EPÍLOGO Daniel Esquivel Flores, llegó al mundo un viernes a las tres de la mañana, pesando cuatro kilos, por parto programado para seguridad de la madre y del bebe. —Es el niño más hermoso que mis ojos han visto, teniendo en cuenta que miraron a Gabriel primero —Delia dijo con orgullo, mientras sostenía al pequeño en brazos dándole la bienvenida a la Finca, Laura sentada al lado de su padre con casi dos años de edad era la vida entera para Gabriel. —Eso podría crear celos, entre padre e hijo mamá —Gabriel sonrió, abrazando a Laura. —Por favor Gabriel, eres un hombre de veintiocho años, no puedes sentir celos de un pequeñín con solo días de nacido —Adriana sonrió en silencio, Gabriel parecí
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