Atlas adoraba el cine, le encantaba ver todo tipo de guiones y producciones, pero lo que más le alucinaba era la simplicidad con la que hacían parecer a las mujeres estúpidas, incluso cuando el feminismo asaltó las pantallas y grandes productoras, guionistas y actrices habían puesto un alto a ello, parecíamos estar listas para decir, "hombre, acérquese a rescatarle". Atlas podría describirlo de la siguiente manera: ella iba conduciendo, mientras cambiaba la radio a tan solo 20 kilómetros de Seinvillage, y cayó en un hueco del tamaño de un cráter lunar. La novela escuchó un ruido extraño y continuó un par de kilómetros hasta que el auto indicó que era demasiado para ella. La joven se bajó y vio que no tenía partes de la llanta que eran necesarias, buscó en la parte trasera el repuesto y de

