Bajo Las Glicinas El cielo de Londres se teñía de un gris suave, apenas interrumpido por el resplandor dorado del atardecer. El jardín de Ashcombe Hall, aunque más reducido que el de la villa, se encontraba en plena floración. Las glicinas trepaban por los muros de piedra, perfumando el aire con su aroma dulce y casi embriagador. Isabella caminaba del brazo de Rowan por los senderos de grava. Su vestido lila se mecía suavemente con la brisa. Tenía el rostro tranquilo, aunque sus ojos denotaban un leve cansancio. Los preparativos para el Baile de Primavera ocupaban sus días por completo. Rowan la miró de reojo. Su porte era impecable y cada paso que daba era una afirmación de gracia y dominio del espacio que ahora habitaba sin reservas. Había cambiado. O más bien, se había revelado como

