Capítulo 11Stella llegó al campamento militar y vio una camioneta de la marca Land Rover que le resultaba familiar, las lunas estaban polarizadas, observó que se detuvo al costado de ella y la ventana empezó a bajarse, era Jasper quien lo conducía.
"Entra al auto," le dijo con un tono autoritario y una mirada distante.
Le fue imposible negarse, pero supuso que estaba dando ejemplo a sus soldados, así que abrió la puerta del copiloto y entró al auto en silencio.
"Bueno, ¿cómo puedo darte el dinero?", preguntó de manera impaciente.
"No acepto sobornos", respondió sin mirarla.
"Esto no es un soborno, es el dinero por los cosméticos," explicó.
"Si no te gustan, tíralas", dijo con frialdad.
Al escucharlo, realmente no parecía estar bromeando, ella se sintió tan extraña y no le gustó ese tono de agresividad con el que se expresaba.
"Es difícil para mí hacer esto, ya que significaría que acepté inapropiadamente tu regalo, después de todo tu y yo no tenemos nada que ver", comentó distante.
"¿Quieres tener algo que ver conmigo?", preguntó con una mirada profunda.
"Estoy casada," aclaró amablemente al interpretar el significado de sus palabras que la habían hecho sentirse incómoda.
"¿Pensaste que no lo sabía?", mencionó Jasper mirando hacia adelante mientras conduciendo.
Stella no podía entender lo que estaba pensando, así que miró por la ventana molesta.
"Haz algo por mí", dijo en voz baja.
Stella sintió el tono como una orden y no como un favor, no respondió a la pregunta y solo apretó sus labios.
"¿Tienes algo que preguntarme?", cuestionó.
"De modo que el señor me lo ha pedido, debo ser capaz de ayudarlo, porque a pesar de que no recuerdo lo que sucedió esa noche, creo que usted también me ayudó ", dijo directamente.
Ella se había referido a él como "señor", definitivamente esa palabra rompía la intimidad en los dos.
"Sé mi novia", dijo decido y ella lo miró sorprendida.
"Es sólo para una fiesta", agregó mientras la miraba fijamente.
"Sería muy inapropiado pretender ser tu novia, siendo una mujer casada.?", le recordó.
"Precisamente es por eso que te lo estoy pidiendo, porque siendo una mujer casada, no tendré que preocuparme de que te enamores de mí, ¿verdad?", mencionó con una leve sonrisa y una mirada tranquila.
Stella lo miró tranquilamente pues sus palabras tenían mucho sentido y así mismo también le sería imposible que lo atrajera una mujer casada, de lo contrario ayer habrían...
¿En qué demonios estaba pensando?, se aclaró la garganta y su teléfono sonó, ella bajó la mirada hacia su bolso para ver quien la estaba llamando y era Eli, contestó.
"¿Cómo va tu cita con ese soldado?", preguntó emocionada.
Tenía miedo de que Jasper pudiera escuchar lo que Eli estaba hablando, se sintió un poco avergonzada y en voz baja le dijo: "¿Qué quieres decir con cita? No digas tonterías".
"Sedúcelo, seguro que te hará pasar un buen rato, jajaja", dijo riéndose.
"Deja de decir tonterías o voy a colgar," mencionó en un tono molesto.
"Solo es una broma, además tengo un regalo para ti y te lo daré más tarde, mientras pásala bien. Sedúcelo, hazlo tuyo". Al terminar de hablar, colgó rápidamente.
El auto se detuvo, Stella humedeció sus labios y lo miró pero Jasper estaba observando impasible el auto que estaba adelante, ella no sabía si él había escuchado la conversación y si era así tenía que aclararlo, pero no estaba segura de ello así que decidió quedarse callada.
El auto empezó a moverse y ella miró por la ventana, pasaron por el Hotel Sheraton donde vio a Federick salir con una hermosa mujer en brazos mientras le susurraba algo en el oído, después la miró con una sonrisa juguetona y besó su frente.
Stella miró hacia al frente con los ojos llenos de desdén y se apoyó en el asiento, no pudo evitar que se le salieran las lágrimas.
Fue como si hubiera comprimido su relación con Federick, sus recuerdos y sentimientos los había puesto en lo más profundo de su corazón y sino los pensaba ella estaría tranquila.
Luego, su teléfono sonó y era él pero no le contestó. A la segunda llamada que le hizo, respondió.
"¿Dónde estás?," le preguntó seriamente, por momentos se escuchaba una risa femenina de fondo..
"¿Dónde estoy?, no creo que te importe." Respondió con ira en su tono de voz.
"Ve a tu departamento en una hora que allí estaré", mencionó fríamente, Stella colgó y tiró su teléfono a su bolso.
"Puedes irte ahora," dijo Jasper.
"No será necesario, me haré pasar por tu novia," dijo ella mientras miraba hacia adelante y estaba decida a hacerse pasar por su novia.
Los ojos de Jasper estaban llenos de lástima, se sintió molesto así que frunció el ceño y aceleró.
Después de un rato, el auto se detuvo en un muelle, donde había un gran barco con banderas y emblemas de la familia Milton.
Jasper bajó y le abrió la puerta para que pudiera bajarse del auto, al salir del auto le puso una en su hombro y la abrazó delicadamente dejando solo un pequeño espacio entre ellos. A ella le gustaba el olor que emana de él, era un aroma que desprendía paz y tranquilidad.
Había prometido fingir ser su novia, así que debería aceptar ese nivel de coqueteo. Ya que era una farsante, tenía que asegurarse de hacerlo bien y causar una buena impresión, así que caminaron por la cubierta del barco.
Simon Davis al verlos llegar, se acercó y se metió las manos en el bolsillo. "¿Cómo estuvo ayer?", le preguntó impertinentemente a Jasper mientras observaba a Stella.
"Bien", respondió Jasper y sintió que su mano que estaba en su hombro se había tensado de modo que la atrajo hacia sus brazos.
"Parece que el corazón de mi hermana se va a romper esta noche. Entremos. Llevan mucho tiempo esperándolos", dijo Simón con un suspiro mientras levantó sus cejas.
Jasper entró con Stella en sus brazos, el barco se balanceaba constantemente y ella no podía mantener el equilibrio, Jasper al notarlo, rodeó su cintura con su mano sosteniéndola firmemente.
Stella sintió un adormecimiento que se extendía por su cintura, como si fuera una corriente eléctrica.
"Hasta que el barco se estabilice", dijo en voz baja, como si esta acción fuera solo para protegerla, no quería pensar mal de él así que le agradeció.
Continuaron caminando y llegaron a un pequeño bar lleno de gente, algunas personas pusieron sus ojos encima de ella ya que estaban abrazos, las miradas de algunos era de sorpresa, otros de celos y diversión.
Y luego había un par de ojos bonitos llenos de hostilidad.
"Déjenme presentarles a mi hermana, Katty Davis," la presentó torpemente.
Katty miró a Stella con desprecio pero su mirada cambió al ver a Jasper.
"¿Estás usando una novia falsa para engañarme?, ella no es el tipo de chica que te gusta," mencionó con una mirada penetrante.