Capítulo 10

1320 Palabras
Capítulo 10Federick se paró frente a ella, frunciendo el ceño y reconoció algunos olores que provenían de su ropa como el humo del cigarrillo y vino que solo podía venir de un lugar muy lujoso.. Sus ojos se oscurecieron y preguntó: "¿A dónde fuiste ayer?" "Fui al Token Club del General con Eli," respondió sin rodeos pues era una mujer sincera, honesta y tenía la conciencia tranquila. "¡Eres repugnante!," exclamó con una mirada llena de disgusto. "Igual que tú," respondió con un tono de burla y siguió su camino. "Espera", dijo fríamente. Stella se giró para verlo. Federick recorrió la mesa con su mirada. "Tira estas cosas, además tus platos están sucios". Stella lo miró en silencio y un leve dolor apretó su corazón. Si, estaba sucia, pero, solo había estado con un hombre y fue por que la habían forzado a hacerlo, en cambio él estaba limpio sin embrago tenía innumerables mujeres. Sintió una ira tan grande desde el fondo de su corazón que en unos segundos hizo que se apoderada de ella.. "No mereces que te cocine," dijo fríamente mientras caminaba hacia el comedor y empezó a tirar los platos de porcelana al suelo haciendo que la comida y la sopa volaran por partes. Federick la sujetó con fuerza del brazo y le clavó una mirada asesina. "Limpia esto antes de irte," dijo moderadamente. "Debes estar soñando", respondió sin rodeos. Una mirada asesina pasó por sus ojos cuando extendió la mano para ahorcarla, se estaba asfixiando sin embargo su mirada hacia él era con odio. Definitivamente su matrimonio era detestable, así que sería mejor terminar de esa manera, si ambos morían, sabían que se encontrarían en el infierno. Era mejor que estar sola, triste y deprimida, sin nadie que supiera de todo lo que había sufrido, así que mostró una encantadora y leve sonrisa en su rostro. Al verla sonreír de esa forma, él se sorprendió así que la soltó, ella estaba tan débil que cayó al suelo y para amortiguar la caída se sujetó con sus manos pero al hacerlo no se dio cuenta de los vidrios atravesaron sus palmas empezando a sangrar.. "Lárgate y no vuelvas," mencionó con el ceño fruncido y una mirada indiferente. Stella se puso de pie y bajó la mirada, apretó los puños y la sangre goteó en el suelo. Salió rápidamente sin mirar atrás. Tu tristeza, cuando la vean tus seres queridos, les dará dolor; cuando lo vean tus enemigos, les dará alegría; pero cuando lo vean aquellos que no te conocen, se convertirá en su fuente de chismes. No quería verse débil ni mucho menos llorar, así que fue a una farmacia, se lavó las manos y compró algodón para limpiarse las heridas. Al pasar unos minutos, Eli la llamó por teléfono, "Stella, estoy afuera de tu departamento. ¿A qué hora vas venir?." “Iré ahora mismo,” respondió, la llamada de Eli la alivió tanto porque tenía que hacerle algunas preguntas, como saber,. ¿Qué fue lo que le pasó exactamente? y ¿Cómo terminó en la habitación de un soldado?. Se apresuró para ir a su departamento y después de un momento ya había llegado, salió del ascensor y vio a Eli que estaba parada en la puerta esperándola, Eli al mirarla se dio cuenta de inmediato que no tenía buen aspecto, su cara no lucía nada bien, sabía que algo malo estaba pasando. "¿Qué me pasó anoche, Eli?," preguntó Stella al llegar hasta ahí. "Bueno, yo también estaba borracha y no recuerdo qué pasó, también estaba a punto de preguntarte”, respondió con un sentimiento de culpa. Stella no sabía qué decir: "Yo tampoco lo recuerdo, entra" le dijo al abrir la puerta. Eli sonrió aliviada cuando se dio cuenta de que no seguía con el asunto, la siguió hasta dentro y vio el neceser de maquillaje en su velador. "Dios mío, ¿Guerlain?, ¿te has ganado la lotería y has ido a comprar cosméticos tan caros?, esto cuesta 350 dólares," dijo sorprendida al abrirlo. "¿Qué?" exclamó impactada ella creía que solo eran 150 dólares y todavía quería devolverle el dinero a Jasper pero eran 350,¿cómo se lo pagaría?, era mucho dinero y no tenía esa cantidad. "Ves, son 330 dólares, ¿te has ganado la lotería?," dijo Eli mostrándole el recibo que había encontrado dentro de la bolsa. "Esto no es mío, ¿Puedes venderlos por mí?," preguntó con impotencia. "¿Por qué ibas a venderlos?, acaso Federick no es rico," mencionó Eli poniendo de nuevo el recibo en la bolsa. "No usaré su dinero, además las mujeres deben ser independientes, sobre todo económicamente", respondió con firmeza. “Estoy de acuerdo contigo, pero ¿esto te lo ha dado otro hombre?," preguntó Eli curiosamente. "Ayer me las dio un soldado, no hice nada por él, así que no recibiré su regalo y no creo ponerme en contacto con él en un futuro porque no es bueno tener las cosas de otras personas". Explicó. Los ojos de Eli brillaron, ¿acaso era tan rico el hombre de la noche anterior? Parecía que tenía buen gusto, además si ella no pensaba ponerse en contacto con él cómo iba a devolverle el dinero. "Debes devolverle el dinero, te compraré esto y te lo transferiré más tarde. Cuando se lo devuelvas, invítalo a comer, por cierto, ¿hicieron algo anoche?" preguntó disimuladamente. "Por supuesto que no, ¿qué estás pensando?", mencionó sonrojada y con un tono torpe. "Deberías seducir a ese tipo de hombre ", sugirió Eli. Stella recordó la mirada fría y reservada de Jasper que emana un aura de exclusividad. "No es un hombre con el que puedas estar tan fácilmente," dijo con seguridad. "Es solo cuestión de tener voluntad y todo lo que tienes que hacer es esforzarte más," aconsejó Eli. "No tendré éxito de todas formas y la verdad es que me siento más cómoda estando así, además es imposible que él y yo estemos juntos", dijo Stella poniendo la bolsa de cosméticos en los brazos de Eli. Eli no tuvo más remedio que sentarse en el sofá y transferir el dinero a su cuenta. "Te he transferido el dinero a tu cuenta, ¿Cómo se lo vas a devolver?," preguntó curiosa. Stella caminó hacia el refrigerador, sacó dos botellas de bebidas y le entregó una a Eli.. "Tengo su número de teléfono y dijo que puedo llamarlo cuando llegue al campamento militar", respondió mientras se sentaba junto a ella. El teléfono de Stella sonó por el mensaje que había recibido, era la transferencia de dinero que su amiga le había mandado. "Llámalo ahora, aún es temprano y puedes invitarlo a comer", sugirió Eli con una sonrisa. Stella no quería deberle dinero durante mucho tiempo, así que sacó la nota donde estaba su número de teléfono que él le había entregado. "Jasper Milton, su letra es suave y poderosa, parece ser muy culto y conocedor. Es un talento poco común," mencionó al asomar su cabeza y ver el papel que Stella tenía en sus manos. "Es una lástima que no sea vidente," dijo con una mirada extraña. "Jaja, yo también pienso eso, pero continúa." Animándola.. Stella marcó el número y después de tres timbradas, él respondió la llamada. "Aló, soy Stella," dijo torpemente. "Sí," respondió Jasper con una voz profunda. "Te pagaré el dinero en una hora, ¿te parece bien?," preguntó. "Claro, te espero." Respondió y rápidamente colgó el teléfono. "Es un hombre de tan pocas palabras," mencionó sorprendida. "Eso ya se considera mucho", le dijo sonriendo, Eli se quedó sin palabras por unos segundos. "Tengo un nuevo par de zapatos para ti, son de marca, a mí no me quedan y sería un desperdicio de dinero si los tiro a la basura", dijo Eli con una sonrisa y una mirada astuta en sus ojos. "Gracias," respondió sin pensarlo mucho.
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