Khojin y Berke entraron al territorio Routan en compañía de una numerosa caravana. La gente estaba despreocupada, felices porque vivían tranquilos, lejos de la agitación y la puja del poder. Ellos eran leales al khan Eljigin, algo que se tomaban muy en serio. Khojin sonrió en cuanto vio algunos de sus conocidos. Entre esos, la princesa Dagasi, su hermano mayor Kashi, de quien todos esperaban que este se casara pronto con Khojin. Luego, estaban los demás príncipes, quienes a su vez estaban en compañía de sus esposas. —¡Comandante, señor Berke! —saludó el rey Routan con emoción. Khojin sonrió con incomodidad, ya que nadie podía llamarla comandante por orden del kagan. —Su majestad, será mejor que no me llame comandante —replicó mientras sonreía—. No quiero que usted sufra por mi caus

