April. Al abrir los ojos sólo veo el interior del edredón y me quedó en esa posición por varios minutos. No me muevo, no emito ruido. Apenas siento que respiro. El cansancio es tremendo, pero no sólo físico. Hay algo mental que no puedo explicar, algo que no todas las personas lograrían comprender. Y, entonces, recuerdo que soy April. La chica que todo lo tiene bajo control y, así su mundo esté derrumbándose, va a salir de la cama y presentar una buena imagen, porque le gritará a todo aquel en su camino. Porque la voz en su cabeza le va a recordar todo lo malo que puede pasar. Me remuevo en la cama y noto que no estoy sola. Me giro al lado contrario de la pared y me encuentro con Dave, aún medio dormido. Abre los ojos de forma perezosa y me sonríe. —Buenos días. ¿Cómo te sientes? Ave

