Ralph y Atlas habían intentado tranquilizar a la más pequeña de las Atlas. Su tío preparó un chocolate caliente y su tía le dio un montón de servilletas y todo su amor. La estaba abrazando cuando Ralph tomó asiento a su lado y le tomó de los dedos. —¿Princesa, no cuentas qué pasó? —pregunta su tía. Atlas suele quedarse los viernes en la noche sola en casa, porque está acostumbrada y tiene su propio ritual, y la única regla es no invitar amigos cuando su papá no está. Los sábados se queda con sus abuelos a dormir y los domingos temprano su papá va a recogerla; ella había quedado de irse a casa de su abuela desde el martes porque tenía exámenes, y Georgina cocina todos los tiempos de comida, la escucha leer la materia y ella adora el exceso de amor que recibe en casa de los abuelos Zolling

