Luego del inicio del invierno, el príncipe Kashi tuvo que esperar a que las tormentas fueran mermando para así enviar a sus hombres hacia el territorio que ahora el general Li regentaba tras el biombo. La travesía no fue nada fácil y solo sus hombres lograron el objetivo luego de medio mes. La espera de Khojin fue lenta. Le exasperaba tener que estarse quieta y esperar. Durante todos esos días, se dedicó a tratar de sacarle un poco de información a la princesa Pingyang y para rogarle a su tío quedarse más tiempo en el reino Routan debido al invierno, pero la verdadera razón no era esa. Finalmente, luego de su larga espera, Khojin vio entrar a los hombres de Kashi y supo de inmediato que ellos ya traían la noticia. ¡Por fin sabría algo de Altai! Esperó un rato, quizá horas, pero no

