Adrien lanzó una fugaz mirada hacia Marinette, sabía que aquellas palabras estaban siendo terriblemente dolorosas para ella y lo último que quería en ese momento era hacerla sufrir más. Se aclaró la garganta y le hizo al doctor una seña para que salieran de la habitación, Marinette escuchó la puerta cerrarse en un golpe seco y enseguida supo que se había quedado sola. Se sintió sofocada de aguantar sus sollozos delante de aquellos dos hombres y ahora que al fin se podía disfrutar de la soledad podía desahogarse en privado. —Escuche se que ha dicho que es difícil, pero no imposible—dijo Adrien al otro lado de la puerta—por favor, revísela otra vez, estoy seguro de que debe haber alguna forma de hacerla volver a ver. —Alteza ya le he dicho todo lo que puedo hacer, puede que haya algu

