Notre Dame era la fachada principal y la de mayor monumentalidad de todo París. Su riqueza en detalles era hermosa, y todos los parisinos se quedaban contemplándola durante unos segundos para contemplar su esplendor. Las esculturas perfectas eran de santos, de la virgen y del mismo Dios a quien tanto alababan. Las tres puertas de la iglesia estaban abiertas de par en par para que no se agolpasen las masas de personas: La puerta del lado norte o también llamada puerta de la virgen, la puerta central por la cual Adrien había entrado se llamaba puerta del juicio final ¿Irónico no? y la última puerta que era por la que entraban las personas de baja clase también llamada Puerta de Santa Ana. Todo estaba abarrotado no había ni un solo asiento libre e incluso había decenas de personas de pie

