizo porque le robé la conquista? Que de hecho ya era mío... pero no viene al caso.
Isaac la miraba como si se tratara de una niña pequeña especulando y hablando sola, sobre sus teorías.
Allison seguía algo afectada tras haber visto a Jennifer llevarse a su padre.
Ellos tres, sin tener siquiera una idea de que Derek se hallaba en su departamento, salvando a Cora. Renunciando a ser un alfa.
( . . . )
Golpeó la ventana del salón de clases, en el que se hallaba Stiles y un hombre bastante alto.
Sin escuchar un "pasa" o algo por el estilo, abrió la puerta.
—Todo tu grupo faltó hoy a clase.
—No tengo un grupo.
—Me quedé dormida, lo siento, mala noche. ¿Llegué tarde a clase?—, y tanto su arrogancia como el sarcasmo de Stiles, se mezclaron al ser dichas al unísono. Esta vez habló solo ella, notando que la atención del hombre estaba centrada en ella: —Hermana de Stiles, mucho gusto, Valeska Stilinski.
A decir verdad, tuvo que correr literalmente para poder llegar a la escuela en ese momento exacto. Instinto, presentimiento, una corazonada, lo que fuera... pero eso había -a su parecer- "salvado" a Stiles y fastidiado un poco a aquel hombre que desconocía por completo.
—Te invito a cenar... a ti... y a tu hermana. No deberían pasar la noche solos.
—Irán conmigo—, una voz bastante familiar irrumpió en la conversación, al girar notó a Deaton ingresando al salón de clase.
Un pequeño foco se encendió en su cabeza. Tenía tantas preguntas por hacerle. Pero no era el momento.
Sintió una punzada fuerte venir desde la marca en su cuello, no pudo evitar removerse de dolor. Pero, no, no era porque Derek estuviera sufriendo, era una emoción, lo sabía.
Necesitaba estar con él. Con urgencia.
Sintió su estómago dar un vuelco y luego una punzada más leve atravesar su pecho. Sí, debía ir con él.
—Adiós, señor que no conozco. Stiles, te escribo en un rato. Deaton, tengo asuntos que atender—, intentó sonar lo más serena posible, al despedirse de los hombres.
Salió corriendo literalmente de la escuela. Corrió hacia el edificio de Derek. Sintiendo que en cualquier momento su corazón se saldría de su pecho.
-V