CAPÍTULO 9: DE COMPRAS.

1994 Palabras
Después del mal rato que acabo de pasar, llego a mi puesto de trabajo y como el mío queda al lado del de Oriana, no puedo evitar mirar su silla vacía al pasar. Me siento en mi silla y ya trato de concentrarme para hacer mi informe de la misión que finalmente me lleva una hora hacerlo. Una vez que termino y se lo envío al comandante al correo electrónico, vuelvo a mirar hacia el puesto de Oriana y ahí me doy cuenta de que dejo fresas al lado de la computadora. Así que sin pensarlo, me levanto y cojo la coca plástica con las fresas y me las comienzo a comer. - Porque me sabe su comida tan distinta a la de los demás así sea la misma y venga de la misma parte?, qué me pasa?. - Pienso mientras sigo comiendo al recostarme más en mi silla y mirar hacia el techo. Cojo una fresa como deforme, la miro y veo que no es deforme, sino que Oriana se la estaba comiendo y no la terminó. Sin pensarlo, me la meto a la boca y es la mejor fresa que he comido en toda mi vida, hasta sabe mucho mejor que sus compañeras. Al terminármela me cojo otra de la coca plástica y ya esta no me sabe cómo la anterior pero esta rica. - Qué habrá pensado Oriana cuando me vio con Irina?, o que estará pensando de mí?. Aaaa!!! por qué Irina vino?. - Me pregunto cuando termino las fresas y me cruzo de brazos, mirando de nuevo hacia el techo después de dejar la coca plástica vacía encima de mi escritorio. - Bueno... y qué más da lo que Oriana piense?, porque estoy tan preocupado por eso?. - Me vuelvo a preguntar mentalmente. - Rivers?, pensé que ya se había ido. - Me dice el comandante sacándome de mis pensamientos. - En un rato más me iré. - Le respondo. - Muy bien, nos vemos después. - Que descanse señor. - Le digo y él asiente antes de irse. Me quedo en la oficina unas horas más, pero es evidente que Oriana ya no va a regresar, por lo menos por hoy. - A dónde iría?. Hoy que necesito hablar con ella, ahí si sale del complejo y se demora. - Me digo con algo de frustración y esta vez en voz alta porque no hay nadie conmigo, ya todos se han ido. Me canso de esperar, cojo mis cosas y decido irme para la casa de mi hermana, ya solo la molestare algunos días más porque ya me entregan mi apartamento nuevo muy pronto. Eso lo hice prácticamente de inmediato cuando el señor Fisher me entregó mi cheque con la jugosa indemnización del estado por haberme metido a la cárcel siendo inocente por doce años. Ahora soy millonario, pero prefiero manejar bajo perfil y no comprar cosas muy exageradas y de mucho lujo que no necesito. Por ejemplo, a veces no me logro acomodar en la cama para dormir y duermo en el suelo. Aunque no me guste reconocer, todavía tengo algo de trauma por haber estado en la cárcel por tantos años. Salgo del edificio para dirigirme hacia el parqueadero y mientras camino, veo un carro que se me hace conocido aparcado unos lugares más allá de la ubicación del mío. - Es el jeep de Oriana... - Me digo y sin pensarlo, camino hacia él. Al acercarme, veo que la ventanilla del piloto está un poco abierta y cuando llego por completo a su posición, veo que Oriana esta semiacostada en la silla por que tiró su espaldar hacia atrás. Esto lo puedo observar si me acerco mucho al vidrio al tapar la luz con mis manos porque sus vidrios son algo oscuros, pero me freno en seco cuando veo que su brazo derecho esta vendado en la parte de arriba que está cerca del hombro, así que trato de abrir pero el carro está cerrado con seguro, por lo que toco el vidrio de su asiento para que se despierte. - Rayos... para donde se fue que volvió herida en un brazo?. - Me pregunto mientras le sigo tocando el vidrio de la ventanilla con los nudillos. Ella comienza a moverse por lo que me tranquilizo un poco y descarto la idea de que este desmayada o algo peor por no responderme rápido. Oriana abre los ojos y al verme, endereza el espaldar de la silla del auto, ve la hora y luego baja el vidrio de la ventanilla que le corresponde a su asiento. - Qué pasa?, Qué haces aquí?. - Me pregunta cuando se está estirando. - Eso mismo te pregunto Oriana... - Le digo al señalar su brazo vendado. - mmm... lo dices por esto. No es nada, no te preocupes, es solo un rasguño. - Me responde al no darle importancia y yo solo respiro para no perder la cabeza. No me gusta cuando se pone en esa tónica y no le importa su salud en lo más mínimo. - Cómo te lo hiciste?. - Le pregunto al mirarla muy serio y al colocar mis manos en la puerta del auto. - Me lo hicieron unos ladrones al intentar robarme y pues uno de ellos logro rozarme el brazo con un cuchillo. - El doc no está, pero en la enfermería te pueden curar eso, vamos. - No es nada. Además, después de estar tantos años al lado del doctor, sé cómo curarme algo como esto, por lo que ya lo hice y no es necesario ir a la enfermería. - Me responde mientras se coge el cabello en una cola de caballo. - Tú vas a hacer que un día de estos me dé un infarto. - Le comento mientras me cojo el puente de la nariz. - Por qué?. - Me pregunta confundida. - Porque no te cuidas a ti misma y eso me preocupa, pero bueno... como recompensa por todo lo que me haces pasar, me vas a acompañar todo el día de hoy a hacer varias cosas que necesito hacer. - Yo?... - Me pregunta mientras se señala a sí misma. - Si, tú. Vamos en mi auto o en el tuyo?. - Le pregunto y ella solo se pasa al asiento del copiloto, por lo que yo abro la puerta para sentarme en el asiento que ocupó hace unos segundos, enciendo el auto y comienzo a conducir. - A dónde vamos?. - Me pregunta Oriana mientras se acomoda mejor en el asiento. - Primero, vamos a desayunar que tengo hambre y conozco un lugar muy bueno. Segundo, hace algunos días compre un apartamento que me lo entregaran al final de esta semana y necesito comprar algunas cosas que me faltan para terminar de amoblarlo, y tú me vas a acompañar. Me vas a dar tu opinión y me vas a ayudar a elegir. - No es mejor que le pidas a tu hermana que te ayude?. - Me dice y siento que no deja de mirarme mientras conduzco. - Si, pero quiero tu opinión. - Le contesto y luego escucho como suspira, yo solo me sonrío. - Es tu penitencia por hacer que me preocupe tanto y por no cuidarte. - Bueno... papá. - Me dice algo molesta y yo solo suelto una carcajada porque ya no me puedo contener más. Después de desayunar y de comerme más de la mitad de su desayuno porque no sé por qué me sigue sabiendo mejor la comida que le dan a ella que la mía y de que ella se comiera también la mitad de mi desayuno por que la estaba dejando sin nada, nos vamos hacia un centro comercial que tiene varias tiendas de muebles. - Y qué te falta?. - Me pregunta Oriana al entrar en uno de los almacenes. - mmm... todo. - Le digo riéndome. - Pero si me dijiste que te faltaban algunas cosas... Mejor empecemos. - Me dice y yo solo la sigo como si fuera un perrito. - Te parece si empezamos por la cocina?. - Me pregunta al girarse para verme y yo solo asiento con la cabeza. Luego de pasar mucho tiempo recorriendo las tiendas y comprando las cosas para mi apartamento, Oriana y yo nos sentamos a descansar y a comer un helado. - Te gusta mucho el chocolate y las fresas, verdad?. - Le pregunto al verla comer su helado con muchas ganas. - Me encanta mucho el dulce en general y las fresas son mi fruta favorita junto con los melocotones. - Me responde al limpiarse la boca con una servilleta. - Se nota, nunca había visto a alguien que disfrutara tanto comer dulce, ni siquiera a mi sobrino. - mmm... Ya regreso, voy al baño. - Me dice y luego se levanta. Mientras ella se va, yo aprovecho para sacar mi celular y le marco al señor Fisher. - Hola... - Me dicen al otro lado de la línea. - Señor Fisher, habla Ethan Rivers, cómo está?. - Le respondo. - Ethan, que agradable sorpresa. Yo estoy muy bien, gracias y usted?. - Bien, por acá comprando cosas para mi nuevo apartamento. - Me alegra oír eso. - Señor Fisher, discúlpeme la molestia, pero creo que voy a necesitar de sus servicios de nuevo pero esta vez le pagaré. - No se preocupe, dígame en que puedo ayudarlo. - Necesito poner una orden de alejamiento en contra de Irina Sein de Jones. Esa mujer no me quiere dejar en paz y se me está apareciendo en todas partes. Ayer por ejemplo, se atrevió a besarme. - Entiendo... Veré que puedo hacer y cuando tenga alguna repuesta o solución le regreso la llamada. - Perfecto, gracias señor Fisher. - No hay de que, nos vemos Ethan. - Me dice eso y luego cuelga. Oriana aún no regresa del baño y yo solo aprovecho para robarle un poco de helado y comerme la fresa que esta mordida. - mmm... Este helado esta delicioso y esa fresa esta como la de anoche. - Me digo mentalmente. - Bueno... seguimos, nos faltan los muebles y la cama. - Comenta Oriana al volver a la mesa. - Termina, no hay prisa... - Le digo y ella se sienta, luego pienso en algo que no he hablado con ella porque se me fue el tiempo y se me olvido el asunto. Definitivamente cuando estoy con ella, pasando tiempo diferente del de trabajo, me siento muy relajado y sin presiones. Siento que puedo ser yo mismo, es bueno tener a Oriana como amiga así no nos conozcamos bien. - Oriana... quiero hablar contigo de algo. - Comento mientras la veo terminarse el helado. - Dime. - Me responde - Quiero hablar contigo sobre lo que viste anoche. - No tienes que contarme nada, es tu vida privada Ethan. - Ella era mi prometida antes de que me enviaran a la cárcel y como todos los demás o casi todos los demás, ella me abandonó y también me traicionó. Se casó con uno de mis supuestos mejores amigos y ni siquiera terminó ella conmigo, sino que envió a su nuevo esposo a que me devolviera el anillo de compromiso... El asunto es que desde que salí, ella no me ha dejado en paz y se me aparece en todas partes y ya no sé cómo decirle que me deje en paz y ayer, ella me cogió por sorpresa y me beso. Bueno... intento hacerlo. - Ethan... lamento mucho que ella te haya tratado así, pero no tienes que darme explicaciones por que no quiero que te sientas incomodo y más, si tienes que recordar cosas desagradables. - No te las estoy dando, te estoy contando porque eres mi amiga y no quiero que pienses cosas que no son, como que no tengo dignidad u orgullo. - Jamás pensaría eso de ti. . Me responde de una manera muy sincera y eso me gusta.
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